formularioRDF
El recorrido <em>TITULORECORRIDO</em> se ha creado correctamente. Añade obras desde la página de Colección
Añadido <em>TITULOOBRA</em> en el recorrido <em>TITULORECORRIDO</em>

Giovanni Antonio Bellini (Juan Antonio de Padua)

Padua, ca. 1690, ¿1755?

Apenas se sabía nada de este escultor, que en algún caso se ha citado como portugués. Tras las investigaciones de la profesora Vale (2007, 2008 y 2013), hoy sabemos que se trata de un escultor italiano Giovanni Bellini, al que se añadió “de Padua” en ciertas menciones, como indicativo del lugar de procedencia. Desplazado a Portugal, tradujo su nombre como João António Bellini y trabajó de 1725 a 1748. Parece que falto de trabajo, se desplazó a Madrid, donde españolizó su nombre, y fue contratado como Juan Antonio de Padua en 1752. La autora señala que tuvo otro encargo en 1754 vinculado a la Compañía de Jesús en Barcelona, después de lo cual no hay más noticias del escultor. (El Museo agradece a la profesora de la Universidad Lusófona de Humanidades y Tecnologías de Lisboa, Teresa Leonor M. Vale, sus orientaciones).
Vale (2007, 2008 y sobre todo, 2013) incluyó el listado de sus obras documentadas y atribuidas, investigó y sacó a la luz la obra de Bellini, su estatus en Portugal como João António Bellini, su relación con los comitentes y con otros artistas, la movilidad derivada no solo de las solicitudes de su actividad, sino también de esas relaciones, y la dimensión y el interés de su obra, enumerando todas las noticias conocidas, identificando las obras que se conservan, y tratando de aclarar las autorías sostenidas (documental o bibliográficamente) y las atribuciones más o menos consistentes.
Giovanni Antonio Bellini nació en la ciudad de Padua hacia 1690. Padua se describe en varios documentos portugueses citados por Vale (2007) como escultor y arquitecto italiano activo en Portugal de 1725 a 1748. En 1725 Bellini trabajó en Évora en la capilla de la Sé, el Crucifijo, las alegorías de las cuatro virtudes (Fe, Esperanza, Caridad y Religión) colocadas sobre las ventanas de los muros laterales, el frontón del arco maestro (con ángeles y tabla floral) y también los bustos de San Pedro y San Pablo, obras en cuya realización se ocupó hasta 1734. Entre 1734 y 1737 se encontraba activo en Lisboa trabajando para la Compañía de Jesús, realizando en esos años cuatro estatuas de apóstoles, destinadas a llenar nichos en el interior de la iglesia del colegio de Santo Antão-o-Novo, de la Compañía de Jesús. De esos años data también la realización del sagrario del altar mayor de la Iglesia del colegio jesuítico de Nuestra Señora de la Concepción de Santarém (actual catedral).
En 1737 mostró otra nueva faceta como autor, tal como recoge Vale (2007), de la publicación Descripçam da Engenhosa Maquina em que para a Memoria dos Seculos se Colloca a Marmorea Estatua do sempre Magnifico Rei e Senhor Nosso D. João V, Inventada e Delineada por João Antonio Belline de Padua, Escultor e Architecto, impresa en la oficina lisboeta de Pedro Ferreira, que se correspondería este texto con un monumento al rey efectivamente realizado, desaparecido quizá en el terremoto de 1755.
Realizó diversos elementos y las esculturas como las estatuas de San Juan Evangelista y San Marcos para la desaparecida iglesia del colegio de Santo Antão-o-Novo, en el Hospital de S. José de Lisboa, y varias obras que le atribuye en territorio portugués, como los retablos de piedra -el central y cuatro laterales- para la iglesia conventual de Louriçal (de religiosas clarisas), se terminaron en 1739, cuando se bendijo la iglesia. En 1739 Bellini continúa trabajando para la Compañía de Jesús, y en ese año realiza el retablo del altar de Nuestra Señora de la Buena Muerte, para la iglesia del colegio de Santarém, donde fue instalado el 13 de agosto de 1740. Todavía con los padres jesuitas (pero del colegio de Santo Antão), celebra, el 23 de julio de 1739, un contrato para la realización del retablo de mármol de la capilla de la Quinta de Santa Bárbara, propiedad de la Compañía de Jesús en las afueras de Constanza. También durante ese año, João António Bellini habría terminado el retablo para la iglesia del convento de Nuestra Señora del Monte Olivete (Grilos), en Lisboa. En 1743 realizó la estatua de San Juan Nepomuceno, para el puente de Alcántara inaugurada al año siguiente (actualmente en el Museo Arqueológico del Carmo). En 1748, Bellini seguía activo en Lisboa, ocupándose principalmente de la realización de un grupo escultórico y dos estatuas, que representaban a San Francisco y Santo Domingo, destinadas al retablo de la capilla mayor de la iglesia de Santo Domingo, reconstruida por João Frederico Ludovice.
En 1749, en un documento firmado por Bellini (según A. Ayres de Carvalho, A Escola de Escultura de Mafra, Belas-Artes, 19, 1964, p. 9), se declara “vencido por las dolencias e incluso por la vejez y la miseria”. Ya en 1752, el tallador y ayudante de João António Bellini, Pedro António Avogradi, conocido como Luquez (de Lucca, no por nacimiento, ya que era milanés, sino por haber trabajado durante algún tiempo en esa ciudad de la Toscana), comenzó a trabajar para el escultor Alessandro Giusti (1715-1799), lo que nos lleva a pensar en la falta de trabajo por parte del escultor de Padua que le llevó, no se conoce a través de qué contactos, a Madrid, donde españolizó su nombre y trabajó en el Palacio Real. Tuvo otro encargo en 1754 vinculado a la Compañía de Jesús en Barcelona, después de lo cual no hay más noticias del escultor.

}

Multimedia

Impresión a la carta

Imprime en alta calidad cualquier obra disponible en nuestro catálogo en el tamaño y acabado que prefieras.

Banco de imágenes

Solicita cualquier obra disponible en nuestro catálogo en formato digital.

Arriba