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Tintoretto y los escritores. Vicente Molina Foix. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Museo Nacional del Prado, 2007 Miércoles, 28 de febrero de 2007

De todos los artistas con leyenda en la historia del arte, Tintoretto es el único que la debe exclusivamente a su pintura. Causó sensación pronto, provocó adhesiones y fobias en todas las épocas, inspiró fantasmagorías literarias o maniáticas a más de un escritor del siglo XX, y fue motivo en el XIX de cuadros anecdóticos al estilo pompier que le tenían de protagonista piadoso o maligno. Todo ello sin necesidad de matar a nadie en riñas de taberna (Caravaggio), de servir de agente secreto a los grandes monarcas europeos (Rubens), de sufrir persecución judicial por sodomita (Leonardo da Vinci), de ser jerifalte de una revolución (Delacroix) o famosa mujer maltratada avant la lettre (Artemisia Gentileschi), de destruir a los treinta y cuatro años toda la obra pintada para recomenzarla (Francis Bacon), o autodestruir, en un suicidio artístico tal vez, la propia vida empantanada en el alcohol (Jackson Pollock).

Tintoretto y los escritores. Vicente Molina Foix. Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. Museo Nacional del Prado, 2007

En Tintoretto y los escritores, Vicente Molina Foix selecciona y presenta con brillantes ensayos textos de muy diversos autores, que van desde Areino y Moratín hasta Alberti y Gimferrer, así como escritos relevantes de Henry James, Théophile Gautier, Hippolyte Taine, John Ruskin, Eugeni d’Ors, Francisco Ayala, Jean-Paul Sartre, André Malraux y Thomas Bernhard, entre otros, que dan fe del destino literario de Tintoretto. No en vano, la novelista norteamericana Mary McCarthy dijo que Tintoretto es «el pintor de los amantes de la literatura», a tenor del torrente de prosa descriptiva, imágenes novelescas y versos que han inspirado un modo de «equiparar su propia producción torrencial» como pintor.

Vicente Molina Foix nació en Elche y cursó estudios de Filosofía en Madrid. Residió ocho años en Inglaterra, donde se graduó en Historia del Arte por la Universidad de Londres, e impartió clases de Literatura Española en Oxford durante tres años. Desde su inclusión en la ya histórica antología del crítico José María Castellet Nueve novísimos poetas españoles (1970), Vicente Molina Foix ha venido desarrollando una extensa labor literaria principalmente en el campo de la novela, aunque también ha cultivado la dramaturgia, la crítica literaria y cinematográfica, y ha hecho una incursión en el mundo del cine como director: Sagitario, estrenada en el 2001. De entre su obra narrativa cabe citar: Museo provincial de los horrores (1970), Busto (premio Barral 1973), Los padre viudos (premio Azorín 1983), La quincena soviética (premio Herralde 1988), La comunión de los atletas (1989), La misa de Baroja (1995), La mujer sin cabeza (1997), El vampiro de la calle Méjico (premio Alfonso García Ramos 2002) y El abrecartas (2006). Además, son dignas de mención sus espléndidas versiones de diversas piezas dramáticas de Shakespeare (Hamlet, El mercader de Venecia y El rey Lear), así como la obra dedicada al cineasta Manuel Gutiérrez Aragón y el volumen El cine estilográfico, recopilación de sus reseñas de películas.

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