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Los cartujos de Carducho regresan a El Paular Viernes, 29 de julio de 2011

La ministra de Cultura, Ángeles González Sinde, acompañada por otros representantes de su departamento y el Presidente del Real Patronato del Museo del Prado, Plácido Arango, junto con el Prior del Monasterio de Santa María de El Paular, ha presentado hoy la nueva instalación de la importante serie de Vicente Carducho (Florencia, c.1576 - Madrid, 1638) dedicada a la historia de la orden de los Cartujos en su emplazamiento original, el claustro mayor del citado Monasterio. Las 52 grandes obras narrativas de esta serie que se conservan en la actualidad (todas excepto dos desaparecidas en Tortosa durante la Guerra Civil española), pertenecientes a las colecciones del Museo del Prado, han sido recuperadas y restauradas por el Museo, en un largo y complejo proceso iniciado en el 2000, para su reintegración en El Paular. El retorno de estas pinturas a la Cartuja, situada en el término de Rascafría (Comunidad de Madrid), ha sido posible gracias a la implicación de la Dirección General de Bellas Artes del Ministerio de Cultura, entidad que ha gestionado en paralelo hasta 30 proyectos distintos de restauración y rehabilitación en el Monasterio, incluyendo la rehabilitación y adecuación del claustro mayor para su nuevo uso como sede permanente de la serie de Carducho.

Los cartujos de Carducho regresan a El Paular

Primer tramo de la Panda o Galería Norte

La importante serie pintada por Vicente Carducho (Florencia, c.1576 - Madrid, 1638) a comienzos del siglo XVII para la Cartuja de Santa María de El Paular se exhibe ya de nuevo en su emplazamiento original, tras casi doscientos años dispersa. Gracias a las obras de rehabilitación promovidas en el recinto del Claustro por parte del Ministerio de Cultura y a la intervención del Museo del Prado para la recuperación y restauración de los 52 lienzos conservados en la actualidad, las pinturas ocupan de nuevo el emplazamiento original en el que permanecieron más de dos siglos desde su creación hasta aproximadamente 1835, fecha en la que tanto el monasterio como las pinturas fueron afectadas por la desamortización de Mendizábal.

El Museo del Prado inició en el año 2000 el proceso de recuperación de la serie pictórica más completa y ambiciosa jamás realizada sobre la orden de los cartujos por Vicente Carducho y pensada para integrarse en el claustro mayor de la Cartuja del Paular. Con esa larga intervención se ha conseguido terminar con el deterioro material del conjunto, al tiempo que se han recuperado los formatos originales de los lienzos, rematados en arco de medio punto para poder adaptarse a la arquería gótica del Claustro. Las cincuenta y dos obras vuelven a reintegrarse en los más de 40 metros que conforman las galerías o pandas sur, oeste, norte y este del recinto del Claustro.

Este dilatado proceso concluye con el regreso del conjunto al claustro principal de la cartuja, recientemente rehabilitado para este fin como parte de las actuaciones financiadas y desarrolladas desde 1996 por la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales a través del Instituto de Patrimonio Cultural de España, restableciéndose así la secuencia narrativa de una de las colecciones de pintura histórica más importante de Europa dispersa, hasta ahora, en diferentes museos e instituciones españolas. Los más de 30 proyectos acometidos en las intervenciones de restauración y rehabilitación del conjunto monumental han requerido una inversión de más de 7 millones de euros, a los que se suman los 770.000 invertidos por el Prado en la restauración de las 52 pinturas de Carducho.

Una de las intervenciones más complejas se llevó a cabo en El éxtasis de Jean Birelle, pintura que presentaba amplias zonas de pérdidas cromáticas que sólo en parte se han recuperado, gracias al boceto preparatorio del lienzo que se encuentra en el Musée du Louvre.

Además, entre las 52 obras de la serie, destacan San Bruno despide a San Hugo, en la que se aprecia especialmente la maestría de Carducho a la hora de pintar el hábito cartujano; La muerte de San Bruno, donde el artista refleja la considerada forma ideal de fallecimiento para un cartujo, sobre el suelo y no sobre el lecho; o La muerte del venerable Odón de Novara, en la que Carducho se autorretrata en la parte izquierda del lienzo.

La recuperación de la serie cartujana de El Paular

Como otros grandes conjuntos claustrales del momento, Carducho concibió las grandes telas como pintura mural. Los grandes lienzos (3,45 x 3,15 m) fueron colocados sin bastidor sobre los muros, apoyados seguramente en tableros y guarnecidos con una moldura de escayola. A lo largo del tiempo, las humedades del claustro y la insolación excesiva de algunas de sus pandas perjudicaron la estabilidad de las obras. Sin embargo, fue en el proceso desamortizador cuando la serie comenzó su deterioro más notorio.

A partir de 1835, los lienzos se arrancaron de los muros para su trasladado al convento madrileño de la Trinidad, donde pasaron a formar parte del Museo Nacional de Pintura y Escultura, que abrió sus puertas en 1838. En esa extinta institución muchas obras se restauraron y se las cambió el formato original. Tras forrarse y limpiarse, en algunos casos de forma excesiva, se retocaron cromáticamente, aplicándose además una capa gruesa de barniz o resina coloreada.

En 1872 se cerró el Museo de la Trinidad, y sus fondos pasaron al Museo del Prado. Las grandes dimensiones de los cuadros del ciclo cartujano imposibilitaban su exhibición e incluso almacenamiento, por lo que se fueron distribuyendo por diferentes museos e instituciones españolas. Entre los años de 1867 y 1923, se repartieron, además del Prado, entre La Coruña, Valladolid, Jaca, Burgos, Sevilla, Córdoba, Zamora, Tortosa y Poblet. Durante la Guerra Civil las dos obras depositadas en el municipio de Tortosa (Barcelona) desaparecieron.

