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Obra invitada: Las hijas de Edward Darley Boit de John Singer Sargent, La [exposición 2010]

A. P.

16 de marzo-30 de mayo.
Comisario: Javier Barón.
Obras: 1.

Dentro del programa «La obra invitada» y gracias al patrocinio de la Fundación Amigos del Museo del Prado, la obra maestra del pintor estadounidense John Singer Sargent viajó por vez primera a España para mostrarse en relación con Las meninas de Velázquez, su fuente de inspiración más clara y cercana. Durante la segunda mitad del siglo XIX Velázquez ejerció profunda fascinación sobre los pintores que visitaron el Prado. Entre ellos, John Singer Sargent se hallaba en la mejor disposición para extraer el mayor partido de las enseñanzas velazqueñas. A ello le había estimulado su familiaridad con la pintura veneciana, su aprendizaje en París con un apasionado de Velázquez, el pintor Carolus–Duran, y su exhaustivo análisis de las pinturas del artista sevillano a través de las copias que realizó en el propio Prado. Cuando afrontó en 1882 en París el retrato de Las hijas de Edward Darley Boit tuvo muy presente el cuadro velazqueño. En el imaginario de los pintores que visitaban España, la corte de los Austrias vista a través de la interpretación de Velázquez era el escenario de un refinamiento artístico que no dejaba de estar asociado a un sentimiento de melancolía por la caducidad de una grandeza irrepetible que iba a extinguirse. La carga psíquica del espacio, denso y atmosférico, del retrato de las niñas Boit, hijas de un rico abogado nacido en Boston, pintor él mismo, parece tributaria de aquella asociación melancólica. En ambas obras, como en Las hilanderas, también copiada por Sargent, el espacio del cuadro parece prolongar el del espectador, lo que debía atraer a un pintor formado en un esteticismo que aspiraba a unir el arte con la vida. La penetración de Sargent le llevó a mostrar la frágil presencia de las niñas en el seno de una composición compleja, cuyo peso acentúan los jarrones. La delicadeza y contención de los gestos, el riguroso orden compositivo, la presencia del espejo al fondo, la relación entre las luces y penumbras, la calidad argentada del cromatismo, el uso de la pincelada larga y la sensación de una instantaneidad detenida, muestran la relación de este cuadro con la obra de Velázquez.

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