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Exposición de las obras de Domenico Theotocopuli llamado El Greco [exposición 1902]

José Álvarez Lopera


Comisarios: José Villegas y Salvador Viniegra.
Obras: 61.
Catálogo: 46 páginas.
Esta exposición, la primera dedicada a El Greco, fue consecuencia del movimiento de reivindicación de su figura que se produjo en el último tercio del siglo XIX y que protagonizaron en España algunos artistas como ­Zuloaga y Rusiñol, los intelectuales de la Institución Libre de Enseñanza y los literatos de la Generación del 98. Se celebró con ocasión de las fiestas de proclamación del rey Alfonso XIII, a finales de mayo y principios de junio de 1902, siendo director del Museo ­José Villegas y subdirector Salvador ­Viniegra, quien se encargó de la organización y escribió una breve semblanza del pintor como introducción al catálogo. Se mostraron en ella los cuadros pertenecientes al Museo, que se presentaron en el muro de la derecha de la galería central, separados de los demás, y treinta y ocho obras, pertenecientes casi todas ellas a colecciones particulares, que se agruparon en la rotonda de entrada. Entre los cuadros que el público pudo apreciar por primera vez estaban San Pedro y san Pablo, entonces perteneciente a la marquesa de Perinat y hoy al Nationalmuseum de Estocolmo, Retrato de anciano (supuesto autorretrato), ­Cristo con la cruz a cuestas y La expulsión de los mercaderes, pertenecientes a Aureliano de Beruete (hoy, respectivamente, en el Metropolitan Museum of Art, Nueva York, el Museu Nacional d'Art de Catalunya, Barcelona, y Frick ­Collection, Nueva York), la Asunción, procedente del retablo mayor de Santo Domingo el Antiguo (entonces en poder de los herederos de la infanta doña Cristina de Borbón y ahora en el Art Institute de Chicago), el Retrato del cardenal Niño de Guevara (entonces del conde de Paredes de Nava y ahora en el Metropolitan Museum of Art, Nueva York) y la Visión de San Juan, conocida entonces como Amor divino y amor profano y que era propiedad de Rafael Vázquez de Parga (hoy en el Metropolitan Museum of Art, Nueva York). La calidad de las obras expuestas fue, sin embargo, muy desigual, lo que llevó a la dirección del Museo a introducir en el catálogo una «Advertencia» en la que decía que «se halla lejos de asumir la responsabilidad de declarar enteramente originales de El Greco todas las obras expuestas por el mero hecho de hallarse incluidas en el presente catálogo». Por lo demás, la semblanza que trazó Viniegra de El Greco como introducción al catálogo solo merece ser recordada por su espíritu ­rehabilitador y por el énfasis que ponía en negar verosimilitud a los tópicos transmitidos por Pacheco, ­Palomino y Llaguno (aunque, curiosamente, daba por buenas todas las afirmaciones de Jusepe Martínez). La visión que Viniegra tenía de El Greco puede compendiarse en los párrafos en los que aludía a la «alta idea» que tenía el pintor de su parte, explicando su ­cambio de manera como consecuencia de una evolución artística normal, y el largo canon y la extraña apariencia de sus criaturas celestes por su deseo de marcar su naturaleza divina. Mayor interés tendrían, aunque no han llegado reseñas de ellas hasta nosotros, las conferencias que con motivo de la muestra y con proyección de imágenes pronunció Manuel Bartolomé Cossío en el Ateneo. Al margen de lo que supuso para el conocimiento de la obra de El Greco, esta exposición debe ser recordada por sus consecuencias, de signo muy diverso. Gracias a ella, el Museo recuperó dos obras depositadas en 1884 siendo director Federico de Madrazo (Cristo con la cruz a cuestas, en la Universidad de Zaragoza, y La Pentecostés, en el Gremio de Fabricantes de Sabadell) y se enriqueció con San Bernardino, que hasta entonces había estado en el Instituto General y Técnico de la provincia de Toledo y fue adscrito al Museo por real orden de 31 de julio de 1902 (posteriormente entrarían en el Museo, en 1915, formando parte del legado Bosch, otras dos obras presentes en la exposición: La coronación de la Virgen y Fraile trinitario o dominico). Pero, por otro lado, la exposición sirvió de escaparate para obras que serían vendidas casi inmediatamente a coleccionistas o marchantes extranjeros: Retrato del cardenal Niño de Guevara, La Asunción, ­Retrato de un estudiante (supuesto san Luis Gonzaga), etc.

Bibliografía

  • Alcántara, Francisco, «Exposición de El Greco», El Imparcial, Madrid, 19 de mayo de 1902, p. 3.
  • Cánovas y Vallejo, Antonio, «La exposición de obras del Greco», La Época, Madrid, 1 de junio de 1902, p. 1.
  • «Exposición de cuadros de El Greco», El País, Madrid, 21 de mayo de 1902, p. 1.
  • Museo Nacional de Pintura y Escultura. Catálogo ilustrado de la Exposición de las obras de Domenico Theotocopuli llamado el Greco, Madrid, J. Lacoste, Imp. De J. Sastre y C.ª, 1902.
  • Sanpere y Miquel, Salvador, «Exposiciones Rosales y Greco», Álbum Salón, n.º 115, Barcelona, 1 de junio de 1902, pp. 133-137.
  • Ene (Navarro Ledesma, Francisco), «Exposición de obras del Greco», ABC, Blanco y Negro, Madrid, n.º 579, 7 de junio de 1902, s/p.
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