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Zugaza Miranda, Miguel

A. P.

(Durango, Vizcaya, 1964). Director del Museo Nacional del Prado de 2002 a 2017. Patrono de la Fundación Amigos del Museo del Prado desde 2017. Licenciado en Geografía e Historia (especialidad Historia del Arte), por la Universidad Complutense de Madrid en 1987, es fundador y director, entre 1986 y 1994, de Ikeder, empresa pionera de servicios culturales en el ­País Vasco. De 1994 a 1996 es subdirector de conservación del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía de Madrid, donde participa activamente en la remodelación de la exposición de la colección permanente. En 1996 es nombrado director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, donde acomete un ambicioso proyecto de ampliación y un intenso programa de exposiciones temporales como fueron, entre otras: Sorolla & ­Zuloaga, El bodegón español, Pintura al desnudo, Mujeres impresionistas y las monográficas dedicadas a Caravaggio, ­Bernardo Bellotto, Orazio Gentileschi y Francisco de Zurbarán. En 2002 asume la dirección del Museo del Prado, al frente del cual permanece hasta 2017, cuando retorna a la dirección del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Durante sus quince años al frente del Prado lidera una profunda transformación del Museo que comprende la ampliación y mejora de sus instalaciones, la modernización de su modelo de gestión, el desarrollo de una extensa actividad científica y cultural y una notable mejora del servicio público que presta el Museo a sus visitantes. Entre las reformas normativas destaca la aprobación de la ley reguladora del Museo Nacional del Prado 46/2003, de 25 de noviembre de 2003 por la que se convierte en organismo público con una mayor autonomía administrativa y posibilidades de autogestión. Durante su dirección se culmina la ampliación del edificio del Museo en la zona de los Jerónimos, proyectada por Rafael Moneo, y la reforma del Casón del Buen Retiro, donde se integran los departamentos de conservación, los servicios de biblioteca, archivo y documentación y la sede de la Escuela del Prado. Destaca también la reforma y racionalización del organigrama de la institución con la creación de una Dirección Adjunta de Conservación y nuevas Jefaturas que engloban los departamentos existentes. Se refuerza además la plantilla del Museo, al que se dota del personal técnico necesario para afrontar su modernización, e igualmente se crean nuevas áreas como las de Edición, Desarrollo Digital o Biblioteca, Archivo y Documentación. Esta última tendrá un enorme desarrollo, tanto por su mayor apertura al público, como por el significativo enriquecimiento de sus fondos en el que se combinan una acertada política de adquisiciones –entre las que destacan la biblioteca Madrazo y la de Juan Bordes–, y la llegada de importantes donaciones y legados, que incluyen relevantes colecciones bibliográficas como la de José María Cervelló. Durante la dirección de Miguel Zugaza se lleva a cabo una profunda reorganización del taller de restauración, en paralelo a la ya citada ampliación física y mejora de los medios técnicos puestos a disposición del mismo. El taller de restauración del Prado además intensifica la colaboración con las más relevantes instituciones internacionales y se convirterte en una referencia mundial en su campo. Igualmente, alcanza gran relevancia el Gabinete de Documentación Técnica en el que se realizan numerosos estudios fundamentales para las labores de conservación y restauración y que hacen posibles descubrimientos tan relevantes como el que desveló que la copia de La Gioconda de la colección del Prado fue realizada de forma simultánea al original de Da Vinci. A todo ello hay que unir las investigaciones llevadas a cabo por los diferentes departamentos de conservación que permiten, entre otras cosas un gran avance en la elaboración de los catálogos científicos del Museo con la publicación de los catálogos razonados del Tesoro del Delfín, las esculturas clásicas, los dibujos italianos del siglo XVI, las medallas españolas, la pintura holandesa, El Greco o el arte del siglo XIX. La labor investigadora se complementa y potencia con la puesta en marcha en 2009 de La Escuela del Prado con el objetivo de satisfacer las necesidades de apoyo a los proyectos de las áreas de conservación y restauración, formar potenciales conservadores y técnicos de museos y alentar y promocionar el estudio y disfrute del arte entre público y especialistas. Otro de los ámbitos de mayor desarrollo es el de atención al visitante, en el que se reforman los accesos al Museo, se incorporan nuevos servicios de información y audioguías, se racionaliza la entrada de grupos, se amplian los canales para la adquisición de entradas, y, sobre todo, se toma la importante medida de ampliar el horario de apertura al público, de tal modo que desde 2012 el Museo abre todos los días de la semana. Esto hizo posible también el aumento de los visitantes que pasaron de 1,7 millones de visitas en 2002 a más de 3 millones en 2016. Pero no solo se facilita el acceso al Prado, sino que se intensifica la labor de difusión de sus colecciones dándole un importante impulso a su página web por un lado y por otro diversificando las actividades educativas y culturales que el Prado pone a disposición de la ciudadanía. En este sentido y con el objeto de contribuir a la difusión de sus colecciones se constituye la Sociedad Museo Nacional del Prado Difusión S. A. U, que tendrá como objetivo complementario lograr que el Prado genere unos mayores ingresos propios. A este último respecto, durante la dirección de Miguel Zugaza, el Museo logra un nivel de autofinanciación cercano al 70% de su presupuesto, lo que le permitirá asumir, sin merma de sus actividades y funciones, los recortes que se producen en la aportación del Estado debido a la crisis económica que el país sufre a partir de 2009. Esto fue posible a la puesta en marcha de nuevos programas de patrocinio y el compromiso de nuevos colaboradores, protectores y benefactores así como al crecimiento, producido durante esos años de los Amigos del Museo del Prado. En este sentido la colaboración entre el Museo y la Fundación Amigos del Museo del Prado se hizo más estrecha durante la dirección de Miguel Zugaza, firmándose además un convenio de colaboración que formaliza la relación entre ambas instituciones. Durante estos años el Museo lleva a cabo un intenso programa de exposiciones temporales dirigidas a dar a conocer al público aspectos de la historia y las colecciones del Prado como La almoneda del siglo. Relaciones artísticas entre España y Gran Bretaña, 1604-1655, La Sala Reservada y el desnudo en el Museo del Prado, El grafoscopio. Un siglo de miradas al Museo del Prado (1819-1920), El Museo de la Trinidad en el Prado, El palacio del Rey Planeta. Felipe IV, el Buen Retiro, Fortuny, Madrazo y Rico. El legado Ramón de Errazu, El trazo oculto. Dibujos subyacentes en pinturas de los siglos XV y XVI o El siglo XIX en el Prado. Otro grupo de grandes exposiciones permite acercar al público la personalidad de artistas tan relevantes como Vermeer, Tiziano, Manet, Tintoretto, Durero, Rembrandt, Sorolla, Ingres, Ribera, La Tour , Van der Weyden o el Bosco y realiza revisiones retrospectivas de géneros tan singulares como El retrato español: del Greco a Picasso. También se realizan muestras que ponen en valor y presentan una mirada singular sobre las propias obras del Museo como La belleza encerrada. De Fra Angelico a Fortuny o Metapintura. Un viaje a la idea del arte. Cabe destacar igualmente las exposiciones en las que se muestra la relación del Museo del Prado con el arte contemporáneo, como, por ejemplo Picasso. Tradición y vanguardia, realizada conjuntamente con el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Diez picassos del Kunstmuseum Basel y El Greco y la pintura moderna o las muestras dedicadas a Joseph Mallord William Turner, Pierre-Auguste Renoir, Francis Bacon o Cy Tombly. También artistas estrictamente contemporáneos se imbrican con las colecciones del Museo en proyectos como Thomas Struth: Making Time, Historias Naturales. Un proyecto de Miguel Ángel Blanco o Jardín infinito. El Museo del Prado además intensifica la difusión de sus colecciones fuera de su sede con un completo programa de exposiciones en numerosas ciudades españolas. También se realiza una labor de internacionalización del conocimiento de sus colecciones con muestas en Japón, China, Australia, Estados Unidos o Israel y un programa de exposiciones didácticas con reproducciones de obras del Museo que recorre numerosas ciudades de todo el mundo. Igualmente se pone en marcha La obra invitada, actividad por la cual obras maestras de las más diversas procedencias conviven durante un tiempo con las colecciones del Museo del Prado. Bajo la dirección de Miguel Zugaza ingresan en la colección del Museo importantes obras de arte entre las que destacan Ferdinando Brandani de Diego Velázquez, realizado durante el segundo viaje italiano del maestro español; El vino de la Fiesta de san Martín de Pieter Bruegel el Viejo, obra inédita del maestro flamenco, y La Virgen de la granada de Fra Angelico . Notable también es el conjunto de obras de Francisco de Goya ingresado en esta etapa como: el boceto para el cartón Riña en el mesón del gallo, otras tres obras inéditas, San Juan Bautista niño en el desierto, Tobías y el ángel y Sagrada Familia, los dibujos El toro mariposa y Retrato de Miguel Muzquiz, conde de Gausa, además de una primera edición de la Tauromaquia y un conjunto de veinte cartas autógrafas que completan el epistolario de Goya con su amigo Martín Zapater. Además, se recibe la donación de ­Isabel de Borbón y Esteban de León, marquesa de Balboa y condesa de Esteban, con obras de Giovanni Domenico Tiepolo y de José y Federico de Madrazo. Gran importancia tienen también el legado de José Luis Várez Fisa, que viene a completar la colección de arte medieval y renacentista español del Museo, y la donación de más de veinte obras realizada por Plácido Arango. Por dación ingresan en el Museo La Crucifixión, de Juan de Flandes, y cuarenta obras de la colección de bodegones españoles de Rosendo Naseiro. Asimismo, como depósito de Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales se expone en el Museo San Jerónimo leyendo una carta, de Georges de La Tour. La trayectoria y labor de Miguel Zugaza le han hecho merecedor, de entre otros premios y distinciones, de la gran cruz de la Orden del 2 de Mayo, recibida en 2012, del premio Raíces de Europa, en 2015 y la gran cruz de la Orden Civil de Alfonso X el Sabio, en 2017.

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