El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Colección <Atrás

Anglada Camarasa, Hermenegildo

Barcelona, 1871 - Pollença, Mallorca (Baleares), 1959

Tras formarse en Barcelona, su ciudad natal, llegó en 1894 a París. Posicionado al margen de las fórmulas de promoción artística tradicionales e imbuido del espíritu más cosmopolita y bohemio de la ciudad, y en especial de la obra de Henri de Tolouse-Lautrec (1864-1901), fue abriéndose paso entre los jóvenes pintores y conformando su propio estilo. Los cuadros de estos primeros años se centran en escenas del París nocturno, impregnadas a menudo por esa visión decadentista propia del fin de siglo, como Champs Elysées (1904, Barcelona, Museo de Montserrat). Desde 1900 su pintura, en conexión con el simbolismo, comienza a incorporar figuras de gitanos (en composiciones normalmente de gran sentido rítmico, como Démarche gitane (Andares gitanos) (1902, Madrid, MNCARS), y de mujeres. Estas aparecen a veces con trajes regionales españoles, que le permiten esmerarse en los detalles de sus vestidos, chales, mantones y joyas, como en Granadina (h. 1914, Barcelona, MNAC). Esta vía temática se había reforzado sobre todo a raíz de su viaje a Valencia en 1904, gracias al cual incorporó en algunos de sus lienzos caballos ricamente enjaezados que montan jóvenes vestidos con el traje típico, como en Campesinos de Gandía (1909, Oviedo, Museo de Bellas Artes de Asturias). A ello se suma la influencia de los Ballets Rusos de Serguéi Diáguilev y una mayor carga expresionista, visible sobre todo en la factura pictórica, de gran densidad matérica en muchas ocasiones. La peculiar interpretación del colorido, de las luces y las sombras, así como el sentido lineal de sus figuras, definió a lo largo de la década de 1910 su estilo y le supuso un reconocimiento internacional similar al que obtuvieron Sorolla y Zuloaga, como muestran sus numerosas exposiciones en ciudades europeas. A estos años pertenecen también las diferentes versiones que tiene de Sonia de Klamery (alguna de ellas en Madrid, MNCARS, h. 1913), y que se encuentran entre sus obras de mayor sensualidad. Su marcha a Mallorca en 1914, al comienzo de la Gran Guerra, dio un nuevo rumbo a su pintura, que se hizo más luminosa y le permitió trabajar nuevos temas, bajo el estímulo de la naturaleza mediterránea. En efecto, instalado en Pollença, Anglada descubrió nuevas inspiraciones en el entorno tranquilo y sereno de la isla, en su vegetación y en los fondos marinos, poblados de peces de colores, interpretados de nuevo a través de su particular visión ensoñada del natural, como Gruta en el fondo del mar (1927, Oviedo, Museo de Bellas Artes de Asturias). En estos años consiguió también gran éxito en Estados Unidos. Durante la Guerra Civil encontró refugio en la abadía de Montserrat y en sus paisajes escarpados, convertidos entonces en los protagonistas de su obra. En 1939 el pintor decidió exiliarse en Francia, donde retomó muchos de sus temas. Desde su vuelta en 1947 a Pollença, donde fallecerá en 1959, su producción fue haciéndose cada vez más escasa (Martínez Plaza, P. J., “Donación Hans Rudolf Gerstenmaier al Museo del Prado”, Museo del Prado, 2019, pp. 64-65).

Obras (1)

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba