Copa gallonada de pie alto con rubíes
Hacia 1600. Ágata musgosa, Esmalte, Oro, Rubí, Heliotropo.Sala 079B
Vaso formado por tres piezas de heliotropo y dos guarniciones. El cuerpo tiene ocho gallones que conforman una boca redonda polilobulada. También el vástago abalaustrado se decora con gallones convexos, pero tiene solo cuatro y el pie, acampanado, vuelve a tener ocho. El cuerpo se une al vástago mediante una guarnición abocelada de oro, decorada con esmalte embutido azul y rojo de trasflor (translúcido) junto con negro opaco, según diseño de tallos ondulantes, claveles, hojas y flores estilizadas. La guarnición que une el vástago al pie consiste en una moldura entre dos golletes, con roleos de esmalte negro embutidos y una hilera de rubíes en bocas cuadradas. Sigue un modelo no frecuente en el área francesa, fechable hacia 1590-1600. Por su diseño es distinto a todos los vasos del conjunto, y el estuche también resulta singular.
Desde 1918 falta la tapa cupuliforme, algo menor de diámetro, formada por piezas triangulares unidas por una montura de ancho borde y fajas que, a modo de nervaduras, se reunían en lo alto, con decoración de cartones recortados, muy geométrica, al gusto manierista, animada por toques de esmalte. Se remataba con un pequeño jarroncito, también esmaltado, y su ramo de flores, que aún se aprecia en la foto de Laurent y corresponde al hueco del estuche. En el inventario de La Granja de San Ildefonso de 1746 se contabilizaban en el vaso 135 piedras engastadas. Actualmente tiene ocho rubíes en la guarnición que une el vástago con el pie, donde existía otra, muy rica, también con esmalte negro de roleos vegetales y las piedras dispuestas en hilera. Puede verse el estado de la obra en el siglo XIX a través de la fotografía de Juan Laurent y Minier, "Tasse en jaspe transparent agatisé, montures d’or et émail, XVIe siècle, règne de Charles IX", hacia 1879, Museo del Prado, HF0835/27.
En 1998 se celebró una exposición en el Deutsches Edelsteinmuseum, en Idar-Oberstein, en la que se exhibieron varios vasos del Grünes Gewölbe de Dresde que podrían tener su origen en zonas alemanas históricas. Entre ellos se encontraba una copa gallonada de pie alto, de jaspe que se considera realizada probablemente en Sajonia, con la piedra proveniente de los yacimientos de Annaberg o Marienberg, cercanos a Dresde y a 137 kilómetros de Praga. Esta copa es similar a la obra del Museo del Prado de heliotropo y ágata musgosa o jaspe parcialmente agatizado (O20). Aunque la forma es prácticamente la misma, en este caso la piedra podría provenir de la India o de Bohemia, si bien es factible que el vástago proceda de Idar-Oberstein. El ejemplar de Dresde se ha catalogado como obra ejecutada hacia 1700, pero podría tratarse de un error tipográfico, pues Angulo fecha la del Prado en torno a 1600, datación que creemos más adecuada, ya que la guarnición del vaso del Tesoro, hoy perdida en parte pero visible en las fotografías de Clifford y Laurent, parece más antigua, como se comprueba por los esmaltes excavados del nudo, que siguen modelos del área germánica en uso hacia 1590-1600. Otro ejemplar parecido fue publicado por Laue y Spenlécomo de Idar-Oberstein o de la zona del Palatinado (Arbeteta, L., "Otras miradas sobre el Tesoro del Delfín: revisión y nuevas propuestas de procedencias y autorías" en Boletín del Museo del Prado, 37, 55-57, 2019-21, 2021, pp. 37-38).
El Tesoro del Delfín es un conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1711), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre; la adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, guardados en sus cajas, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1778 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrió en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva.