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Noticia

La obra invitada. Farideh Lashai en el Prado Lunes, 29 de mayo de 2017

Hasta el próximo mes de septiembre, el Museo del Prado y la Fundación Amigos del Museo del Prado presentan la última obra de la artista iraní Farideh Lashai (Rasht, 1944 – Teherán, 2013) Cuando cuento estás solo tú… pero cuando miro solo hay una sombra (2012-13), una videoinstalación inspirada en los Desastres de la guerra de Goya. Farideh vacía de figuras y reelabora las estampas de esta icónica serie para mostrarlas acompañadas por las imágenes que han sido previamente animadas y que ahora se proyectan con un foco de luz en movimiento.

Se trata de una ocasión única de contemplar la obra de Farideh Lashai junto a algunas de las estampas de Goya que la inspiraron entre las Pinturas Negras y El 3 de mayo en un diálogo que muestra la vigencia y la actualidad del mensaje de Goya, dos siglos después.

El extraordinario préstamo de esta obra se inscribe en el programa ‘La obra invitada’, una actividad patrocinada por la Fundación Amigos del Museo del Prado y dedicada desde 2010 a enriquecer la visita al Museo y establecer un término de comparación que permita reflexionar sobre las propias pinturas de su colección.

La obra invitada. Farideh Lashai en el Prado

Cuando cuento estás solo tú… pero cuando miro hay solo una sombra. Farideh Lashai.

El Museo del Prado y la Fundación Amigos del Museo del Prado presentan, en la sala 66 del edificio Villanueva, Cuando cuento estás solo tú… pero cuando miro solo hay una sombra (2013), la última obra que realiza antes de morir, la artista iraní Farideh Lashai. Una videoinstalación que recoge el mensaje de Goya y lo reinterpreta desde el presente. Se inspira en la serie los Desastres de la guerra, símbolo universal de dolor ante el horror producido por el propio ser humano, la injusticia y el sinsentido de la guerra. Invita al espectador a fijar la mirada sobre las imágenes crudas e inquietantes de estas estampas y a sentirse implicado por ellas.

Para ello, Farideh Lashai manipula cuidadosamente cada grabado extrayendo las escenas y reelaborando los huecos dejados por las figuras. Así deja los fondos como escenarios  vacíos y los coloca en un rectángulo formado por ocho líneas superpuestas de diez fotograbados cada una. Sobre cada uno de estos fondos se proyectan sucesivamente las figuras que han sido animadas digitalmente a través de un pequeño foco de luz que recorre los grabados al ritmo de la música de un nocturno de Chopin. Cuando el foco coincide con un fondo concreto, se proyecta en él la escena correspondiente que se anima durante un breve instante, tras el cual, la escena desaparece en la sombra mientras el foco prosigue de forma azarosa iluminando nuevos desastres.

Se trata de un relato fragmentario, a partir de las sensaciones producidas por la visión de escenas iluminadas de manera fortuita, que llevan al espectador a fijarse tanto en los fondos como en lo que sucede. Una obra de aspecto sencillo y de enorme complejidad que tiene como referentes la obra de Goya, deconstruida y reconstruida por ella, para reinterpretar una realidad de total actualidad.

La cuidada composición, que yuxtapone el horror de las escenas, el lirismo del ritmo de la luz y la música suave y romántica, tiene un título abierto y poético, inspirado en un fragmento del poema de T.S. Eliot La tierra baldía (1922), que subraya su sentido.

Esta obra se inscribe en el contexto de la obra plástica de los últimos siete años de producción artística de Farideh Lashai, influídos por el lenguaje literario de la autobiografía que escribe en su madurez. Son videoinstalaciones en las que pintura, poesía, teatro, cine, animación, sonido… se funden con naturalidad ampliando sus capacidades expresivas y dando lugar a un lenguaje propio de yuxtaposiciones de capas de significados y diálogos con autores de todos los tiempos.

En este proyecto, adscrito al festival PHotoEspaña, el Museo del Prado ha colaborado con el British Museum, que generosamente ha prestado esta obra y la convertirá en la pieza central de una exposición en 2018 en Londres. También se ha contado con la colaboración del Museo de Bellas Artes de Gante, que presentó en su sede entre febrero y principios de este mes, una aproximación diferente a esta conversación entre Farideh Lashai y Goya.

Farideh Lashai mira a Goya en el Museo del Prado

Farideh rescata y actualiza el mensaje de Goya de los Desastres de la guerra con intención de  contribuir a preservar sus  imágenes del olvido y la indiferencia de nuestros días. A pesar de sus vidas bien distintas, sorprenden ciertos paralelismos en ellas: Goya concibe los Desastres en la España de la segunda década del siglo XIX y Lashai en Irán en la segunda década del siglo XXI; viven guerras fratricidas y de ocupación: la invasión napoleónica (1808-14) y la guerra de Irán-Irak(1980-88); son testigo de los horrores de la guerra,  la opresión posterior y las causas que lo originan; se ven afectados por el sufrimiento de víctimas inocentes  y anónimas.; fueron permeables a las ideas de su época a través de su amistad con artistas e intelectuales de su tiempo y  en ellos la influencia del teatro fue decisiva; avanzada la vida padecieron enfermedades suscitan en ellos una gran introspección.  Ambos, a partir de una radical independencia interior, quieren denunciar y dejar testimonio de la realidad más cruda con la esperanza quizá, de incitar al espectador a que se formule preguntas, dejándole solo ante el propio juicio.

