Ecce Homo
Primer tercio del siglo XVII. Tinta parda, Pluma, Aguada, Preparado a lápiz sobre papel agarbanzado, 192 x 392 mmNo expuesto
La antigua atribución a Ansaldo es indiscutiblemente correcta, y el económico estilo de la pluma y aguada se corresponde precisamente con el de sus dibujos documentados realizados con la misma técnica, por ejemplo con el Nacimiento de San Juan Bautista del Kunsthalle, Hamburgo, que es un estudio para su cuadro de S. Giovanni Battista, Loano, que se puede fechar hacia el fin de la carrera de Ansaldo. Se diría que el dibujo del Prado pertenece a este mismo periodo, pues no sólo existe un parecido en el decorado arquitectónico monumental sino también en los rostros de las figuras. Los rasgos y la expresión de Zacarías, disponiéndose a inscribir el nombre en la tablilla que está sobre el altar en el dibujo de Hamburgo, se aproximan a los del sumo sacerdote que, en el presente estudio, aparece en el balcón presentando entre mofas a Cristo a la multitud. No se conoce la finalidad del dibujo del Prado, pero el largo formato horizontal sugiere que podría haber sido concebido como diseño para la decoración del muro interior de la fachada de una iglesia, quizás como un balcón que aparece por encima de la puerta central.
El ambicioso telón de fondo arquitectónico del Ecce Homo está parcialmente acabado a pluma y aguada. Las zonas que quedan únicamente abocetadas a lápiz incluyen el lado más lejano de la cornisa que rodea el nivel superior de la cámara y el interior de las logias con bóveda de cañón a derecha e izquierda, que terminan en una arcada. Al estar el dibujo inacabado, es posible que el artista hubiera decidido cambiar el fondo arquitectónico mientras trabajaba en el diseño, o bien abandonar el proyecto. Vale la pena reseñar que en el famoso fresco de Ansaldo de la Asunción de la Virgen para la cúpula de SS. Annunziata del Guastato, las figuras de los apóstoles están situadas en balaustradas dispuestas en dos niveles en la base de la composición.
La concepción técnica y de formas del presente dibujo continúa, ya entrado el siglo XVII, la tradición de los dibujos a pluma y aguada de Luca Cambiaso y sus seguidores, en los cuales la forma figurativa queda reducida a sus rudimentos geométricos y a sutiles gradaciones tonales que alcanzan sencillos contrastes de luz y de sombra. Este método se aprecia en la somera representación de los espectadores -tres a cada lado de los tres protagonistas centrales- que toman parte en el drama, como si fueran actores de figuración en una representación teatral. En este dibujo, el artista se ajusta a la tónica habitual de los de Cambiaso y de sus seguidores, en los que el trazo de las figuras secundarias suele ser muy superficial.
Finalmente, en el telón de fondo arquitectónico del Ecce Homo se aprecia una influencia que supera los límites de Génova y que, aunque lejanamente, se deriva de la obra de Veronés (1528-1588), cuyas importantes composiciones de figuras iban realzadas con escenarios tan nobles y grandilocuentes como éste.
Museo Nacional del Prado, Catálogo de dibujos. Dibujos italianos del siglo XVI (por Nicholas Turner, con la colaboración de José Manuel Matilla), Madrid, Museo Nacional del Prado, 2004, p.188, 207