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Zuloaga y Zabaleta, Ignacio

Eibar (Guipuzcoa), 1870 - Madrid, 1949

Nacido en el seno de una reputada familia de artesanos, su padre, Plácido –afamado damasquinador– ofreció a su hijo una esmerada educación artística, primero en su propio taller y luego enviándolo a París. Zuloaga recibió también la influencia de su tío, el ceramista Daniel Zuloaga. En 1887, copió en el Museo del Prado, y ese mismo año se presentó a la Exposición Nacional de Bellas Artes. Tras un viaje por Inglaterra e Italia se instaló en París en 1890, junto al pintor Pablo Uranga y al escultor Francisco Durrio.
Interesado por la vanguardia, acudió en París a la academia de dibujo La Palette y estableció contactos con numerosos pintores franceses, como Jean- François Raffaëlli o Maxime Dethomas –con cuya hermana se casó–, pero también con españoles como Santiago Rusiñol y Ramón Casas, que ejercieron una notable influencia en su noción de naturalismo y en sus primeras iconografías. Establecido en París desde entonces, viajó desde allí de nuevo a Italia y, muy a menudo, por España. Influido por la literatura noventayochista, exploró la iconografía castellana, que triunfaba en toda Europa y cuya plástica reivindicaba la escuela española, en particular del Greco a Goya. En las exposiciones de la capital francesa cosechó sus primeros grandes éxitos: en 1899 vendió al Musée du Luxembourg "Mi tío y mis primas", y poco después Bélgica compró "Víspera de la corrida" (Bruselas, Musées royaux des Beaux-Arts de Belgique), que había sido rechazada por el jurado español. Con la llegada del siglo XX conoció una verdadera fama europea, pues sus obras fueron reproducidas con éxito en la prensa artística y recibió premios internacionales, además de notables encargos, como la escenografía de Carmen para la Ópera de Berlín. A partir de 1909 expuso, también con gran éxito, en Nueva York y otras capitales americanas, al tiempo que sus retratos para la alta sociedad comenzaron a internacionalizarse.
Tras el estallido de la Gran Guerra se instaló de nuevo en España, primero en Éibar, y después de 1920 en Madrid, donde pocos años después algunos jóvenes artistas comenzaron a identificar su obra como retardataria frente a la de las vanguardias. Desde 1931 presidió el Patronato del Museo de Arte Moderno de Madrid, y en 1938 ganó el gran premio de la Bienal de Venecia, como reconocimiento a su trayectoria (G. Navarro, C. en: “Donación Hans Rudolf Gerstenmaier al Museo del Prado”, Museo del Prado, 2019, pp. 74-75)

Obras (1)

Una manola
Óleo sobre lienzo, Hacia 1913
Zuloaga y Zabaleta, Ignacio

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