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Noticia

Francis Bacon Martes, 3 de febrero de 2009

SS.AA.RR. los Príncipes de Asturias han inaugurado hoy en el Museo del Prado la gran exposición retrospectiva sobre Francis Bacon (1909-1992) organizada con motivo del centenario del nacimiento del artista. La muestra, que se abrirá al público mañana, martes 3 de febrero, cuenta en Madrid con el patrocinio de Acciona y la colaboración de la Comunidad de Madrid y ha sido organizada por la Tate de Londres y el Metropolitan Museum of Art de Nueva York en colaboración con el Prado. A diferencia de Londres o Nueva York donde la presencia de la obra de Bacon ha sido constante en los últimos 40 años, el artista únicamente ha sido objeto de una exposición en Madrid hace treinta años (Fundación Juan March, 1978). De ahí que la presentación de esta muestra en el Prado adquiera una especial significación, constituyendo además un homenaje singularmente cercano al artista, asiduo visitante del Museo en los últimos años de su vida y fallecido en Madrid el 28 de abril de 1992.

Francis Bacon

Estudio del Papa Inocencio X de Velázquez. Óleo sobre lienzo, 153 x 118 cm. 1953. Des Moines, Nathan Emory Coffin Collection of the Des Moines Art Center

Con una selección de obras similar a la reunida en la Tate Britain, su sede precedente, la exposición contará en Madrid con un conjunto de 78 obras, entre las que figuran composiciones singulares y dieciséis de los trípticos más importantes realizados por el artista, además de un importante material documental procedente de su taller que muestra las fuentes de sus composicio¬nes o sus ideas más decisivas. Aunque las diferencias entre la selección de obras presentadas en cada una de las sedes –Londres, Madrid y Nueva York- son mínimas y motivadas fundamentalmente por motivos de conservación de algunas obras, cuyo préstamo se ha restringido a las ciudades en las que se conservan habitualmente, la selección del Prado incluye un gran tríptico de 1984 procedente de una colección privada que no ha viajado a Londres ni lo hará a Nueva York.

La vinculación del Museo del Prado a este proyecto responde al interés de la institución en hacer un homenaje a uno de los grandes creadores del siglo XX cuyo punto de partida estuvo estrechamente relacionado con algunos de los grandes artistas clásicos españoles, como Velázquez y Goya, e incluso con Picasso, quien, según el propio artista, fue el que agitó definitivamente su vocación pictórica. Como ejemplo de ello, la exposición incluye los lienzos que revelan el interés de Bacon por el Retrato del Papa Inocencio X de Velázquez y que constituyen, según sus propias palabras, el primer paso importante de su pintura. Entre las obras más destacadas presentes en la exposición, además de las variaciones sobre el Papa Inocencio X, se incluyen los trípticos de la Crucifixión, el Retrato de Isabel Rawsthrone en Soho, los trípticos homenaje a George Dyer, el tríptico inspirado por un poema de T.S. Eliot, y el Tríptico de 1991, con su autorretrato.

Mientras que otras exposiciones anteriores se centraron en sus obras más recientes o en la presentación de alguno de sus temas más importantes, ninguna de ellas pudo alcanzar la dimensión totalizadora que tiene la organizada ahora con motivo de su centenario, ni las posibilidades de apreciación de su pintura que confiere la distancia de su muerte, hace ya quince años. Por otra parte, en los últimos años han sido muchas las aportaciones al conocimiento de su vida y de su obra, con la aparición de numerosas fuentes seguras para sus composiciones, que se han revelado con la ordena¬ción del ingente material grafico y bibliográfico que guardaba su taller, así como la posibilidad que ha supuesto el estudio sistemático y riguroso de su obra desarrollado también en estos años.

La exposición, que abarca desde las obras más tempranas de Bacon, en los inicios de su carrera, hacia 1946-1949, hasta los años finales de su vida, ya en 1991, se estructura en varios capítulos que pretenden ordenar las obsesiones sucesivas del artista y dar una visión exacta y desapasionada de sus elevados intereses artísticos. Bajo denominaciones como Animalidad, Aprensiones, Crucifixión, Crisis, Retrato o Épica, las distintas secciones aglutinan algunas de las composiciones más profundas o chocantes de su ideario. Algunos de sus temas, como el paso del tiempo, la muerte o la fragilidad de la naturaleza humana en su aspecto corporal, la violencia, el sexo, pero tam¬bién la amistad y la soledad, están presentes en esta exposición que revela, además, la calidad pictórica y la maestría de la técnica de Bacon, sin duda uno de los grandes pintores de la cultura occidental.

La colaboración y generosidad de un número excepcional de los grandes museos europeos y americanos y de los coleccionistas pri¬vados todavía grandes depositarios de las obras de Bacon, ha permitido cumplir el objetivo de los organizadores de presentar únicamente sus obras de mayor calidad, primando aquellas consideradas paradigma absoluto de sus ideas. Además, el “Bacon Estate”, que custodia los intereses de la propiedad intelectual y artística de Bacon, ha contribuido también decisivamente a la organización de esta exposición por considerarla un acontecimiento internacional fundamental para el mejor conocimiento y apreciación de la indiscutible talla artística del pintor.

La exposición ha contado con el comisariado conjunto de: Chris Stephens y Matthew Gale (Tate), Gary Tinterow y Anne L. Strauss (Metropolitan Museum of Art) y Manuela Mena (Museo Nacional del Prado).

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