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Juan Bautista MAÍNO (1581-1649). Un maestro por descubrir Sábado, 17 de octubre de 2009

El Museo del Prado presenta la primera exposición monográfica dedicada a Juan Bautista Maíno (Pastrana, 1581-Madrid, 1649), uno de los artistas más originales pero también más desconocidos de la pintura española de la primera mitad del siglo XVII. La muestra –patrocinada por la Fundación Amigos del Museo del Prado- reúne en primicia casi toda la producción conocida del pintor, incluidas siete obras inéditas, junto a otras composiciones de artistas italianos y españoles que contribuyen a contextualizar su producción en un ámbito internacional y nacional. La exposición se acompaña de un extenso catálogo, que recoge los resultados de la exhaustiva investigación llevada a cabo para la organización de la misma, editado con el patrocinio por la Sociedad Don Quijote de Castilla-La Mancha.

Juan Bautista MAÍNO (1581-1649). Un maestro por descubrir

Adoración de los Magos. Juan Bautista Maíno. Óleo sobre lienzo, 315 x 174 cm. 1611-1613. Madrid, Museo Nacional del Prado

La exposición Juan Bautista MAÍNO (1581-1649), compuesta por treinta y cinco de las cuarenta obras atribuidas al pintor y otras treinta y una pinturas de los autores que más influyeron en su formación, entre ellos Caravaggio, Guido Reni o Carracci, permitirá al público contemplar reunida por primera vez casi la totalidad de la producción conocida de este artista, uno de los más importantes de la pintura española de la primera mitad del siglo XVII aunque también más desconocidos debido a la tardía y difícil identificación tanto de sus datos biográficos como de sus obras.

En la actualidad, se sabe que el pintor nació en la villa alcarreña de Pastrana en 1581. Pasó su adolescencia en Madrid y, en una fecha imprecisa pero que se supone hacia finales del siglo XVI, viajó a Italia, donde tendría una decisiva formación pictórica vinculada a las dos grandes corrientes generadas en la Roma de hacia 1600: el revolucionario naturalismo de Caravaggio y la revisión del clasicismo italiano de Annibale Carracci y la escuela boloñesa. Maíno vivió en primera persona toda esa confluencia de aportes y estilos, y así lo manifiesta su pintura, caracterizada por un dibujo vigoroso y descriptivo y la monumentalidad escultórica de sus figuras, trazadas con una iluminación contrastada e intensa y un colorido vivo y saturado. Trabajó en diversos soportes y dimensiones, destacando como retratista pero también como paisajista, un género del que dejó unos pocos ejemplos donde confluyen la poética clasicista y una minuciosa descripción botánica muy cercana a los paisajistas flamencos.

Los estudios sobre el pintor realizados en los últimos años y el creciente interés que ha despertado han arrojado nueva luz sobre su producción dando como fruto la realización de nuevas atribuciones a su mano. Siete de estas atribuciones recientes se exponen como obras del artista por primera vez en la muestra, además de algunas pinturas que hasta la fecha sólo se conocían por reproducción fotográfica y otras que apenas se han expuesto y en ningún caso habían sido puestas en relación con otras obras del pintor. Junto a estas obras desconocidas o muy poco conocidas, la exposición incluye el importante conjunto de pinturas del artista conservadas en el propio Museo del Prado, que se cuentan entre lo mejor de su producción, como la Adoración de los Magos, la Adoración de los pastores, La recuperación de Bahía o el velazqueño Retrato de caballero, además de algunas composiciones memorables de otras instituciones y colecciones, como San Pedro Arrepentido, procedente de la Galería Barbié de Barcelona, la Magdalena Penitente, de una colección particular, o Santo Domingo en Soriano, la más divulgada de sus iconografías, del Museo del Ermitage de San Petersburgo.

El ambicioso conjunto de obras reunido en esta exposición, la primera monográfica que se dedica a Maíno, representa una ocasión inédita para explorar y apreciar en profundidad la verdadera talla artística de este pintor, a quien su ordenación como religioso dominico en 1613 pudo apartar voluntariamente de una carrera más productiva y, debido a ello, de una más justa fortuna crítica, pero de quien el estudioso alemán Carl Justi, el primero que lo situó en la órbita de Caravaggio en 1888, no dudó en afirmar que “probablemente nadie llegó tan cerca de Caravaggio como este dominico español”.

De la formación del artista en Roma y de su raigambre italiana, dan cuenta en la exposición las comparaciones establecidas entre sus obras y las de artistas italianos como el mismo Caravaggio, Gentileschi, Reni, Saraceni, Cavarozzi, Elsheimer y Cecco de Caravaggio. Del pintor lombardo, cabe señalar la presencia del Éxtasis de San Francisco, procedente de la Wadsworth Atheneum Museum of Art que se expone por primera vez en España.Para ayudar a comprender dónde se sitúa la pintura de Maíno, además de cotejarla con estos significativos ejemplos de artistas europeos, la exposición cuenta también con obras de otros pintores españoles, contemporáneos del artista, que ayudan a contextualizar su obra en Toledo o Madrid. Ejemplos del Greco, Velázquez, Tristán, Orrente, Bartolomé González o Núñez del Valle ofrecen un horizonte amplio del significado de las composiciones de Maíno en la pintura española de su tiempo.

Organizada en ocho ámbitos temáticos, la exposición ofrece un recorrido a través de la evolución pictórica del artista que se inicia con obras de pequeño formato, a las que siguen el Retablo de Pastrana (Guadalajara), los paisajes y los retratos, continuando por el conjunto de las Cuatro Pascuas para el Retablo de San Pedro Mártir en Toledo, al que suceden obras de gran formato y figuras de cuerpo entero de santos como María Magdalena, San Pedro en lágrimas o San Juan Bautista, para finalizar con su obra más emblemática, La recuperación de la Bahía del Brasil.

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