Archivo Fotográfico del Museo del Prado
Madrid, 1951La concepción de un Archivo Fotográfico dentro del Museo del Prado surgió en 1948. El entonces director, Fernando Álvarez de Sotomayor y Zaragoza, al considerar los ingresos que proporcionaba la venta de reproducciones artísticas, sugirió en una reunión del Patronato que el Museo creara un laboratorio o gabinete de fotografías propio. Hasta esa fecha, esta labor la habían desempeñado fotógrafos externos en el establecimiento fotográfico del Museo creado en la década de 1860 por indicaciones de Federico de Madrazo, con J. Laurent al frente. La idea de Álvarez de Sotomayor fue aprobada y un año después comenzaron las obras. Se consideró que del citado laboratorio debería estar en una parte aislada del edificio principal y se ubicó finalmente en una dependencia anexa al Museo, donde se encontraban las viviendas de los conserjes. La obra fue rápida y estuvo casi acabada tan solo un mes después. Esto incluía, aparte de la infraestructura, la compra de materiales fotográficos, como una cámara de placas de 18 × 24 cm para los negativos de vidrio y acetato, que fue adquirida a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y el embajador de Francia en París.En 1951, el Laboratorio –o Gabinete Fotográfico– funcionaba bajo la administración del conservador adjunto, Manuel Lorente Junquera. Al frente de la dirección técnica estuvo, hasta su muerte, el fotógrafo Vicente Moreno (1894-1953) –hijo de Mariano Moreno-. David Manso Martín fue su ayudante a partir de 1950 y más tarde de su hijo Carlos Manso. Esta etapa se distinguió por los sellos a tinta de los reversos.Tras la muerte de Vicente, el cargo de jefe fue ocupado por el hijo del primer ayudante, Carlos Manso Manso hasta 1999, quien mantuvo como ayudantes a su padre y, de 1956 a 1997, a Manuel Olivares Rodríguez, un profesional que se dedicaba a la fotografía ambulante. Más tarde, se incorporaría a la plantilla Manuel Olivares (hijo del primero).Aparte de la reproducción de fotografías, el Laboratorio se fue especializando también en otras tareas y así, se comenzó a documentar las obras del Museo, sus movimientos y procesos de restauración, además de piezas de otras instituciones o particulares. A pesar de la creación de un departamento propio, el Museo siguió concediendo autorizaciones para fotografiar las obras de la colección, con la norma de que se entregaran copias al Museo.Desde 1998, el Museo aplica las últimas novedades tecnológicas para digitalizar toda la colección y seguir documentando cada paso. Las fotografías realizadas antes de la creación del Laboratorio Fotográfico pasaron a formar parte de los fondos del Gabinete de Dibujos, Estampas y Fotografías para su correcta conservación y estudio.El Laboratorio pasó a ser denominarse Archivo Fotográfico y se ha convertido en un departamento transversal e imprescindible para el correcto funcionamiento del Museo.
