Autorretrato de un dibujante
Último cuarto del siglo XVIII. Lápiz negro sobre papel verjurado.No expuesto
Desconocemos por el momento la autoría de este dibujo extraordinariamente atractivo por la imagen del artista que sostiene el lapicero en su boca con el gesto fruncido y el pelo alborotado. Por la procedencia del dibujo podría pensarse en la atribución a Manuel Salvador Carmona. La frescura y espontaneidad de esta obra se puede relacionar con los retratos de distintos miembros de su familia realizados en los dos últimos decenios del siglo XVIII, aunque en este caso la libertad del autorretrato y la voluntad de mostrarse como artista que escudriña su entorno alcanza una dimensión hasta ahora desconocida en la obra de Carmona. Su vinculación familiar con Anton Rapahael Mengs indudablemente hubo de influirle a la hora de querer mostrarse en algún momento como un artista de carácter. Fisionómicamente se pueden establecer también algunos vínculos con los retratos conocidos del artista, que en este dibujo tendría alrededor de cincuenta años, es decir en la década de 1780, con cuya moda corresponde el peinado, la camisa y la corbata desecha que pende de su cuello. En cualquier caso, sea o no de Carmona, la imagen del artista con el lapicero en la boca es suficientemente elocuente como para convertirse en un icono del dibujante.
Matilla, J.M, ' Anónimo. Autorretrato de un dibujante' En: Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2019, Ministerio de Cultura y Deporte,, 2020, p.60-61