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Vaccaro, Lorenzo

Nápoles, 1655 - Torre del Greco, 1706

Nació en Nápoles, hijo de Domenico y Candida Morvillo. Bernardo de Dominici, su principal fuente biográfica, sitúa su nacimiento el 10 de agosto de 1655. En cambio, el propio Lorenzo afirma en el proceso prematrimonial del 27 de julio de 1677, relativo a su unión con Caterina Bottigliero, tener en ese momento veinticuatro años, lo que haría retroceder su fecha de nacimiento hasta 1653.
Su padre Domenico murió en la peste de 1656, por lo que Lorenzo fue criado por su madre, que intentó encaminar sus pasos hacia los estudios de derecho. Con su mujer Caterina tuvo cuatro hijos y una hija.
Escultor, modelista, platero, decorador, Lorenzo fue muy completo en las artes plásticas (no practicó el tallado en madera pero colaboró con otros escultores especializados en la materia). Trabajó fundamentalmente para la ciudad de Nápoles, salvo por algunas excepciones de prestigiosos encargos con destino al extranjero.
Un contemporáneo suyo como Carlo Celano dice que fue aprendiz de Cosimo Fanzago, muerto en 1678. Más tarde, De Dominici confirma tal aprendizaje y asegura que Lorenzo fue también arquitecto, conocedor de la mecánica y la geometría, además de pintor. En relación con esta última actividad, que quizás practicó únicamente por placer, se sabe muy poco y no ha llegado a nuestros días ningún cuadro seguro de su mano. También se ha propuesto otro nombre como maestro durante sus primeros años, Andrea Falcone.
La producción vaccariana se puede dividir en tres facetas principalmente. En primer lugar, la escultura en mármol, con gran variedad de tipologías y funciones, incluidas algunas obras importantes en la retratística funeraria. En segundo lugar, Lorenzo trabajó, junto a sus ayudantes, el estuco. El maestro se ocupaba de las diferentes partes de la figura, de la invención del tema, posturas, paños y desnudos, dejando a los trabajadores del estuco la ornamentación y decoración general de las piezas. En tercer lugar, está acreditada su labor en la creación de modelos de barro para la elaboración de obras en metal. Su trabajo con estos modelos, y su relación con orfebres y plateros, contribuyó a lograr el alto nivel que adquirieron estas artes en Nápoles.
Su primer trabajo documentado se remonta a 1673, cuando Vaccaro recibe el pago por una estatua de la Virgen Anunciada y un ángel para la fachada del conservatorio de la SS. Annunziata, obras hoy perdidas.
En diciembre de 1675 Vaccaro recibe el encargo de la estatua de mármol del jurisconsulto Francesco Rocco para su capilla en la Pietà dei Turchini, proyectada por Lazzarini. La escultura, pagada en los primeros meses del año siguiente, pertenece al tipo funerario, muy difundido en el Seicento napolitano, de cuerpo entero, arrodillado en actitud devocional. Su precedente inmediato es la estatua de Giulio Mastrilli, esculpida por Falcone, en Santa Maria delle Anime del Purgatorio en Arco, en la provincia de Trento.
En 1679 se produce el primer encargo que tenemos documentado de Lorenzo junto a un platero, Antonio Monaco, para realizar un S. Filippo Neri encargado por la S. Cassa dell’Annunziata.
En el ámbito de la retratística funeraria, tras la estatua de Francesco Rocco, el escultor dio otra muestra de su arte en el medallón marmóreo con el busto en relieve del regente Giacomo Capece Galeota en la catedral de Nápoles, por el que recibió un pago en 1681, por la colocación del monumento cuyo epígrafe contiene la fecha de 1677.
En el arte del estuco destaca, entre otros, el remate para cobijar el Crucifijo en San Giovanni Maggiore: Vaccaro modeló las figuras de Constantino y Constanza a los lados y el Padre eterno entre los ángeles en la cúspide. El resultado demuestra las relaciones con la escultura barroca romana: sobre todo los dos ángeles arrodillados, que parecen inspirados en los del altar del SS. Sacramento berniniano en San Pedro del Vaticano.
