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Noticia

El Museo del Prado presenta la reapertura de las salas dedicadas a las colecciones de los Cartones de Goya y a la pintura española del siglo XVIII Viernes, 17 de julio de 2015

El Museo del Prado presenta hoy la remodelación de las salas de la segunda planta sur del edificio Villanueva dedicadas a los cartones de Goya y a la pintura española del siglo XVIII. La renovación de estas salas forma parte del programa “La Colección. La otra ampliación” (programa de reordenación y ampliación de colecciones), incluido como proyecto prioritario dentro del Plan de Actuación 2013-2016 del Museo.

La nueva distribución de las obras expuestas permitirá al visitante apreciarlas con mayor perspectiva e iluminadas con el moderno sistema de luminarias led, actuación que se incluye en el proyecto “Iluminando el Prado/Lighting the Prado”, financiado por Iberdrola, a través de su Fundación en España, y que, como miembro Benefactor del Programa de Restauración del Museo del Prado, también ha colaborado en la restauración de uno de los cartones fundamentales de todo el conjunto, La era, que no se expuso en la exposición “Goya en Madrid”.

El Museo del Prado presenta la reapertura de las salas dedicadas a  las colecciones de los Cartones de Goya y a la pintura española del siglo XVIII

La era o El Verano (después de la restauración), Goya, 1786

Tras la clausura, hace poco más de un mes, de la exposición “Goya en Madrid”, muestra que ha sido visitada por más de 630.000 personas, los cartones de Goya y la pintura del siglo XVIII con Bayeu, Maella, Carnicero y Paret, entre otros, vuelven a la colección permanente del Museo del Prado con una nueva distribución que permite integrar la obra del maestro aragonés con la de sus contemporáneos y en la que se muestran esculturas que ilustran determinados temas o ponen de relevancia aspectos de la belleza y perfección alcanzada durante este período en todas sus manifestaciones. Entre las novedades, se puede destacar también la incorporación de algunas obras de Mengs al discurso de la pintura cortesana española del XVIII presentado en estas salas, así como la incorporación de algunas adquisiciones recientes.

Los cartones, para Goya, fueron más allá de ser puramente composiciones preparatorias para los tapices de los Sitios Reales como revela el esfuerzo creativo y técnico que supusieron estas pinturas. Por eso, la nueva distribución permite contemplar estas obras desde una distancia mayor, desvelando la maestría del pintor aragonés en la consecución del espacio y su capacidad de variación continua en el juego compositivo, siempre distinto y atractivo, de sus figuras. Una distribución que también favorece la posibilidad de observar cómo el artista se ha inspirado en muchos de sus temas en pinturas y asuntos que ya estaban en las colecciones reales, así como en las esculturas de la Antigüedad clásica, presentes asimismo en las colecciones del rey y modelos estudiados por Goya en Italia. Todo ello bajo la iluminación led, patrocinada por Iberdrola, a través de su Fundación en España, que, además de mejorar la conservación de las obras, fomenta la apreciación de los distintos matices del colorido de las obras, así como la visibilidad del volumen y la distancia desde los primeros planos a los fondos.

Así, esta nueva distribución, que mantiene la unidad de los conjuntos, hace que, desde el primer momento, el visitante pueda contemplar tres de las obras más especiales de Goya, La cometa, Juego de pelota a pala y La era, que se expone al público tras su restauración, en colaboración con la Fundación Iberdrola España, con un marco de madera tallada y dorada que le confiere una prestancia más adecuada a su calidad.

Por primera vez, algunos de los cartones más atractivos para el público como Riña de gatos, pero también Perros en traílla y Caza con reclamo, ocuparán el pasillo que comunica las salas laterales manteniendo así la continuidad del discurso expositivo, ya que esta distribución integra la obra de Goya con la de sus contemporáneos permitiendo una valoración más acertada de sus creaciones

También las esculturas adquieren ahora un mayor protagonismo, ya que al estar presentes en las colecciones reales fueron objeto de inspiración, muchas de ellas, para las composiciones dieciochescas.

La restauración de La era

La tonalidad apagada y oscura de la obra provocada por la fuerte oxidación de los barnices de resina natural que cubrían la superficie hizo necesario acometer la restauración de La era, trabajo que se realizó en la sala de exposición dadas sus grandes dimensiones (2,76 x 6,41m.).

Como su estado de conservación era bastante bueno, el principal objetivo de esta restauración era la eliminación de las densas capas de barniz oxidado que ensombrecían la riqueza cromática de la pintura, ocultando la gran variedad de recursos técnicos característicos del genial artista.

La limpieza del cuadro ha permitido recuperar el cielo azul intenso, brillante y transparente característico de los cartones de Goya. Al descubierto queda ahora la luz del verano con las nubes claras y algodonosas, al tiempo que son visibles en el extremo derecho del cuadro, las nubes grises que anuncian la inminente tormenta. Los rostros enrojecidos de los hombres que caen exhaustos por la risa o el del pobre individuo al que sus compañeros emborrachan con vino han recuperado la intensidad de los tonos y la fuerza expresiva con los que Goya narra los hechos.

Por otro lado, esta limpieza deja al descubierto la gran variedad de recursos técnicos que caracterizan el lenguaje pictórico de Goya. Se aprecian así los distintos tipos de pincelada, amplia y enérgica en el cielo, donde aplica la pintura espesa para dejar el surco de la brocha en la superficie, creando un relieve táctil y vibrante. Para pintar el trigo arrastra un pincel más fino pero cargado de materia, que va descargándola en el recorrido de la pincelada consiguiendo el relieve de las espigas.

La superficie pictórica ahora nítida y transparente, permite apreciar también el uso que hace de la preparación roja, presente en la superficie como tono medio. Goya la deja sin cubrir en aquellos puntos donde le interesa utilizarla para separar elementos de la composición, como se puede ver en el personaje que duerme sobre el trigo, donde una línea roja de la preparación recorre el contorno de su pecho para distanciarlo de su cuello y del personaje que está detrás. Muy interesante también, es la sombra de la gran montaña de gavillas elaborada con veladuras muy ligeras aplicadas sobre la preparación roja, al igual que crea el volumen en el escorzo del caballo que está de pie a base de color muy líquido que deja entrever la base rojiza.

La restauración de esta obra maestra desvela la técnica pictórica sutil y compleja que ha alcanzado Goya en esta fase de su carrera, impartiendo en este cuadro una auténtica lección de pintura.

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