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Bella durmiente. Pintura victoriana del Museo de Arte de Ponce, La [exposición rmie]

A. P.

/ >24 de febrero-21 de junio.
Comisario: Gabriele Finaldi.
Obras: 17.
Catálogo: Richard Aste y Cheryl Hartup, «La colección de pintura europea del Museo de Arte de Ponce», pp. 9-15; Heather Birchall, «Los Prerrafaelitas y la pintura victoriana», pp. 17-22; Sally-Anne Huxtable y Alison Smith, «Catálogo», pp. 24-57.
Esta muestra presentó una selección de obras de arte inglés del siglo XIX procedentes del portorriqueño Museo de Arte de Ponce. Este Museo fue fundado por Luis A. Ferré, empresario, coleccionista de arte y personaje destacado en la historia económica, política y cultural de Puerto Rico. Ferré reunió una completa colección de arte occidental con el objetivo de convertir su museo en un importante centro de la cultura europea en América. El cierre temporal del Museo de Arte de Ponce, con motivo de su ampliación, proporcionó la oportunidad de presentar en el Prado una excelente selección de sus fondos victorianos. Así, se exhibieron obras de varios artistas pertenecientes a distintas etapas de la Hermandad Prerrafaelita como John Everett Millais, Dante Gabriel Rossetti, Edward Coley Burne-Jones, Thomas Seddon y William Holman Hunt, así como del movimiento esteticista y el clasicista, representado por Leighton. La Hermandad Prerrafaelita, surgida en 1848 como reacción a la conservadora pintura inglesa contemporánea, recibe el nombre de su admiración por primitivos italianos anteriores a Rafael, lo que también determinó su estética. Este movimiento pretendía expresar ideas a partir de un estudio minucioso de la naturaleza para producir obras con fuerte carga moral a través de temas religiosos o literarios, escenas de la vida moderna y paisajes de gran detallismo como el Léhon desde Mont Parnasse, Bretaña (1853) de Thomas Seddon. Tras un primer momento de rechazo, y gracias al apoyo que recibieron de John Ruskin, el más importante crítico británico, se convirtieron en artistas destacados y con gran éxito en el mercado. Las obras de esta muestra pertenecen a este segundo periodo en el que la mayoría de estos pintores habían evolucionado hacia otros movimientos artísticos como el movimiento estético y simbolista. En este momento en sus obras mezclaban elementos medievales y clásicos, exaltando la belleza femenina de la femme fatale y tratando el tema de la introspección, el sueño, la muerte y la evasión de la realidad. Este panorama estuvo dominado por Dante Gabriel Rossetti y Burne-Jones cuyos La viuda romana (Dis Manibus) y la Serie pequeña «El rosal silvestre» y el gigantesco lienzo de El sueño del Rey Arturo en Avalon –respectivamente– se inscriben dentro de este movimiento. Esta última obra, de Edward Coley Burne-Jones, clave para la comprensión del arte británico de este momento, es consecuencia de la fascinación que sentían este maestro y sus contemporáneos por la leyenda del Rey Arturo. Burne Jones dedicó los últimos años de su vida a este lienzo en el que trabajó hasta el día anterior a su muerte. Para ilustrar la evolución de las ideas del pintor sobre este mundo de ensueño, se expusieron junto a esta obra una serie de bocetos y dibujos. Por último, hay que destacar la presencia de Sol ardiente de junio, la obra más famosa de Frederic Leighton, quien siguió la máxima del «arte por el arte» y se inspiró en el ideal de belleza de la escultura griega y romana para pintar escenas ambientadas en la antigüedad clásica.

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