La instalación de esta obra de Farideh Lashai frente a una selección de estampas de los Desastres de la guerra y entre las salas que albergan El 3 de mayo y las Pinturas Negras permite extender la exposición e incorporar las obras maestras pictóricas al conjunto creando así una unidad que abarca el mismo marco cronológico y conceptual de las estampas y se extiende hasta 1823 año en el que Goya termina las Pinturas Negras. Permite intensificar el diálogo con Goya  iniciado Por Farideh a las puertas de su muerte.

Publicaciones

La muestra está acompañada por una publicación que recoge cuatro ensayos: He custodiado cada cosa dentro de mí de Ana Martínez de Aguilar; Solo una sombra de Venetia Porter, Farideh Lashai: más luz de luna de Catherine de Zegher y La inadmisible afrenta de la guerra de Roberto Toscano.

Además, y con motivo de esta muestra, Ediciones Oriente y del Mediterráneo publicará, en el mes de junio, Llegó el chacal, la autobiografía de Farideh Lashai cuya traducción ha sido realizada directamente del farsi por Maryam Esmailpour y patrocinada por la Fundación Amigos del Museo del Prado, con la colaboración del Museo del Prado.

Actividades

El miércoles, 31 de mayo, a las 18.30 h, la comisaria de la exposición, Ana Martínez de Aguilar, impartirá una conferencia titulada Farideh Lashai. Una artista iraní ante Goya.

Y a partir del 1 de junio y hasta el 10 de septiembre, los martes a las 11.30 y a las 16.30 h. se ofrecerán breves explicaciones junto a la obra para situarla en su contexto histórico-artístico y analizar su presencia en el Museo en relación con la colección.

Farideh Lashai

Farideh Lashai (Rasht1944-Teherán 2013) es una de las artistas iraníes contemporáneas más relevantes. Desde joven practica la pintura, la talla en cristal, y la escritura. Recuerda su infancia como un paraíso de selvas frondosas en Rasht, cerca del mar Caspio.  Proviene de una familia acomodada de provincias en la que no existe armonía. A partir de 1950, en el colegio de Teherán, se refugia en la literatura que estimula su imaginación  y sus sueños románticos. Los acontecimientos políticos, transmitidos por tradición familiar y el conocimiento, a través de su hermano Kourosh, de Mohamed Mosaddeq, símbolo de independencia y libertad, que fue elegido democráticamente y posteriormente depuesto por un golpe militar, forjan su rebeldía, la búsqueda de su identidad, su individualidad e independencia.

A partir de 1962 comenzó una carrera artística en Alemania que no interrumpió hasta su muerte. En Munich estudia literatura, cine y teatro. También conoce a pintores que le introducen en el ambiente artístico. Desde entonces no dejará de pintar  y exponer en numerosos países.

En 1964 en la universidad de Frankfurt estudia literatura alemana. Bertolt Brecht será el hito más significativo en la evolución de su pensamiento. En los años 70 estudia artes aplicadas en Viena. Desde mediados de la década anterior comparte estancias entre Alemania y Teherán y se relaciona con círculos intelectuales de carácter revolucionario.

Es encarcelada en la prisión de Qasr entre 1974 y 1976, será testigo de la revolución de 1979, de la guerra Irán- Irak (1980-1988). Se exilia en Estados Unidos entre 1981 y 1984. Vuelve a Teherán donde vive el bombardeo de la ciudad en1986. En 2011 seguirá desde el hospital los levantamientos conocidos como la primavera Árabe, con enorme preocupación por las consecuencias que acarrearía a las poblaciones. A lo largo de su vida desarrolla un profundo sentido de la justicia y de la compasión, el repudio de la violencia, de los dogmatismos y siente una honda inquietud ante la fatalidad del destino.

En su madurez escribe su autobiografía Llegó el chacal publicada en 2003. En ella está la clave  y el origen de sus obras multimedia de los últimos siete años. En 1989 padece una depresión y a partir del año siguiente luchará contra una terrible  enfermedad hasta el final. Sin que disminuya su implicación con los sucesos históricos y su repercusión en los hombres y mujeres afectados.  Sin dejar de trabajar muere en Teherán en 2013.

Cinco décadas de dedicación al arte desde su pintura cercana a la abstracción, gestual, lírica y, a menudo, inquietante, hasta que, obligada por la enfermedad, que le impide utilizar pigmentos, influida por la forma literaria que adopta en su autobiografía y gracias a la aparición del video, en los últimos años de su vida, utiliza sus paisajes como fondos donde proyectar animaciones extraídas de escenas icónicas de la literatura, el teatro, el cine o de la pintura misma; metáforas para expresar narrativa y plásticamente, su honda visión de nuestro mundo y su compromiso estético, social y político. En las videoinstalaciones se diluyen las nociones de tiempo, espacio y realidad, en un diálogo entre leyendas y hechos históricos, lugares y sensaciones.

Cuando cuento estás solo tú… pero cuando miro hay solo una sombra, es su última obra.

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