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El Museo del Prado anuncia la reciente adquisición de la biblioteca de Juan Bordes Martes, 27 de enero de 2015

La compra de esta importante biblioteca ha conllevado, además, la donación al Museo de un importante cuaderno de dibujos del taller de Rubens.

El Museo del Prado da a conocer en detalle el contenido de una de sus más recientes adquisiciones: la biblioteca de Juan Bordes. Se trata de una de las más importantes del mundo especializada en el estudio de la figura humana, formada por tratados y cartillas de dibujo de los siglos XVI al XX. Junto a esta adquisición, el Museo del Prado ha recibido como donación un cuaderno de dibujos del taller de Rubens, que se considera actualmente el más próximo al original perdido del maestro, y que contiene dos dibujos del propio Rubens.

El Museo del Prado anuncia la reciente adquisición de la biblioteca de Juan Bordes

Cuaderno de Rubens (manuscrito Bordes). S. XVII, Madrid, Biblioteca Museo Nacional del Prado

La biblioteca Juan Bordes constituye un ejemplo único de fondo bibliográfico especializado en las disciplinas fundamentales de la formación del artista y en la teoría de la figura humana.

Formada por cerca de 600 de volúmenes, reunidos en Madrid desde comienzos de la década de los ochenta por el escultor, arquitecto, profesor e historiador del arte Juan Bordes, está especializada en las publicaciones que fueron utilizadas en la formación de los artistas desde el siglo XVI hasta el siglo XX. En gran medida, estos textos, debido a su carácter utilitario, no merecieron en el pasado la atención ni de los bibliófilos ni de los historiadores del arte. Como señaló Gombrich en su libro Arte e ilusión. Estudio sobre la psicología de le representación pictórica: "No es mera paradoja el decir que la rareza de estos libros en nuestras bibliotecas es sintomática de su pasada importancia. Sencillamente se gastaban, manoseaban y desgarraban en talleres y estudios, e incluso los conservados están a menudo mal encuadernados e incompletos.

Por ello estas cartillas y tratados conforman un conjunto de gran valor para conocer los métodos empleados en la formación de los artistas y aficionados en los talleres y academias. También permite conocer la evolución estética y la difusión de los modelos artísticos.

La Biblioteca Bordes está formada por seis grandes conjuntos, organizados en función de las disciplinas formativas del artista, a los que se añade un grupo de manuscritos de diversa índole, entre los que destaca el cuaderno de Rubens recibido como donación

La importancia de esta biblioteca quedó reflejado en el libro del propio Juan Bordes Historia de las teorías de la figura humana. El dibujo, la anatomía, la proporción, la fisionomía (Madrid: Cátedra, 2003), donde se estudiaba la función y la historia de estos libros y su importancia en la formación de los artistas.

Este conjunto bibliográfico se uniría a las bibliotecas especializadas adquiridas en años pasados: Biblioteca Cervelló, especializada en la Teoría del Arte y en las celebraciones festivas; la Biblioteca Correa, centrada en el arte del grabado y en el libro ilustrado; la Biblioteca Madrazo, ejemplo de biblioteca de uso de una familia artística; las bibliotecas de José Álvarez Lopera y de Julián Gállego, modelos de bibliotecas de historiador del arte especializadas fundamentalmente en arte español; y la biblioteca de Félix de Azua, centrada en la estética y la filosofía del arte. Con esta política de adquisición de bibliotecas especializadas, el Museo Nacional del Prado contribuye no solo a preservar el patrimonio bibliográfico español, sino también a dotar a su Centro de Estudios de los instrumentos de investigación necesarios para desempeñar su tarea fundacional.

Estructura de la biblioteca

1. Cartillas de dibujo

Constituye sin duda alguna el conjunto más valioso de la Biblioteca Bordes, tanto por el número de ejemplares reunidos, como por su rareza. El carácter eminentemente utilitario de estas cartillas ha motivado que se conserven en muy reducido número, y en ocasiones en ejemplares únicos. Puesto que se copiaban o reeditaban en función de las diferentes necesidades de cada momento, muchas veces los volúmenes variaban de una edición a otra, de modo que cada uno de los ejemplares conservados es prácticamente único.

El valor de conjunto de este grupo es notable, pues de su estudio se podrán en un futuro determinar no solo las diferencias en la forma de aprender a dibujar en cada momento, sino también los modelos elegidos en función del gusto.

Es posible afirmar que este conjunto ha reunido de forma sistemática el mayor conjunto de cartillas conservado, en el que están incluidos, además de dos de los ejemplos fundacionales del medio, como los de Fialetti, Cousin y Carracci, los más notables ejemplos de los siglos posteriores: Rubens, Ribera, Bloemaert, etc..

