Interior
Hacia 1929. Óleo sobre lienzo, 81 x 71 cmDepósito en otra institución
Una joven, vestida con un luminoso traje blanco, ojea un libro en la biblioteca de su casa. Permanece en pie, apoyada en una mesa sobre la que aparecen otros libros, un atril y un florero con lilas. A su espalda, los libros llenan las paredes, apiñados en estanterías acristaladas. La puerta de la estancia, abierta de par en par, deja ver al fondo una sala de estar.
Se trata de una obra intimista, de pincelada desenvuelta y muy rica de materia, inscrita dentro de una técnica impresionista que Martí Garcés aprendió en sus repetidos viajes por Europa. La visión íntima y recogida de este interior doméstico irradia una gran sensación de calma y bienestar. El artista hace una utilización decorativa y emocional del color y de la luz, en la que los fuertes contrastes y los juegos de color, al estilo del maestro francés Bonnard, no traspasan, sin embargo, la frontera del gusto convencional. Ejemplifica la intensificación del gusto por la decoración del interior burgués y el interés de la pintura en las últimas décadas del siglo XIX por los placeres de la intimidad del individuo.
Martí Garcés, que se especializó en su madurez en pinturas de paisajes y de interiores, realizó otras obras de tema semejante, como otro Interior (P08073) expuesto en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1917.
El mundo literario en la pintura del siglo XIX del Museo del Prado, Madrid, Centro Nacional de Exposiciones y Promoción Artística, 1994, p.222 nº46