Jan van Eyck
Maaseik (Bélgica), ca. 1390 - Brujas, 1441Jan van Eyck era originario de Maaseik, en el valle del río Mosa, Países Bajos. Se ignora su fecha de nacimiento, pero en un presumible autorretrato fechado en 1433 y conservado en Londres (National Gallery, inv. NG222) no aparenta tener más de cincuenta años. Miembro de una familia de artistas, tuvo dos hermanos también pintores, documentados entre 1425 y 1442. Se desconoce, sin embargo, su primera formación. Trabajó inicialmente para Juan de Baviera, príncipe obispo de Lieja y conde de Holanda y Zelanda, muerto en 1425, pasando luego al servicio de Felipe el Bueno, duque de Borgoña, como pintor y valet de chambre. Bajo su amparo económico pudo desarrollar una carrera artística. Asimismo, realizó algunos viajes en su nombre, entre ellos en 1428-29 a la península ibérica. Hacia 1431 se estableció en Brujas, donde murió en 1441. Su principal obra, el retablo de “La adoración del Cordero místico” (iglesia de San Bavón de Gante, luego catedral, Sint Baafskathedraal) en el que también trabajó su hermano Hubert (m. 1426), se completó antes del 6 de mayo de 1432, según recoge una inscripción. Muchas de sus pinturas están fechadas y firmadas con gran orgullo, lo que ha permitido tener una base para atribuciones basadas en un estilo propio y característico y situar en la década de los años treinta su periodo más productivo, cuando trabajó para relevantes personajes de los Países Bajos. Entre estas obras probadamente atribuidas destacan el retrato de “Giovanni (?) Arnolfini y su esposa” de 1434 (Londres, National Gallery; véase fig. 3 supra, texto de L. Campbell), “La Virgen del canónigo Joris van der Paele” de 1436 (Brujas, Groeningemuseum, inv. GRO0161.I), el “Tríptico de la Virgen con san Miguel y santa Catalina” de 1437 (Dresde, Gemäldegalerie, inv. 799) o “La Virgen de la fuente” de 1439 (Amberes, Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, inv. 411). Su llamativo estilo tuvo gran éxito por su maestría en la técnica al óleo y el uso de brillantes pinceladas transparentes y atractivas veladuras en composiciones de muy verosímil realismo físico a la vez que profundo simbolismo intelectual.Se tienen datos sobre el importante taller que dirigió, con numerosos asistentes —aunque ninguno se conoce por su nombre—, que explica la gran cantidad de cuadros realizados bajo su órbita o que le imitan, si bien no alcanzan la calidad de sus creaciones documentadas. Por otra parte, hay dudas sobre su actividad creativa previa a 1432, dado que no se documenta ninguna obra suya anterior a esa fecha. Su trabajo como miniaturista, supuesto a través de ciertas escenas del llamado Libro de Horas Turín-Milán, en la década precedente, mostraría también a un artista tempranamente innovador tanto en su técnica como en las composiciones (J. J. Pérez Preciado, "Pintura Flamenca del Siglo XV. Catálogo razonado", Museo del Prado, 2024, p. 135).