2. Anatomías artísticas

Combinando los conocimientos científicos y el arte, los tratados de anatomía, ponen de manifiesto a partir del libro pionero de Vesalio el papel fundamental del estudio de la figura humana en la formación del artista. Junto al dibujo del natural a partir de los modelos vivos y los vaciados de escayola, el estudio de la anatomía a través de los tratados impresos, con especial cuidado en el estudio de los huesos y los músculos, constituyó uno de los principios básicos del aprendizaje del artista. La generalización de la imagen en el siglo XIX permitió poner al alcance del estudiante unos medios visuales de gran calidad que fomentaron el desarrollo pictórico naturalista del cuerpo humano. La Biblioteca Bordes es especialmente rica en los tratados de este siglo, ricamente ilustrados en los que el color forma parte esencial de los mismos. La relación con el arte de su tiempo es elocuente, como ponen de manifiesto numerosos dibujos de José Madrazo conservados en la colección del Prado. Muy relevante resulta el interés por "anatomizar las esculturas clásicas", es decir, convertir en modelos anatómicos los paradigmas escultóricos clásicos, poniendo una vez más de manifiesto la estrecha vinculación de la ciencia y el arte.

3. Proporción

Como decía Miguel Ángel, tener el compás en el ojo para construir figuras armónicas y bien proporcionadas constituye uno de los principios básicos de la creación artística. Desde los tratados fundacionales de Alberti y Durero, la búsqueda de las proporciones ideales dentro de la variedad de cuerpos humanos ha constituido una constante en el interés de los artistas, paralela a los cambios estéticos. De este modo a lo largo de los siglos se han ido publicando numerosos tratados en los que se ofrecía al artista un repertorio de proporciones, ya sea de modelos humanos reales o de esculturas clásicas, en las que se determinaban los principios que debía regir la construcción de la figura humana. No tan importante en número como en los epígrafes anteriores, la Biblioteca Bordes contiene sin embargo ejemplos de épocas y lugares diversos, desde el siglo XVII al XX, y de Europa a América, que ponen de manifiesto la generalización de este modelo de enseñanza de raíz matemática.

4. Fisionomía

Las expresiones del rostro humano constituye el cuarto hito en la formación del artista. Desde el Renacimiento, con el texto de Della Porta Della Fisonomia dell’Huomo, pasando por los textos de Le Brun, Lavater (del que además se conserva un manuscrito en esta biblioteca), hasta llegar a los tratados del siglo XIX, como el de Duchenne, la fisiognomía ha sido objeto de interés tanto para artistas como para hombres de letras. La Biblioteca Bordes reúne un notable conjunto de estos tratados, con sus principales autores en diferentes ediciones, que permiten comprender la evolución de los intereses artísticos.

5. Tratados de pintura y dibujo

De forma complementaria a los cuatro pilares anteriormente mencionados, la Biblioteca Bordes reúne textos de tratadistas en los que la práctica del dibujo y la pintura constituye su principal tema, y en los que están relacionados la anatomía, la proporción y la fisionomía. Suelen ser tratados misceláneos que gozaron de gran difusión e importancia teórica. Leonardo, Alberti o Hogarth entre otros, están presentes a través de diferentes ediciones.

En otros casos estos tratados, publicados en diferentes países de Europa, apenas han sido estudiados, aunque debieron constituir la base teórica de muchos artistas.
La importancia que se ha concedido a la teoría del arte en los últimos años viene a subrayar el valor no solo de los grandes tratados sino también de aquellos otros que los divulgaron y de los que la Biblioteca Bordes conserva bellos ejemplos.

6. Iconografía

Los repertorios de retratos y de obras de arte, ya sea de pinturas y esculturas, conforma el conjunto menos numeroso de la Biblioteca Bordes, aunque reúne ejemplos de un tipo de publicaciones que tuvieron una amplia difusión. Puesto que este tipo de repertorios normalmente eran publicaciones lujosas y de gran formato, y por tanto no estaban al alcance de todos los artistas, es coherente que el propietario de la biblioteca se haya centrado en aquellos ejemplares más asequibles al artista, de pequeño formato e ilustrados de forma sencilla. No obstante hay notables ejemplos de repertorios visuales, como el repertorio de esculturas clásicas de Perrier, o las Imágenes de la Historia Evangélica del Padre Nadal, de extraordinaria importancia en la difusión de los modelos contrarreformistas.

7. Manuscritos

La Biblioteca Bordes reúne un pequeño pero excepcional conjunto de tratados manuscritos. Si son raras muchas de las cartillas a las que nos referíamos en el primer epígrafe, no lo son menos los manuscritos, que pueden ser clasificados en dos grupos principales: aquellos que constituyen el original de un texto posteriormente publicado o inédito (Lavater y su tratado de fisionomía); y aquellos otros que son cuadernos de notas efectuados en el contexto del estudio del artista, copiando notas u otros cuadernos del maestro.

