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Chicharro y Agüera, Eduardo

Madrid, 1873 - Madrid, 1949

Hijo del vidriero y decorador Eduardo Chicharro Serrano, fallecido prematuramente en 1875, y de la pintora Adela Agüera, que se ocupó de que recibiera una exigente formación artística. Cuando se matriculó como alumno en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid ya había recibido su primera instrucción en la Escuela de Artes y Oficios de la misma ciudad. Durante su educación también frecuentó los estudios de destacados pintores españoles, como el del paisajista Carlos de Haes, Manuel Domínguez Sánchez y Joaquín Sorolla, del que se reconoció discípulo.
A las convocatorias de las Exposiciones Nacionales del fin de siglo concurrió con obras que interpelaban a la conciencia social. Su cuadro Las uveras (Madrid, MNCARS, en depósito en el Instituto Cabrera Pinto de La Laguna, Santa Cruz de Tenerife) fue premiado con una segunda medalla en 1899. Ese mismo año, Chicharro mereció el primer puesto de la séptima promoción de pensionados de la Academia de España en Roma, que disfrutó hasta 1904. En la Ciudad Eterna coincidió con Manuel Benedito y con Fernando Álvarez de Sotomayor, constituyendo entre los tres la generación más brillante de pensionados de la era alfonsina. Chicharro aprovechó la beca para viajar a Cerdeña, mientras sus compañeros eligieron el norte de Francia, Bélgica y Holanda. Roma significó el definitivo abandono de sus incipientes preocupaciones realistas en pos de una visión ensoñada de los viejos mitos literarios, que plasmó en sus lienzos con una estética que osciló desde la inicial influencia de Sorolla hasta un mayor apego a la simplificación del dibujo y a una ejecución en la que también pesa, paradójicamente, el ejemplo de Zuloaga.
A su vuelta se convirtió en uno de los protagonistas esenciales de la vida artística madrileña. Obtuvo dos primeras medallas en 1904 con El poema de Reinaldo y Armida (Madrid, MNCARS) que había sido su obra de pensión, y en 1908 con Las tres esposas (en paradero desconocido), también de inspiración literaria. Fundó en 1910 la Asociación de Pintores y Escultores que, diez años después, dio origen al Salón de Otoño. Su producción como retratista revela la reputación que adquirió su nombre entre la burguesía madrileña. Retornó a la capital de Italia en 1912 como director de la Academia de Roma, y en 1922 recibió en Madrid una medalla de honor por una pintura sorprendente, La tentación de Buda (Madrid, Real Academia de Bellas Artes de San Fernando), momento en que fue recibido como Académico de número de San Fernando. Durante la Segunda República ostentó el cargo de Inspector General de las Escuelas de Artes y Oficios de España, impulsando su desarrollo. En 1934, durante el Bienio Negro, fue nombrado director general de Bellas Artes, como sucesor de Ricardo de Orueta. Asumió la organización y presidió el Congreso Internacional de Museografía que se celebró en Madrid en otoño de 1934. Entre sus discípulos más notables se cuentan su propio hijo, el pintor y poeta Eduardo Chicharro Briones, y el muralista mexicano Diego Rivera (G. Navarro, C., “Donación Hans Rudolf Gerstenmaier al Museo del Prado”, Museo del Prado, 2019, pp. 66-679)

Obras (1)

Bayaderas indias
Óleo sobre lienzo, Hacia 1924
Chicharro y Agüera, Eduardo

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