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El Museo del Prado recorre Madrid en busca de los edificios donde vivieron María Luisa de la Riva y Fernanda Francés, artistas presentes en su colección Miércoles, 4 de marzo de 2026
Con motivo del Día Internacional de la Mujer, el Museo del Prado dedica su Instagram de hoy a un recorrido singular por las casas en las que vivieron dos de las mujeres artistas representadas en su colección: María Luisa de la Riva y Fernanda Francés.
La iniciativa propone un viaje por el Madrid de finales del siglo XIX y comienzos del XX a través de las direcciones que marcaron la trayectoria vital y profesional de ambas pintoras en Madrid.
A través de este itinerario urbano y biográfico, el Prado pone la atención en la presencia de las mujeres en la historia del arte y en su propia colección, invitando al público a redescubrir sus obras desde una perspectiva que conecta creación artística, vida cotidiana y ciudad.
María Luisa de la Riva Muñoz en su estudio de París. Anónimo. Hacia 1900. Museo Nacional del Prado
El vídeo de Instagram de hoy del Museo del Prado se enmarca en el programa de actividades conmemorativas del Día Internacional de la Mujer y propone una aproximación innovadora al legado de dos creadoras fundamentales del cambio de siglo: María Luisa de la Riva y Fernanda Francés, ambas representadas en la colección del Museo.
Recorrer las calles donde estuvieron los hogares de las artistas del siglo XIX se convierte en una forma de cartografía de la memoria. Caminar por estos enclaves urbanos permite sacar el legado femenino de los libros y devolverlo al tejido de la ciudad, transformando fachadas y esquinas anónimas en testigos de la historia cultural. Esta práctica invita a reflexionar sobre cómo estas mujeres habitaron el espacio público y privado, visualizando los recorridos diarios que realizaban hacia sus talleres o academias en una época en la que su presencia en determinados espacios era a menudo cuestionada. Al detenernos ante el lugar donde vivieron, estamos realizando un acto de reconocimiento simbólico que combate el olvido institucional, otorgando a estas creadoras un lugar físico y emocional en el imaginario colectivo.
Mientras, en el Museo del Prado puede disfrutarse de lo mejor de su producción. Como parte de un esfuerzo institucional sostenido, las obras de ambas pintoras se encuentran actualmente expuestas tanto dentro como fuera de los muros del Museo del Prado. Desde 2020, la institución desarrolla una política específica para que ninguna pintora quede en el almacén, garantizando su plena visibilidad y circulación; una premisa que se aplica a las protagonistas de hoy, María Luisa de la Riva y Fernanda Francés.
María Luisa de la Riva: prestigio internacional desde el género del bodegón
Especializada en bodegones y floreros, María Luisa de la Riva se formó con Sebastián Gessa y con Antonio Pérez Rubio. A su llegada a Madrid desde Zaragoza en 1881 se instaló en la calle de San Roque, 5 (3º drcha.), y en 1884 se trasladó a la calle de San Mateo, 14.
Desde la década de 1890 hasta 1901 residió en París, donde desarrolló una intensa actividad profesional. El Museo del Prado conserva una fotografía de su estudio parisino, testimonio de su consolidación en el contexto internacional. Fue socia de honor de la Sociedad de Amigos del País de Santiago de Compostela, miembro de la Sociedad de Artistas de Berlín y Viena y recibió distinciones internacionales como la Palma de la Academia Francesa y la Orden del Nicham Iftikhar de Túnez.
Participó en numerosas muestras y certámenes, obteniendo mención de honor en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes de 1887 y 1895; terceras medallas en 1897 y 1901 por los lienzos Uvas de España y Frutas de verano; y una segunda medalla en 1920 por Uvas y granadas. Asimismo, fue galardonada con tercera medalla en la Exposición Universal de París de 1889 y en la Universal de Barcelona de 1898.
Tras la Primera Guerra Mundial regresó a Madrid y, en 1920, se instaló en la calle de Serrano, n.º 43 —edificio hoy desaparecido—.
En la colección del Prado se conservan algunas de sus obras más premiadas, como Puesto de flores, Flores y frutas, Uvas de España y Uvas y granadas, ejemplos de la exquisita factura y la riqueza cromática con la que elevó el bodegón a cotas de gran reconocimiento crítico.
Fernanda Francés: docencia y excelencia en la pintura de flores
Por su parte, Fernanda Francés y Arribas fue discípula de su padre, el pintor Plácido Francés, y se especializó en pintura de flores y bodegones. Desde 1881 participó con asiduidad en las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes, donde obtuvo una mención honorífica en 1887, tercera medalla en 1890 por Jarrón de lilas, segunda medalla en 1897 por Bodegón de ostras con pájaros, ambas obras en la colección del Museo del Prado, y una condecoración en 1912.
En 1887 ganó por oposición una plaza de profesora de Pintura de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y posteriormente la de la Escuela del Hogar, consolidando una destacada trayectoria docente en paralelo a su producción artística.
Su vida en Madrid quedó marcada por distintos domicilios que reflejan su evolución personal y profesional: vivió con su padre y hermanos en la calle de Atocha, 18 (tercero), edificio hoy desaparecido; tras contraer matrimonio residió en Villanueva, 6 (4º); Velázquez, 58; Velázquez, 44; Alcalá, 103 y, durante una larga temporada, en Padilla, 3. En 1915 se trasladó a Emilio Vargas, 17, un chalet en la Ciudad Lineal, donde permaneció hasta el final de su vida.
Con esta iniciativa, el Museo del Prado refuerza su compromiso con la visibilización de las mujeres en la historia del arte y con la revisión crítica de sus colecciones, ofreciendo al público nuevas formas de aproximarse a su patrimonio a través de la memoria de quienes lo hicieron posible.