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Estuche para fuente de borde lobulado
Anónimo
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Anónimo

Estuche para fuente de borde lobulado

Siglo XVIII. Cuero, Madera, Tela, 21,5 x 32,5 cm.

Los estuches sirvieron para alojar la colección de alhajas que recibe el joven Felipe, duque de Anjou, tras la muerte de su padre Luis de Borbón (el Delfín de Francia). La colección llega a España con el joven rey, que reinará en España con el título de Felipe V. Estuche realizado para alojar una fuente de cristal de roca de borde lobulado. La tapa tiene un aspecto distinto al resto del estuche. Está realizada en piel rojo vinoso, repitiendo los diez lóbulos del borde de la fuente, formando con pasadas de duedecilla diez pabellones que convengen en un óculo central. Dentro de cada pabellón, la rica decoración dorada presenta una rueda completa de varillaje en forma de flabelos que se prolongan hacia el vértice, por adición de hierros superpuestos. Cenefas con el doble motivo de los soles y las flores delimitan toda la estructura.En contraste con la tapa, el cuerpo del estuche es totalmente liso, recubierto de piel burdeos, salvo en el pie, cilindrico de sección oval, que está realizado con piel castaña, lo que evidentemente constituye una restaruración posterior, que coincide con el mal estado y pérdida del vástago y pie. El interior es de raso blanco con trencilla de oro. La importancia de los estuches es grande para el estudio de las alhajas, dado que aportan datos volumétricos, estilísticos y cronológicos que ayudan a la correcta identificación de cada objeto, incluyendo su posible procedencia, común o no, a otros ejemplares. Gracias a ello, puede relacionarse claramente un conjunto de estuches con los objetos que contuvieron. Esta circunstancia dota de especial interés al conjunto de estuches de las alhajas, convirtiéndolos en, quizás, el más importante grupo de todos cuanto se conocen, pues muy pocos se conservan. El conjunto, custodiado en su mayor parte en el Museo Nacional de Artes Decorativas, en Madrid, ha permanecido prácticamente inédito hasta 1991, pese a su importancia decisiva para el conocimiento de la guarnicionería europea de los siglos XVI y XVII. Estos estuches llegaron a España con las alhajas del Delfín que heredó Felipe V. Tiempo después, en 1776, Carlos III cedió el conjunto de vasos, incluidos sus estuches, al Real Gabinete de Historia Natural, donde permaneció hasta la salida de las alhajas hacia París, dejando atrás los estuches. Cuando éstas se recuperaron, muchos de los estuches, posiblemente ya no se pudieron utilizar como contenedores, al volver las alhajas mutiladas o reconstruidas indebidamente. Salieron de España por segunda vez durante la Guerra Civil (1936-1939), junto con las alhajas, para volver después al Museo Nacional de Artes Decorativas, donde el Prado los tenía depositados. El número de los estuches relacionados con vasos concretos asciende a ciento veintiséis, repartidos entre los Museos madrileños del Prado (diez), el Nacional de Artes Decorativas (ciento catorce), Arqueológico Nacional (uno) y el parisino del Louvre (uno). Los estuches de estos vasos de lujo se concebían de un modo práctico, con la forma del vaso contenido. Parte de los estuches que se conservan son aquellos que originariamente tuvieron los vasos al ser fabricados; otros fueron encargados por sus sucesivos poseedores, a veces personalizados con símbolos relacionados con el propietario, como sucede con la serie de los estuches rojos decorados con flores de lis y delfines. La existencia o no de estos estuches protectores determinaba en muchas ocasiones la longevidad de los vasos que contenían. Algunos de estos estuches pueden agruparse según sus características, aunque, por lo general, sus almas son de madera, y tienen un forro interior de textil o piel, a veces acolchado con vellón de lana, mientras que al exterior presentan un acabado en telas de lujo o finas pieles decoradas, bien en seco o bien en dorado. (Texto extractado de: Arbeteta Mira, L.: El Tesoro del Delfín: Catálogo razonado, Madrid: Museo Nacional del Prado, 2001, págs. 85-89; 207)

Ficha técnica

Obras relacionadas

Fuente de borde lobulado
Cristal de roca / cuarzo hialino, Oro, Finales del siglo XVII
Número de catálogo
O03060
Autor
Anónimo
Título
Estuche para fuente de borde lobulado
Fecha
Siglo XVIII
Técnica
Moldeado; Hierros dorados
Materia
Cuero; Madera; Tela
Dimensión
Alto: 21,5 cm.; Ancho: 32,5 cm.; Fondo: 25 cm.
Serie
Tesoro del Delfín
Procedencia
Colección Real

Bibliografía +

Arbeteta Mira, Letizia, El tesoro del Delfín: alhajas de Felipe V recibidas por herencia de su padre Luis, Gran Delfín de Francia, Museo Nacional del Prado, Madrid, 2001, pp. 85-89; 206-207.

Otros inventarios +

Inv. Museo de Artes Decorativas. Núm. 458.

Inv. Gabinete Historia Natural, 1776. Núm. 90.
Un genero de vandeja con su vasa y pie

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Fecha de actualización: 14-10-2016 | Registro creado el 24-08-2015

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