El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Aprende <Atrás
Enciclopedia > Voz

Cinco sentidos y el arte, Los [exposición 1997]

Fernando Checa Cremades


27 de febrero-4 de mayo.
Comisarios: Sylvia Ferino-Pagden y José Milicua.
Obras: 192.
Catálogo: Emilio Lledó, «Sentir que sentimos», p. 17; Fernando Checa Cremades, «Verdad y mentira de los cinco sentidos», pp. 19-20; Sylvia Ferino-Pagden, «Prefacio», pp. 21-27; Lubomir ­Konecny, «Los cinco sentidos desde Aristóteles a Constantin Brancusi», pp. 29-54; Gerlinde Gruber, «Los tapices», pp. 55-58; Jesús Sáenz de Miera, «Los objetos y los sentidos», pp. 327-331; Enzo Rangognini, «Los sentidos en la biblioteca», pp. 359-366.
Esta exposición, cuya primera versión pudo verse en Cremona a finales de 1996, mostraba, a través de una cuidada selección de pinturas y objetos de los siglos XVI y XVII, cómo los artistas se enfrentaron en la Edad Moderna a la representación de un tema capital para la propia actividad artística como era el de los cinco sentidos. El recorrido planteado por los comisarios no era tanto de tipo cronológico como temático. De esta manera, en la primera sección «Reclamos de los sentidos», obras muy variadas, desde la imagen de El archiduque Leopoldo Guillermo en su galería de pinturas en Bruselas, obra de Teniers, hasta Venus recreándose en la música, de Tiziano (ambas del Prado), planteaban el tema desde muy diversos puntos de vista, desde el énfasis en el tacto (Júpiter y Antíope, de Bartolomeus Spranger o El suicidio de Cleopatra, de Guido Cagnacci, ambos del Kunst­­historisches Museum, Viena), hasta el del olfato en El fumador, de ­Giacomo Ceruti (Galleria Nazionale d'Arte ­Antica, Roma). Las dos secciones siguientes, «Los cinco sentidos y la concepción del microcosmos y el macrocosmos» y «Las primeras definiciones en el siglo XVI», ofrecían una selección de estampas, libros y series de estampas, que recogían las primeras articulaciones orgánicas de la iconografía de los sentidos, que se expanden en el siglo XVII en los más variados ámbitos culturales. La sala dedicada a «Brueghel y la galería de los sentidos» mostraba las series capitales al respecto de este artista, conservadas en el Museo del Prado, de las que solo se había expuesto una pequeña parte en Cremona. La sala dedicada a «La apertura al naturalismo: Carracci y Caravaggio», hacía lo propio con el mundo de la pintura italiana de inicios del siglo XVII, y lo mismo sucedía con la dedicada al «Naturalismo en Nápoles y en otras ciudades italianas». Merece la pena detenerse en la dedicada a Carracci y Caravaggio, pues en ella se expo­nían obras fundamentales de la época, como El bebedor, de Annibale Carracci (colección particular, ­Zúrich), Muchacho con una cesta de fruta (Galleria Borghese, Roma), ­Muchacho mordido por un lagarto (Fundazione Longhi, Florencia), El tocador de laúd (colección particular) y Narciso (Palazzo Barberini, ­Roma), ­todas ellas del mismo Michelangelo Merisi, a lo que había que unir la magnífica Tañedora de laúd, de ­Orazio Gentileschi (National Gallery of Art, Washington). La exposición continuaba con selecciones temáticas agrupadas por ámbitos geo­gráficos, «Encuentros Norte-Sur», «Países Bajos», «España», y otras dos secciones temáticas, «Halagos a la belleza» y «La escenificación de los sentidos», así como una amplia selección de objetos y pequeñas esculturas referentes a esta iconografía. En estas secciones llamaban la atención obras exquisitas y de difícil contemplación habitual, como la maravillosa Alegoría de la Vanidad y la Penitencia. Alegoría del Olfato con vánitas, de Guido Cagnacci (colección Nelson Shanks, Andalusia, Estados Unidos), Muchacha con una rosa (el olfato) (colección De Vito, Milán) u Hombre con garrafa de moscatel y pandereta, de Ribera (Gösta Serlachius Museum, Mänttä, Finlandia), que nos hablan por sí solos de la perspicacia selectiva de los comisarios. La sección «España», novedad con respecto a la versión de Cremona, exponía obras capitales como El sueño del caballero, atribuido a Pereda, del Museo de la Academia de ­Bellas Artes de San Fernando, Muchachos comiendo frutas, de Murillo (Alte Pinakothek, Múnich), Bodegón, de Sánchez ­Cotán (Museo de Bellas Artes de Granada), y varias otras de colecciones par­ticulares.

Arriba