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Holandeses en el Prado Jueves, 3 de diciembre de 2009

El Museo del Prado concentra la atención en la pintura holandesa con la presentación conjunta de la exposición temporal “Holandeses en el Prado” y la nueva “obra invitada”, la Compañía del capitán Reijnier Reael, procedente del Rijksmuseum.

Holandeses en el Prado

Judit presentando la cabeza de Holofernes, Salomon de Bray. Óleo sobre tabla, 89 x 71 cm. 1636. Madrid, Museo Nacional del Prado.

Coincidiendo con la llegada de la nueva “obra invitada”, La Compañía del capitán Reijnier Reael y el teniente Cornelis Michielsz Blaeuw de Frans Hals y Pieter Codde, procedente del Rijksmuseum de Ámsterdam, y la publicación del primer catálogo razonado de la colección de pintura holandesa del Museo, una de sus colecciones más desconocidas, el Prado presenta la exposición “Holandeses en el Prado” (3 diciembre – 11 abril 2010). La muestra plantea por primera vez un amplio y atractivo recorrido a través de las principales obras de esta escuela conservadas en el Museo, recorrido que se completa con la exhibición de la obra de Hals y Codde que se expondrá durante tres meses en una sala adyacente.

Entre las principales novedades puestas de relieve con esta exposición, como la procedencia e importancia de las principales obras de la colección de pintura holandesa del Museo, destaca la presencia de la única pieza de Rembrandt que se conserva en las colecciones españolas, tradicionalmente expuesta bajo el título Artemisa y ahora identificada como Judit en el banquete de Holofernes.

El Museo acoge a partir del 3 de diciembre la obra maestra del pintor holandés Frans Hals, terminada por su compatriota Pieter Codde, La Compañía del capitán Reijnier Reael y el teniente Cornelis Michielsz Blaeuw (1633-1637), gracias a la generosidad del Rijksmuseum de Ámsterdam. Esta magnífica obra de uno de los pintores holandeses más importantes del siglo XVII, de la que el mismo Van Gogh dijo en 1885 después de verla que “el mero hecho de ver el cuadro merecía la pena el viaje a Ámsterdam”, se enmarca dentro del programa “La obra invitada” y se expone en paralelo a la muestra “Holandeses en el Prado” actuando cómo rico colofón de la exposición de los fondos de la pinacoteca. La publicación del primer catálogo razonado de esta colección, a cargo de Teresa Posada Kubissa, conservadora del Área de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte (hasta 1700), ha propiciado que se celebre esta muestra en la que se presentan reunidas por primera vez 56 de las obras más representativas de esta desconocida escuela en la que, a pesar de no incluirse algunos de los grandes nombres por razones históricas, están presentes muchos de los pintores que en su tiempo gozaron de mayor fama y reconocimiento.

Exposición y catálogo razonado

El resultado que ahora se presenta, mediante la exposición y el catálogo, permite sobre todo depurar la colección de cuadros que desvirtuaban esta colección, catalogados hasta ahora como holandeses pero correspondientes en su mayoría de la escuela flamenca. Con la publicación del catálogo, el Museo continúa la línea de trabajo que inició con el dedicado al Greco, destinada a la profundización en el conocimiento de sus colecciones. Gracias a varios años de investigación en los que se ha llevado a cabo el estudio estilístico, técnico y documental de las pinturas, así como la restauración de gran parte de las pinturas de esta escuela, la publicación fija en cien el número de obras pertenecientes a la colección holandesa del siglo XVII y excluye veintiséis tradicionalmente adscritas a ella, además de proponer diecinueve cambios de atribución.

Esta cuidada selección incluye el único cuadro de Rembrandt conservado en el Museo y las colecciones de nuestro país, identificado como Judith en el banquete de Holofernes tras la investigación desarrollada para el catálogo. La nueva propuesta iconográfica del famoso cuadro sustituye a la interpretación anterior que se entendía como una representación de la reina Artemisa en el momento de beber las cenizas de su marido Mausolo. A esta obra maestra le acompañan en la exposición la de Salomon de Bray, Judit presentando la cabeza de Holofernes y algunas de las piezas más destacadas de esta colección como La incredulidad de santo Tomás de Matthias Stom; Júpiter y los demás dioses urgen a Apolo a retomar las riendas del carro del Día de Cornelis Cornelisz van Haarlem y La salida al campo de Jan Both.

Además, la exposición comprende obras de todos los géneros propios de la tradición holandesa: marinas, con obras como Combate naval de Hendrik Cornelisz Vroom o Playa con pescadores de Adam Willaerts; paisajes invernales como El puerto de Amsterdam en invierno de Hendrik Jacobsz Dubbels; escenas de género como Concierto rústico con flauta y violín de Adriaen van Ostade o Desembarco de un cortejo en un puerto fluvial de Hendrik van Minderhout: bodegones como Gallo muerto de Gabriël Metsu o Bodegón con vaso de plata y reloj de Willem Claesz Heda; y retratos como Retrato de una señora de la familia van Beijeren van Schagen de Michiel Jansz van Mierevelt. No faltan en la selección expuesta un amplio conjunto de los grandes paisajes italianizantes de Herman van Swanevelt y Jan Both, encargados en Roma por orden de Felipe IV para la decoración del palacio del Buen Retiro.

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