Esther ante Asuero
1680 - 1700. Aguada, Preparado a lápiz, Tinta parda, Pluma sobre papel verjurado, 161 x 236 mmNo expuesto
La atribución de este dibujo inédito a Domingo Saura viene determinada por otros dos del mismo autor conservados en el British Museum de Londres (1846,0509.202 y 1846,0509.203), con los que guarda estrechas similitudes formales. D. Angulo y A.E. Pérez Sánchez en su Corpus of Spanish Drawings sustentaron la atribución de los dos dibujos londinenses en unas inscripciones a lápiz sobre el antiguo montaje en el que figuraba “Sacerdote Mosen Domenico Saura”, y que en 1991, momento de la publicación de la reseña del libro que hizo Enriqueta Harris habían sido eliminadas. A estas anotaciones se añade, para la atribución a Saura, la referencia que Marcos Antonio de Orellana (1731–1813) ofrece en su biografía del pintor incluida en la Biografía Pictórica Valentina o Vida de los pintores, arquitectos, escultores y grabadores valencianos, en la que menciona un dibujo en posesión del pintor Joseph Espinós, realizado a pluma, que representaba a “el rey Asuero en el acto de promulgar su decreto, y a los pies del trono la reyna Esther desmayada, y cayendo desfallecida en los brazos de las criadas, y dicho monarca estendiendo el cetro y vara de oro en demostración de clemencia” (Biografía pictórica valentina). Angulo y Pérez Sánchez sugirieron que el segundo de los dibujos del British no trataba el tema de Ester ante Asuero sino el de Salomón y la reina de Saba, contradiciendo la opinión de J. A. Gere y P. Pouncey que en su catálogo de los dibujos italianos del museo británico los identificaron con el mismo tema, aunque equivocadamente los atribuyeron al círculo del pintor italiano Flaminio Allegrini. De ser de asunto diferente, se podía pensar que ambos dibujos, tanto en la composición de las figuras como en los fondos de gran similitud, tratasen escenas de mujeres fuertes de la Biblia, un tema habitual en ciclos conventuales. Sin embargo, la aparición en el mercado de este dibujo ahora adquirido por el Prado, y que inequívocamente representa Ester ante Asuero, viene a avalar la primera idea de Pouncey y Gere de que los dibujos representan diferentes momentos de la historia narrada en el Libro de Ester. En los capítulos 5, 8 y 15 (según la edición de 1968 de Nácar y Colunga de la Biblioteca de Autores Cristianos) se narran tres encuentros consecutivos de Ester ante Asuero con los que se corresponden con bastante fidelidad los dibujos. En los tres, la reina se presenta en palacio y se postra ante el rey para solicitar clemencia para los judíos, a los que había condenado, y éste la concede, pues “halló ésta gracia a sus ojos y tendió sobre ella el rey el cetro de oro que tenía en su mano”. Resulta difícil precisar si los tres dibujos formaron parte de una secuencia mayor destinada a narrar la historia de Ester o si son tres alternativas para la realización de una única obra pictórica. El sentido de secuencia, con la representación de tres momentos diferentes, apunta la primera opción, pero también es cierto que las fuentes iconográficas en las que pudo inspirarse Saura contradicen esta hipótesis. Las series de estampas con la Historia de Ester de Maarten van Heemskerck (1564, New Hollstein 53/1) y de la dinastía Collaert (1579, New Hollstein 66/1), ambas ampliamente reproducidas, nunca muestran secuencias de un mismo suceso, y solamente dedican una escena a cada asunto. Además es formalmente evidente que Saura se inspiró en estos modelos para sus dibujos, tanto en la forma de disponer el escenario arquitectónico, como en la composición e indumentaria de las figuras. La falta por el momento de documentación y estudios sobre la obra de Domingo Saura impiden precisar la razón del dibujo (Texto extractado de Matilla, J. M.: Memoria de Actividades 2014, Museo Nacional del Prado, 2015: 56-58)