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Estuche para copita de cornalina y esmalte
Anónimo
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Anónimo

Estuche para copita de cornalina y esmalte

Siglo XVIII. Cuero, Madera, Terciopelo

Los estuches sirvieron para alojar la colección de alhajas que recibe el joven Felipe, duque de Anjou, tras la muerte de su padre Luis de Borbón (el Delfín de Francia). La colección llega a España con el joven rey, que reinará en España con el título de Felipe V. La importancia de los estuches es grande para el estudio de las alhajas, dado que aportan datos volumétricos, estilísticos y cronológicos que ayudan a la correcta identificación de cada objeto, incluyendo su posible procedencia, común o no, a otros ejemplares. Gracias a ello, puede relacionarse claramente un conjunto de estuches con los objetos que contuvieron. Esta circunstancia dota de especial interés al conjunto de estuches de las alhajas, convirtiéndolos en, quizas, el más importante grupo de todos cuanto se conocen, pues muy pocos se conservan. El conjunto, custodiado en su mayor parte en el Museo Nacional de Artes Decorativas, en Madrid, ha permanecido practicamente inédito hasta 1991, pese a su importancia decisiva para el conocimiento de la guarnicionería europea de los siglos XVI y XVII. Estos estuches llegaron a España con las alhajas del Delfín que heredó Felipe V. Tiempo después, en 1776, Carlos III cedió el conjunto de vasos, incluidos sus estuches, al Real Gabinete de Historia Natural, donde permaneció hasta la salida de las alhajas hacia París, dejando atrás los estuches. Cuando éstas se recuperaron, muchos de los estuches, posiblemente ya no se pudieron utilizar como contenedores, al volver las alhajas mutiladas o reconstruidas indebidamente. Salieron de España por segunda vez durante la Guerra Civil (1936-1939), junto con las alhajas, para volver después al Museo Nacional de Artes Decorativas, donde el Prado los tenía depositados. El número de los estuches relacionados con vasos concretos asciende a ciento veintiseis, repartidos entre los Museos madrileños del Prado (diez), el Nacional de Artes Decorativas (ciento catorce), Arqueológico Nacional (uno) y el parisino del Louvre (uno). Los estuches de estos vasos de lujo se concebían de un modo práctico, con la forma del vaso contenido. Parte de los estuches que se conservan son aquellos que originariamente tuvieron los vasos al ser fabricados; otros fueron encargados por sus sucesivos poseedores, a veces personalizados con símbolos relacionados con el propietario, como sucede con la serie de los estuches rojos decorados con flores de lis y delfines. La existencia o no de estos estuches protectores determinanaba en muchas ocasiones la longevidad de los vasos que contenían. Algunos de estos estuches pueden agruparse según sus características, aunque, por lo general, sus almas son de madera, y tienen un forro interior de textil o piel, a veces acolchado con vellón de lana, mientras que al exterior presentan un acabado en telas de lujo o finas pieles decoradas, bien en seco o bien en dorado. La única serie que se podría formar con los forrados de tela es la que denominan los inventarios felpa, terciopelo de seda sin labrar, con colores cálidos, enriquecidas sus costuras con galones metálicos, que recuerdan a las que poseía Luis XIV para conservar su colección. En la colección de las alhajas, la felpa aperece fuertemente decorada, pudiéndose observar su tonalidad original bajo las aplicaciones de galones o encajes. Siempre es de tonos cálidos, desde color salmón intenso a rojo burdeos, pasando por el rojo vivo. Entre los estuches recubiertos por otro tipo de textiles, hay ejemplares singulares, realizados con tisú de plata, listados o la llamada tela de velillo; uno revestido con un fragmento de viejo brocado derivado del tema del alcachofado, un tafetán de seda estampado; telas en definitiva, tejidas entre el siglo XVII y XVIII, posiblemente reaprovechadas, ya que no encontramos paralelo en viejos inventarios ni presentan entre sí semejanza alguna. En definitiva, este grupo de estuches tiene únicamente en común que las telas son ricas: lamés de plata, brocados, estampados sobre seda etc. La procedencia de los vasos que contienen es diversa, si bien predominan los de cristal de roca, aunque de distintas épocas. El estuche consta de cuerpo prácticamente globular, con una protuberancia en la parte superior, vástago cilíndrico y pie casi semiesférico. Está forrado de terciopelo rojo y adornado por ambas caras con una tira vertical de encaje de plata formando ondas. Se considera que este es el estuche de la alhaja Copita de cornalina y esmalte, ya que la etiqueta que tiene fijada a la base pertenece a la serie de las que numeran los asientos del inventario de 1776 aunque allí se cita de color verde (Texto extractado de Arbeteta Mira, L.: El Tesoro del Delfín: Catálogo razonado, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2001, pp. 85-89).

Ficha técnica

Obras relacionadas

Copita de cornalina y esmalte
Ágata, Alabastro, Carneola, Esmalte, Oro, Segundo tercio del siglo XVII
Número de catálogo
O02986
Autor
Anónimo
Título
Estuche para copita de cornalina y esmalte
Fecha
Siglo XVIII
Técnica
Moldeado; Hierros dorados
Materia
Cuero; Madera; Terciopelo
Dimensión
Alto: 18,5 cm.; Diámetro: 9,5 cm.
Serie
Tesoro del Delfín
Procedencia
Colección Real

Bibliografía +

Arbeteta Mira, Letizia, El tesoro del Delfín: alhajas de Felipe V recibidas por herencia de su padre Luis, Gran Delfín de Francia, Museo Nacional del Prado, Mdrid, 2001, pp. 85-89; 103; 344.

Otros inventarios +

Inv. Museo de Artes Decorativas. Núm. 12097.

La obra no tiene exposiciones relacionadas

Fecha de actualización: 14-10-2016 | Registro creado el 24-08-2015

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