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El Museo del Prado recorre los cinco siglos de historia del Consejo de Estado a través de sus retratos Lunes, 15 de junio de 2026
El Museo Nacional del Prado presenta, en colaboración con el Consejo de Estado, un nuevo itinerario temático que permite recorrer, a través de una selección de 13 obras, cinco siglos de historia política, institucional y cultural de España.
Desde Carlos V, fundador del Consejo, hasta destacados nombres de la Ilustración y el siglo XIX, el recorrido ofrece una nueva mirada sobre la colección permanente del Museo y muestra cómo el retrato fue, además de un género artístico de primer orden, una poderosa herramienta de representación del poder, la influencia y la memoria.
Presentación del itinerario "El Consejo de Estado y el Museo del Prado". Foto © Museo Nacional del Prado.
El Museo del Prado vuelve a proponer, hasta el próximo 20 de septiembre, una nueva lectura de sus colecciones, en esta ocasión, con el itinerario “El Consejo de Estado y el Museo del Prado”, una iniciativa que conmemora el V Centenario del Consejo de Estado a través de algunos de los retratos más destacados de quienes formaron parte de esta institución a lo largo de su historia.
La selección arranca con una figura esencial: Carlos V, fundador del Consejo de Estado, retratado por Tiziano en una de las grandes cimas del retrato del siglo XVI. A partir de ahí, el recorrido avanza por distintas etapas de la historia del retrato y, al mismo tiempo, por la evolución de la representación del poder en España.
El itinerario, en el que han participado el Secretario General del Consejo de Estado, Leopoldo Calvo-Sotelo, y Javier Barón, jefe de Pintura del Siglo XIX en el Prado, reúne tres ejemplos sobresalientes del retrato cortesano barroco: el duque de Lerma, pintado por Rubens; el conde-duque de Olivares, por Velázquez; y el duque de Pastrana, por Juan Carreño de Miranda. Estas obras no solo reflejan la relevancia política de sus protagonistas, sino también el extraordinario momento del retrato español, marcado por la influencia de las escuelas veneciana y flamenca.
El siglo XVIII está representado por grandes figuras de la España ilustrada, como el marqués de la Ensenada, retratado por Jacopo Amigoni, y el conde de Floridablanca y Jovellanos, inmortalizados por Goya. En ellos, el retrato ya no solo proyecta rango y autoridad, sino también ideas, reformas y una nueva concepción del servicio al Estado.
La propuesta se adentra después en el siglo XIX, cuando la representación de los personajes públicos se amplía con nuevos formatos y técnicas. En ese contexto destaca la obra de Antonio María Esquivel, que reunió a varios escritores que fueron consejeros en su retrato grupal dedicado a los poetas contemporáneos. Junto a la pintura, el recorrido incorpora también ejemplos de litografía y fotografía, mostrando cómo la imagen retratística se transformó y se difundió con mayor facilidad en el mundo contemporáneo.
Más allá de su valor conmemorativo, este itinerario responde a uno de los grandes objetivos del Museo del Prado: ofrecer nuevas formas de leer su colección permanente y acercar al público relatos que conectan el arte con la historia, la política y la cultura. Como en anteriores recorridos temáticos impulsados por el Museo, la iniciativa propone poner en diálogo obras de épocas distintas para revelar vínculos poco habituales y abrir nuevas perspectivas de interpretación.
En este caso, el eje es el Consejo de Estado, una de las instituciones más antiguas de la historia española, cuya trayectoria puede seguirse también a través de los rostros de quienes la integraron. El resultado es un recorrido que permite al visitante descubrir no solo obras maestras de la pintura europea y española, sino también una historia de continuidad institucional, de representación pública y de construcción de memoria.
Con esta propuesta, el Prado refuerza su papel como un museo abierto a nuevas lecturas y capaz de activar su colección desde múltiples enfoques. El itinerario “El Consejo de Estado y el Museo del Prado” invita así a contemplar los retratos no solo como imágenes de personajes ilustres, sino como testimonios vivos de una historia compartida entre arte e institución.