Hacia la mitad de la década de 1680 se pueden datar las dos pequeñas estatuas en terracota con Hércules y la Hidra de Lerna y Hércules y el León de Nemea, conservadas en el Museo Civico Gaetano Filangieri de Nápoles, atribuidas a Vaccaro y relacionadas con los encargos de Gaspar Méndez de Haro y Guzmán, marqués del Carpio, virrey de Nápoles (1683-87) y célebre coleccionista (D’Agostino, 2015).
A sus cincuenta años, en el apogeo de su fama, el maestro recibe en octubre de 1702 el encargo del modelo para la estatua ecuestre del rey Felipe V de España, destinada a la plaza del Gesù Nuovo: la “fedelissima” Nápoles buscaba así honrar a su soberano, que había visitado la ciudad en la primavera de aquel año. La empresa fue encargada al tribunal de la Fortificazione, Acqua e Mattonata, y debía haberse terminado en tan solo seis meses, pero sufrió diversas interrupciones y dificultades. La inauguración del monumento, solemnizada con toda pompa, tuvo lugar finalmente el 16 de septiembre de 1705, y parece que el propio Lorenzo había previsto el transporte del coloso, ideando también una máquina para levantarlo sobre el pedestal de mármol. Pero el “Felipe V a caballo” sobrevivió por poco tiempo ya que fue despedazado por la plebe furiosa, tal y como informan las crónicas, cuando las tropas austriacas entraron en la ciudad el 7 de julio de 1707.
Conocemos el aspecto de la obra gracias a los modelos de bronce (o más bien reducciones: dos ejemplares están en el Prado de Madrid, Santiago Paez, 1967; otro es estudiado por Lattuada, 2013), así como por la efigie de la estatua en el anverso de las medallas conmemorativas acuñadas por Antonio de Gennaro en 1704. Se percibe a través de estos ejemplos la configuración solemne y pausada conferida por Vaccaro tanto al caballero como al animal, en línea con un clasicismo derivado quizás del ejemplo francés más influyente en el género, el “Luis XIV” de François Girardon, también destruido; una fórmula distante alejada de la dramática interpretación que hizo Bernini con su “Luis XIV”.
En 1705 está documentado el modelo de Lorenzo para el San Sebastián en plata, de excepcional calidad, donado por el cardenal Innico Caracciolo a la catedral de Aversa, provincia de Caserta, donde aún se conserva.
A finales del año 1705 Vaccaro acordó con los cartujos de San Martino la realización de cuatro estatuas en mármol blanco para las capillas de San Giovanni Battista y de San Bruno; de una de ellas se conoce el boceto, conservado en el Museo de San Martino. El trabajo quedó sin terminar debido a la repentina muerte del artista, encargándose más tarde el proyecto a su hijo y ayudante Domenico Antonio.
Vaccaro murió el 10 de agosto de 1706, siendo atacado con arma de fuego en su hacienda de Torre del Greco, debido a una disputa sobre los límites de una propiedad. Su cuerpo fue enterrado en la iglesia parroquial de Santa Croce (para la cual Lorenzo había trabajado en alguna ocasión), edificio que fue sepultado por la erupción volcánica del Vesubio en 1794. Además de su hijo Domenico Antonio, muchos fueron sus discípulos, entre los cuales destaca, además de una generación entera de maestros estucadores, el escultor Matteo Bottigliero (Augusto Russo: Vaccaro, Lorenzo, Dizionario Biografico Treccani, vol. 97, 2020: https://www.treccani.it/enciclopedia/lorenzo-vaccaro_%28Dizionario-Biografico%29/).

Obras (2)

Felipe V, ecuestre
Bronce, Principio del siglo XVIII
Vaccaro, Lorenzo (?)
Felipe V, ecuestre
Bronce, 1702
Vaccaro, Lorenzo

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