Entre todos ellos destaca el mencionado cuaderno de Rubens, conocido como Manuscrito Bordes, un ejemplar de extraordinaria importancia, pues constituye el primer testimonio del desaparecido cuaderno de Rubens, en el que anotó sus ideas sobre anatomía, proporción, simetría, óptica, arquitectura y fisionomía, y donde también realizó numerosos dibujos. El Manuscrito Bordes es el más importante de las cuatro copias conservadas, ya que además de ser una copia directa del original conserva dos dibujos del propio maestro. Hay que recordar que el Museo guarda la mayor y mejor colección de cuadros de Rubens.

Otras incorporaciones a las colecciones del Museo del Prado en 2014

Además de añadir la Biblioteca Juan Bordes a los fondos bibliográficos de su Centro de Estudios, el Museo del Prado ha continuado en 2014 con la política de ampliación de sus fondos adquiriendo tres obras que contribuyen al enriquecimiento de sus colecciones entre las que destaca el Tríptico del Nacimiento de Jesús del Maestro del tríptico del Zarzoso adquirida a la familia Várez Fisa, una obra de altísima calidad pictórica que muestra la singularidad del estilo de este maestro formado en el Gótico Internacional e influido por los modelos flamencos.

Por otra parte, un año más, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha contribuido también al enriquecimiento de las colecciones del Museo del Prado con la compra y adscripción de un conjunto de diez obras, entre las que se incluyen colecciones de dibujos, miniaturas (como el Autorretrato de Luis Paret y Alcázar, una pequeña obra de altísima calidad que es el único ejemplo que se conoce de miniatura de la mano este artista) y las siguientes pinturas: Cristo sentado en la piedra fría de Juan de Flandes, la única obra de la época temprana de Juan de Flandes en la colección del Prado; San Pedro de Juan de Juanes, que posiblemente formaba parte del grupo de ocho santos que rodeaban las imágenes principales del desmembrado Retablo de San Eloy de la iglesia de Santa Catalina, del que se conocen sólo tres tablas, una de las cuales, Cristo con la cruz a cuestas, se conserva en el Museo del Prado; y San Francisco predicando a las aves de Carreño de Miranda, una incorporación que junto a San Antonio predicando a los peces hace al Prado poseedor de dos de los incunables de la carrera de Carreño de Miranda.

Adquisiciones

Lamentación sobre el cuerpo de Cristo Muerto

José de Ribera (grabador)

Aguafuerte/papel verjurado. 216 x 300 mm.

San Andrés (copia de José de Ribera)

Mariano Fortuny

Óleo sobre lienzo. 80,5 x 65,5 cm.

Tríptico del Nacimiento de Jesús

Maestro del tríptico del Zarzoso (activo mediados del siglo XV)

Hacia 1450

Óleo y temple sobre tabla, 136,5 x 153,9 cm. (abierto)

Adscripciones

Conjunto de cinco dibujos: San Juan de Dios / San Pedro Nolasco / San Eulogio / Conversión de San Pablo / San Valentín

Antonio González Velázquez

Aguada; pluma; preparado a lápiz; tinta parda; tinta gris/Papel verjurado.

230 mm x 180 mm.

Retrato de una dama judía de Burdeos

Rosario Weiss

Carboncillo; lápiz / Cartón; Papel avitelado. 260 x 205 mm.

Esther ante Asuero

Mosén Domingo Saura

Aguada; pluma; preparado a lápiz; tinta parda/Papel verjurado. 161 x 236 mm.

La fama

Niccolò Granello

Aguada parda; pluma; preparado a lápiz; tinta parda/Papel verjurado. 223 x 190 mm.

Colección de 155 dibujos

Carlos Luis de Ribera y Fieve (atribuido a)

Retrato de un joven caballero

Antonio Carnicero Mancio

Marfil. Diámetro con marco: 7,2 cm.

Autorretrato

Luis Paret y Alcázar

Aguada de pigmentos opacos [gouache, témpera] / Marfil. 40 x 32 mm.

San Francisco predicando a las aves

Juan Carreño de Miranda

Óleo sobre lienzo. 244 x 167 cm.

Leopoldo de Gregorio, Marqués de Esquilache

Giuseppe Bonito

Óleo sobre lienzo. 128,5 x 103,5 cm.

Retrato de Elisabeth Montgomery de O’Shea

Federico de Madrazo y Kuntz

Óleo sobre lienzo. 200,6 x 133,4 cm.

Cristo sentado en la piedra fría

Juan de Flandes

Óleo sobre tabla. 31,1 x 22,9 cm.

San Pedro

Juan de Juanes

Óleo sobre tabla. 88 x 40 cm.

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