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Noticia

HISTORIETAS del MUSEO DEL PRADO, un cómic de Sento inspirado en los 200 años de historia del Museo Jueves, 28 de febrero de 2019

En el marco de la celebración de su Bicentenario, el Museo del Prado publica un cómic que narra las historias cotidianas de esta institución -y algún suceso extraordinario- con dosis de emotividad y ternura.

Con este cuarto título, el Museo del Prado consolida su línea editorial de cómics tras El tríptico de los encantados de Max, El perdón y la furia de Altarriba y Keko e Idilio de Montesol.

HISTORIETAS del MUSEO DEL PRADO, un cómic de Sento inspirado en los 200 años de historia del Museo

Vicent “Sento” Llobell Bisbal, autor del cómic. Foto © Museo Nacional del Prado

Este cómic de Sento, basado en una idea de José Manuel Matilla, jefe de Conservación de Dibujos y Estampas y responsable de la línea editorial de cómics del Museo del Prado, se publica con motivo del Bicentenario del Prado para contar algunas de las anécdotas que ha protagonizado la institución en sus 200 años de historia y que no siempre han llegado al público.

El cómic, que reúne siete relatos, se inicia con la ficción de la visita de Goya el primer día de apertura y continúa con historias reales sobre los visitantes, los vigilantes, los restauradores, los conservadores, los directores, las visitas oficiales, la prensa y las exposiciones. Un libro que aproximará al lector al estrecho vínculo que se ha forjado entre las obras de arte que alberga el Prado y los profesionales que tienen el privilegio de trabajar en contacto directo con ellas. Una conexión que ha trascendido este ámbito y alcanza por igual a sus visitantes, que sienten como suya esta institución bicentenaria.

De la mano de Etelvino Gayangós -conserje perpetuo de este museo e interlocutor de pintores, trabajadores y visitantes-, sus 99 páginas a color narran una visión diferente de la que se ofrece en los relatos oficiales, pero no menos real, y basada en hechos documentados como la historia del robo de piezas del Tesoro del Delfín que, hace cien años, puso a prueba al “laboratorio de criminalística” de la época; la fake news de la que fue objeto el Museo en el siglo XIX —un pavoroso incendio en sus salas— que contribuyó a rescatarlo del olvido gubernamental; la bomba que cayó cerca de la institución en la Guerra Civil y que, guardada durante décadas por un particular, hoy forma parte de su catálogo; o la historia del visitante anónimo que durante años guardó las postales recuerdo de su visita.

"Y recuerden: las miradas preservan los cuadros, acrecientan el espíritu de sus creadores y cultivan la inteligencia del que lo hace. Pasen y vean o, en este caso, lean y miren.” Etelvino Gayangós
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