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Goya y el espíritu de la Ilustración [exposición 1988]

María Teresa Martín Bourgon


6 de octubre-18 de diciembre.
Comisarios: Alfonso E. Pérez Sánchez y Eleanor A. Sayre.
Obras: 179.
Catálogo: Alfonso E. Pérez Sánchez, «Goya y la Ilustración», pp. 17-26; Gonzalo Anes, «Ideas y aspiraciones de libertad en la época de Goya», pp. 27-53; Jeannine Baticle, «Goya y el ámbito francés al final del Antiguo Régimen», pp. 55-72; Nigel Glendinning, «Arte e Ilustración en el círculo de Goya», pp. 73-88; Fred Licht, «El moralismo del arte de Goya en el contexto de su época», pp. 89-98; Teresa Lorenzo de Márquez, «Tradiciones carnavalescas en el lenguaje icónico de Goya», pp. 99-109; VV.AA., «Goya: notas a los dibujos y estampas», pp. 111-134, y «Cronología», pp. 479-492.
A través de la obra de Goya se pretendía profundizar en las ideas de la Ilustración española y del liberalismo subsecuente. Propósito prioritario de la muestra era desmontar, a través del estudio de la obra del artista, el mito que nos lo presenta como un genio aislado en medio de un vacío cultural. Para ello se seleccionaron pinturas, dibujos y grabados relacionados con la Ilustración y el liberalismo que ayudaran a tal fin. Se pretendía mostrar la relación del arte de Goya con ideas que compartían la literatura y la filosofía españolas contemporáneas a las que el artista aportaba observaciones personales. Goya aprovecha fuentes de la cultura tradicional a las que da un nuevo significado enriqueciéndolas con su portentosa imaginación. Su espíritu crítico le aboca a crear un nuevo lenguaje para exponer sus ideas y a través de su ingente producción desarrolla su visión del mundo. Opone la razón a la locura, la superstición y la beatería. En la guerra, la miseria y el hambre ve el origen de la deshumanización del hombre y su pérdida de individualidad. El número de dibujos y grabados expuestos en esta ocasión duplica al de los óleos. Reflexionando sobre ello encontramos varias razones que pueden explicarlo. Primera, que Goya es el más importante grabador del siglo y que este medio le permite expresar sus más íntimos sentimientos con enorme libertad. El dibujo para Goya es también esencial en el proceso de creación, no solo le sirve para expresarse con gran inmediatez, captando escenas que llaman su atención o sobre las que quiere reflexionar, sino que también lo utiliza como medio de estudio o preparación de obras que traspasará después al fresco, al óleo o al grabado. Segunda, que la colección de dibujos y grabados del Museo del Prado es excepcional y por razones de conservación y espacio no pueden estar expuestos habitualmente. Por ello la exposición brindó una ocasión, que no podía ser desa­provechada, de mostrar parte de ese inestimable conjunto. Tercera, que como él mismo afirma en la conocida carta remitida a Bernardo de Iriarte, en 1794, las obras que no son de encargo le permiten abordar temas elegidos libremente en los que el capricho y la invención tienen ensanche. Quizás es ésta la razón de que en ellas reconozcamos al Goya más auténtico y que, a través de las mismas, podamos rastrear sus inquietudes y preocupaciones y también sus más íntimas ilusiones. Para finalizar, merece la pena destacar el hecho de que la organización se debió a una colaboración internacional en la que participaron tres ins­tituciones: el Museo del Prado, el Museum of Fine Arts de Boston y el Metropolitan Museum of Art de Nueva York, siguiendo la muestra un itinerario en ese mismo orden, comenzando por Madrid y terminando en Nueva York.

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