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La Tour, Georges de

Vic-sur-Seille, 1593 - Luneville, 30/01/1652

Georges nace en Vic-sur-Seille, donde recibe el bautismo el 14 de marzo de 1593. La suya es una familia antigua, relativamente acomodada, de artesanos y pequeños propietarios de Vic. La cuestión del lugar concreto de su aprendizaje permanece sin respuesta segura. Las dos posibilidades que se apuntan con más frecuencia son las de una formación con un pintor de Vic o un aprendizaje en Nancy, tal vez en el importante taller del pintor cortesano Jacques Bellange. En ambos casos es seguro que los primeros años del joven pintor se desenvolvieron en un ambiente manierista, un estilo que en el ducado de Lorena recibió una interpretación particularmente brillante alrededor de 1600.
Si antes de 1616 ningún documento hace mención de La Tour en los archivos de la Lorena, en cambio una fe de bautismo parisiense fechada el 12 de diciembre de 1613 señala la presencia de un Georges de La Tour en la capital. En la hipótesis de que el lorenés se encontrase en París en esa fecha, tendría entonces veinte años y estaría ya formado. El 20 de octubre de 1616, la presencia de Georges aparece por fin atestiguada en Vic por una fe de bautismo en la que figura como padrino. Los tres años siguientes están marcados por su matrimonio con Diane Le Nerf (1591-1652) el 2 de julio de 1617, la muerte de su padre, Jean, en noviembre de 1618, y el nacimiento de un hijo, Philippe, primero de los diez que tendrán Georges y Diane, en agosto de 1619. La Tour ya es padre de familia, está asentado, pero todavía no hallamos mención de sus realizaciones artísticas. Hoy se atribuyen a ese periodo de juventud, no sin ciertas vacilaciones, sus obras más realistas y de ejecución más jugosa.
La década de 1620 marca un punto de inflexión en la vida de La Tour. Con veintisiete años de edad el pintor se establece definitivamente en Lunéville, lugar de origen de su familia política. Obtiene del duque Enrique II de Lorena la exención total de impuestos y un estatuto privilegiado en razón de su matrimonio con “una muchacha de noble condición” y la práctica de su oficio, “noble de suyo”. Se instala rápidamente, tomando un aprendiz en el mes de agosto de 1620 y comprando una casa con dependencias. En Lunéville nace en 1621 su segundo hijo varón, Étienne, único de sus diez hijos que abrazaría la profesión paterna. Los diversos documentos recuperados de esta época reflejan la prosperidad en aumento de La Tour, que acumula bienes y toma otros aprendices. Él y su familia acceden a la alta sociedad de Lunéville. El duque aprecia su trabajo y le compra dos pinturas, en 1623 y 1624: el tema de una de ellas no consta, pero la otra es “un cuadro con la imagen de san Pedro”, destinado a los Mínimos de Lunéville. Es la mención documental más antigua de una pintura de La Tour.
Esos años en los que se datan las primeras grandes obras maestras del artista son, por otra parte, un momento de crisis y trastornos políticos en la Lorena. A partir de 1631, el ducado, que pasaba por una situación floreciente gracias a la buena administración de los duques Carlos III y Enrique II, se hundirá trágicamente en el conflicto que enfrenta a Francia con el Sacro Imperio. La vida de La Tour y de sus compatriotas estará desde entonces sembrada de calamidades. En 1630 estalla una epidemia de peste oriental que durará siete años, a la que se añade la hambruna causada por las malas cosechas. Esos azotes se agravan cuando alcanzan a la Lorena los horrores de la guerra de los Treinta Años (1618-48). El 8 de noviembre de 1634 el pintor, junto con la mayoría de los notables de Lunéville, suscribe un juramento de fidelidad al rey; aparece nombrado para la ocasión como “noble Georges de La Tour”. En esos tiempos difíciles La Tour se coloca del lado de los vencedores, y la posesión de un predio agrícola le pone al abrigo de la penuria alimentaria. Mientras el cielo de la Lorena se ensombrece, en la obra de La Tour se abre un nuevo capítulo que será el de la plena madurez.
Esos años de madurez están también marcados por la creciente fama de La Tour, que se cuenta entre las celebridades de Lunéville. En cuanto a sus coleccionistas, la documentación atestigua la presencia creciente de sus obras en colecciones importantes. El rey tiene un “San Sebastián curado por Irene”. Esa obra, hoy perdida, se relaciona con una serie de copias antiguas que demuestran su popularidad.
Al final de la década, mientras La Tour comienza a pintar la serie de sus Magdalenas, el año 1638 aparece marcado por una nueva etapa trágica de la guerra. A finales de septiembre y octubre las tropas francesas atacan Lunéville, que es saqueada y arrasada. Prevenido tal vez por el gobernador Pédamont, La Tour abandona a tiempo la ciudad con su familia. Pero su taller, así como el grueso de sus trabajos para particulares y para el clero, queda destruido. En 1639 su presencia en bautizos indica que Georges y Diane se han refugiado en Nancy. Una de las actas de bautismo califica al maestro de “pintor ordinario del rey”, prueba de que en esa fecha había recibido un privilegio de Luis XIII. Otros documentos revelan en el mismo momento estancias en París. Georges es el único pintor lorenés jamás favorecido con ese título, y sobre todo con el privilegio, todavía más raro, de alojarse en el Louvre.
La Tour vuelve a Lunéville en la década de los cuarenta, donde tiene que reconstruir su casa y su taller. Apenas reinstalado en Lunéville, La Tour intenta recobrar su posición y sus ventajas, echadas a perder en el desastroso contexto político y económico del ducado. Ese tiempo de incertidumbre es también, sin embargo, el decenio de las más bellas y célebres «noches» de La Tour. Estos últimos años de la vida de La Tour se asocian a sus nocturnos más ambiciosos, como la “Adoración de los pastores” del Louvre. Los documentos referentes a los últimos años de la vida del pintor dejan vislumbrar una personalidad impaciente y a veces irascible. En dos ocasiones, en 1648 y 1650, es condenado por su actitud violenta en varios altercados. En 1651, en vísperas de su muerte, La Tour es, a los cincuenta y ocho años de edad, un personaje importante en Lunéville. Calificado de “noble” en los documentos desde 1646, abuelo reciente, mantiene muy buenas relaciones con el gobernador de la ciudad, Henri de La Ferté-Senneterre (1599-1681). En 1652, una epidemia que se lleva primero a su mujer y, finalmente el 30 de enero, al pintor. Étienne, su hijo, a quien los documentos califican de “pintor del rey”, continúa ejerciendo el oficio paterno hasta 1658 aproximadamente (Guillaume Kazerouni en “Georges de La Tour (1593-1652)”, Museo del Prado, 2016, pp. 15-27).

Obras (1)

Ciego tocando la zanfonía
Óleo sobre lienzo, 1620 - 1630
La Tour, Georges de

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