Durante poco más de una década, el Museo del Prado ha documentado y realizado un estudio completo de cada una de las obras para alcanzar la mejor solución para el tratamiento de conservación y restauración que ha consistido en la recuperación de las calidades pictóricas mediante la limpieza y eliminación de repintes así como su instalación sobre bastidores. Gracias a esta intervención las pinturas han recuperado su forma rematada en arcos de medio punto concebida originalmente por Carducho para su colocación en los huecos formados por la arquería gótica del Claustro entre sus múltiples ménsulas.

Vicente Carducho en el Paular

Vicente Carducho (c.1576-1638) fue el encargado de narrar la historia de los cartujos, una orden monástica de origen medieval, y su fundador, san Bruno. Era el pintor más respetado y prestigioso de la corte madrileña, el más capaz para acometer un trabajo de tal complejidad donde se requería diseñar composiciones de semejante tamaño y dificultad, y demostrar domino del espacio, capacidad narrativa, manejo de numerosas figuras, exposición de sentimientos y gestualidad, así como el empleo de un colorido que diera amenidad a toda la serie. Todos estos aspectos definían lo que en el siglo XVII alcanzaba la máxima consideración: la pintura de historia.

El 29 de agosto de 1626 Vicente Carducho firmó el contrato para acometer este magnífico repertorio pictórico, exponente de la pintura religiosa e histórica del barroco, sobre la orden de los cartujos: cincuenta y cuatro lienzos de grandes dimensiones (3,45 x 3,15 m.) pensados para decorar las galerías del claustro mayor de la Cartuja de El Paular, levantada bajo el patrocinio de Juan I de Castilla en el siglo XIV. El favor real se mantuvo durante el reinado de Felipe IV, y así quedaba reflejado en el encargo pictórico, que incluía, además de la serie, los escudos de la orden y del propio monarca en forma de tondo para jalonar el acceso al claustro, ambos desaparecidos.

La serie se realizó entre 1626 y 1632, tras un laborioso proceso creativo que conllevó la elaboración de numerosos dibujos y bocetos y la participaron de algunos ayudantes del pintor.

Las cincuenta y dos telas que han llegado hasta nuestros días –tras la desaparición de los escudos y las dos obras depositadas en Tortosa- se dividen en dos grupos: los veintisiete primeros ilustran la vida del fundador, san Bruno de Colonia (1035-1101), desde el momento mismo en que decide abandonar la vida pública y retirarse a la Grande Chartreuse, hasta su muerte y primer milagro. El segundo grupo está dedicado a los hechos más notables de los cartujos en diferentes ámbitos geográficos de Europa, un recorrido por los siglos XI al XVI que muestra el impulso fundacional de la orden, y los tópicos sobre la misma: el retiro en paisajes solitarios de gran belleza, la vida de humildad, mortificación y penitencia, dedicada al estudio y la oración. El ciclo se cierra además con escenas “heroicas”, la persecución y el martirio padecidos por algunas comunidades cartujanas en los siglos XV y XVI, unas imágenes que pretendían reforzar la fe de los cartujos, al tiempo que proyectaban los conflictos religiosos y territoriales de la Europa del momento. Por lo demás, la serie refleja bien la característica religiosidad del Barroco, marcada por la oración, el martirio, los milagros y las visiones extáticas.

Jornadas de “puertas abiertas”

Durante el próximo fin de semana (días 29, 30 y 31 de julio), la entrada al monasterio será gratuita para todo el público. Y durante todo el mes de agosto, para los vecinos de Rascafría. Horarios de visita: www.monasterioelpaular.com/horarios

Restauración y conservación del monasterio

El monasterio de Santa María de El Paular pertenece al Estado desde 1876. En el año 2014 concluye el convenio de cesión del usufructo a la orden benedictina, que se firmó en 1954 por 30 años y se renovó en 1984 por otros tantos. El Ministerio de Cultura está trabajando en una propuesta para la gestión integral definitiva del conjunto que presentará próximamente.

Desde 1978, su conservación fue asumida por el Ministerio de Cultura, a través del IPCE. Uno de los objetivos del Plan Director elaborado en 1996 era la restauración y adecuación del claustro, que ha sido dirigida por el arquitecto Eduardo Barceló.

Otras actuaciones en el monasterio dentro del plan director han consistido en la conservación de biblioteca, celdas, molino y restos arqueológicos, y restauración de cubiertas, sacristía, sillería del coro, retablo mayor y portada.

El Ministerio de Cultura está valorando la posible implicación de la Comunidad de Madrid para la gestión pública y museística del monasterio, dado que esta Comunidad ha realizado también en el mismo diferentes actuaciones entre 1998 y 2007, tanto en la obra arquitectónica como en el patrimonio mueble, por un importe en torno a los 3 millones de euros, que han complementado las realizadas por el Ministerio.

Otra recuperación: La última cena, de Orozco

En el mismo acto, se ha presentado la devolución al monasterio de la Última cena, pintada por Eugenio Orozco, procedente de la colección del Museo Cerralbo, también de titularidad estatal. Esta obra debió de salir de la cartuja por las mismas fechas que las obras de Carducho.

Relación de obras (archivo pdf; 48kb) de Vicente Carducho en el Monasterio de Santa María de El Paular

Nota de prensa del Ministerio de Cultura emitida con motivo de la instalación de serie de Carducho en El Paular

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