El Calvario con santos y familia de donantes
Hacia 1475. Óleo sobre tabla de roble del báltico, 125,5 x 140,5 cmSala 057
Tradicional representación del Calvario con Cristo en la Cruz, María y san Juan delante de un paisaje. Esta escena sagrada se expone acompañada de cuatro santos, dos masculinos, san Jerónimo y Santiago el Mayor a la izquierda, y dos femeninos, santa María Magdalena y santa Catalina a la derecha, todos en pie. Además, en primer plano se representa una familia de donantes arrodillados convenientemente separados por género. A la izquierda cuatro miembros masculinos, uno de ellos, presuntamente el hijo mayor, luce hábito de dominico. A la derecha, los cinco miembros femeninos. La madre sostiene un libro de horas en la mano, y una de las hijas un rollo de oración. El paisaje de fondo queda enmarcado por dos árboles. A la izquierda una palmera, de la que cuelgan sus frutos, probablemente dátiles, y a la derecha otro árbol seco. Tras estos, a la izquierda se representan unas rocas donde se sitúa el león que acompaña a san Jerónimo. En el centro se ve una ciudad amurallada al lado de un río, con un puerto donde se aprecian algunas figuras faenando. El río discurre hacia el fondo entre montañas, muy escarpadas apreciándose algunas figuras y casas. La parte derecha del paisaje, detrás del árbol seco, es una sucesión de colinas verdes con presencia de animales salvajes.
Nada se conoce de la identidad de la familia donante, cuyos nombres podrían ser Jerónimo y Catalina, dada la presencia de estos dos santos protectores, estando quizá vinculados de alguna manera con España por la presencia de Santiago, aunque esto es mera especulación. Muy interesante, por infrecuente, es el rollo de oración que porta una de las hijas, comparable a algunos de estos relevantes objetos de devoción particular que se han conservado. El personaje aparentemente ha llegado al final del rollo revelándonos la imagen, similar a un naipe, de las Cinco Llagas de Cristo, una devoción muy popular en el norte de Europa. Tanto ella como su madre, entregadas a la lectura, son las únicas que no miran la figura de Cristo en la Cruz, sustituyendo la piedad de la contemplación directa del cuerpo de Cristo por la contemplación de las llagas o la lectura de la Pasión, según un hábito introspectivo propio de la llamada devotio moderna.
La obra mantiene referencias y similitudes que se vinculan con otros artistas y que la sitúan geográficamente alrededor de ciertos creadores de las ciudades de Brujas, y especialmente Gante. La palmera, por ejemplo, es muy similar a la que aparece en el panel de los Peregrinos del altar del Cordero Místico de los hermanos Van Eyck en la catedral de esta ciudad. Mientras que el otro árbol, es muy parecido al que aparece en el ala derecha del Tríptico Portinari, de Hugo van der Goes, actualmente en la Galleria degli Uffizi en Florencia. Los modelos utilizados para algunas figuras proceden de hecho de cuadros de este último artista. Así el rostro de Santiago es muy cercano al del segundo mago, en pie, en la Adoración de los Magos, llamado altar de Monforte, hoy en Berlín (Gemäldegalerie, inv. 1718). El donante principal es llamativamente cercano al usado para caracterizar el rostro del primer mago en la tabla berlinesa. La figura de Cristo es semejante a la del Crucificado captado en un dibujo, atribuido a un seguidor de Van der Goes presente en la colección real inglesa (inv. RCIN 912951). Así como los rostros de las santas Magdalena y Catalina son muy cercanos al quehacer artístico alrededor de Hugo. Compárese tanto a la Magdalena incluida con el mismo perfil y mismo modelado sombreado, como a un dibujo, atribuido a su taller que se encuentra en el Courtauld Institute de Londres (Prince Gate Bequest, 1978). Sin embargo, de estos modelos comunes, las diferencias de estilo entre Hugo y el artista de este Calvario son elocuentes. Por ejemplo, el rostro de santa Catalina está realizado de manera mucho más laxa y menos matizada que la Magdalena Portinari. Unas diferencias de calidad apreciables también por ejemplo en la comparación de sus brocados con cualquiera de los que lucen las figuras en el tríptico florentino.
Nada se conoce con certeza de la procedencia de la obra. Tradicionalmente se ha considerado su presencia en España desde el siglo XV, lo que junto con las similitudes formales entre el retrato del donante masculino con el mago arrodillado del altar Monforte, también localizado muy pronto en España, favorecen la idea de un encargo vinculado efectivamente con el ámbito hispano.
Pérez Preciado, José Juan, 'Anónimo, seguidor de Hugo van der Goes. El Calvario'. en: Memoria de actividades 2021 Museo Nacional del Prado, Ministerio de Cultura y Deporte, 2022, p.18-20