El conde de Gondomar
1750 - 1820. Aguafuerte, Grabado de puntos, Buril sobre papel verjurado, 656 x 454 mmNo expuesto
Encuadernada en un álbum, de la familia Douglas-Pennant, sobre obras de Velázquez. Reproduce un retrato del conde de Gondomar, lienzo pintado por Johanes Privitzer o Juan Privisier, procedente de la Casa de Malpica, después en la colección del duque de Arión y actualmente en una colección particular de Plasencia (Cáceres). La estampa es casi idéntica al cuadro a excepción de un perro tumbado a la izquierda, que no está aquí reproducido, y las inscripciones de las columnas que han sido tapadas con entrecruzamiento de líneas.
El retrato tuvo que ser pintado antes del 1 de noviembre de 1620 cuando el modelo posó para el pintor mientras se encontraba en Inglaterra desempeñando su segunda misión diplomática. A juzgar por un grabado firmado por el inglés Richard Cooper (m. 1835), que reproduce casi literalmente la composición del retrato de cuerpo entero pintado por Privitzer, existió otra réplica del mismo en la colección de M. Buckingham en Stowe, que se hallaba gratuitamente atribuida a Velázquez, sin duda por haberse perdido la memoria del pintor húngaro del que se sabe todavía muy poco. Trabajó en Inglaterra, durante cuya etapa pintaría el retrato de Lord William Rusell y su sirviente, fechado en 1627 y firmado Johannes Privitzer de Hungría faciebat, conservado en la abadía Woburn, y posteriormente se establecería en España, en concreto en Valladolid, donde se le menciona en 1647. El retratado adopta cierto aire de arrogancia para reforzar el propio de un embajador de su majestad católica: su rostro, de mirada inquisitiva y simpática expresión, traduce franqueza, suavidad pero sobre todo inteligencia, mientras que el brazo derecho apoyado en la cintura y la mano izquierda enlazada con la cruz de la espada pueden expresar la firmeza de su carácter, el tesón de su voluntad y la fe en las ideas religiosas que defendía. Vestido con elegante sobriedad, de su oscuro atuendo destacan exclusivamente sus blancos y rizados puños, la almidonada gola, las botonaduras y la gruesa cadena de oro de la que cuelga la venera con la cruz roja de la orden de Calatrava (Texto extractado de Urrea, J.: Valladolid. Capital de la corte (1601-1606), Valladolid, 2002, pp. 92-94).