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El Museo del Prado presenta la exposición Arte transparente. La talla del cristal en el Renacimiento milanés Miércoles, 14 de octubre de 2015

El Museo del Prado presenta la exposición “Arte transparente. La talla de cristal en el Renacimiento milanés”, una muestra que propone el acercamiento a una expresión artística poco explorada hasta ahora como es la talla del cristal de roca o cuarzo hialino.

De las 20 obras talladas en cristal que componen la muestra, 14 de ellas pertenecen al conjunto del denominado "Tesoro del Delfín", que se conserva en el Museo del Prado, y seis proceden de las colecciones florentinas de los Médicis y de la parisina de Luis XIV, abuelo de Felipe V. Todas ellas constituyen un excepcional conjunto que se exhibe de manera que el visitante pueda apreciar, visualmente, todos y cada uno de sus valores artísticos, en una experiencia única e irrepetible, que se enriquece con la colaboración tecnológica de Samsung, a través de tabletas que permitirán disfrutar de la visión de algunas obras en 360º y ofrecerán ampliaciones al máximo detalle.

El Museo del Prado presenta la exposición Arte transparente. La talla del cristal en el Renacimiento milanés

Barco de la tortuga, Annibale Fontana (1540-1587) (?), Cristal de roca y oro esmaltado, 20,3 x 24 x 12,5 cm (alto x ancho x fondo), Milán, hacia 1570 (vaso). Italia (?), hacia 1570-1590 (guarniciones) Madrid, Museo Nacional del Prado

El Museo del Prado presenta “Arte transparente”, una exposición de pequeño formato que, además de ser inusual por su temática, constituye una oportunidad única para contemplar un concepto de arte con el que el gran público no está familiarizado: la talla del cuarzo hialino o cristal de roca, en la que destacó la ciudad de Milán en la segunda mitad del siglo XVI, produciendo obras extraordinarias, fruto de la inspiración artística, la erudición y el conocimiento técnico, capaces de emular las realizadas en la Antigüedad. Obras que por su valor artístico y material, se destinaron a colecciones que solo soberanos y miembros de la alta nobleza europea se podían permitir.

Con la intención de dotar a este arte del reconocimiento que merece y mostrar al público sus aspectos más significativos se reúne, en la sala D del edificio Jerónimos, un conjunto de veinte piezas, todas ellas obras maestras de gran calidad y especial relevancia, que representan adecuadamente los dos talleres más importantes de la segunda mitad del siglo XVI, los de las familias Miseroni (que incluye obras del taller que abrieron también en Praga para surtir al emperador Rodolfo II) y los Sarachi, y dos de los principales artistas individuales: Francesco Tortorino y Annibale Fontana. Se incluyen obras de otras posibles atribuciones y tres pinturas, destacando La familia Miseroni en su taller de Karel Škréta, un grabado y dos medallas que complementan la muestra.

Estas piezas, elaboradas en talleres donde miembros de una misma familia demostraban su talento en las diversas etapas de este difícil arte, eran destinadas a engrosar las colecciones de los grandes príncipes europeos, entre ellos los emperadores del Sacro Imperio, los reyes de Francia, los duques de Baviera, de Mantua, de Toscana, Saboya... sin olvidar a los monarcas españoles ya que Felipe II, fue reconocido desde 1554 como duque de Milán y trabajaron para él importantes lapidarios (tallistas de piedras finas) milaneses.

Para comprender el ambiente artístico, se ha realizado una significativa aproximación a las circunstancias históricas en las que se desarrolla esta faceta de la escultura, incluyendo también las consideraciones intelectuales y simbólicas que justifican la elección de ciertos temas, tanto religiosos como mitológicos, presentes en las obras expuestas. Algunas de ellas, en forma de animales fantásticos, no son producto de la casualidad, sino formas de ver el mundo, basadas sobre todo en ciertas ideas neoplatónicas sobre el mundo y la Naturaleza, influidas también por el pensamiento de Leonardo da Vinci, cuyas ideas, se cree, pudieron haberse empleado en la mejora de los diseños del instrumental y maquinaria necesarios para la talla.

Desvelar los secretos y distintas lecturas que contienen estas singulares obras no es tarea fácil: su concepto del arte, en ocasiones, denota grandes conocimientos sobre la historia, la filosofía o las ciencias naturales. Se advierte también cierto sentido del humor e incluso coinciden con aspectos del arte contemporáneo, que implica activamente al espectador.

Incluso pueden responder a una actitud contestataria frente a las ideas de la Contrarreforma, que proponía un arte al servicio de las ideas religiosas, alejado del mundo clásico y de los refinados caprichos que tanto se apreciaban en el ámbito manierista y de las que estas espectaculares bizzarrie (cosas extrañas y maravillosas) son uno de los mejores ejemplos.

Esta muestra ofrece la oportunidad de acceder a la visualización de detalles de las obras a través de dispositivos ubicados en el interior de la sala gracias a la aportación de Samsung como “colaborador tecnológico” del Museo y la ocasión de contemplar una muestra de la cristalización del cuarzo hialino (SiO2), conocido como “cristal de roca”, para que el público visitante conozca el material en estado natural sobre el que realizaba la talla.

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