La Virgen de la leche con san Bernardo y san Benito
1415. Dorado, Temple sobre tabla, 62,4 x 56 cmSala 051B
La tabla constituye la parte central de un pequeño tríptico, con dos alas añadidas en el siglo XX. Es un buen exponente de una de las edades de oro del arte valenciano, que fue también uno de los momentos más brillantes del gótico peninsular. La Valencia del 1400 fue un hervidero de aportaciones internacionales y uno de los centros privilegiados del llamado “gótico internacional” en el Mediterráneo.
El ritmo pausado del dibujo, el aspecto infantil de los personajes (con bocas pequeñas y grandes ojos) y la suave gama cromática dan lugar a una delicada composición, que también cuenta con efectos preciosistas, como el fondo dorado con toques de buril, a modo de zarcillos y vegetales, o el pavimento rojizo.
La Virgen aparece entre las nubes y de su pecho derecho mana la leche hacia la boca de San Bernardo. Mientras, san Benito mira al cielo. La iconografía muestra uno de los episodios de la leyenda de san Bernardo de Claraval. Según una tradición común en la literatura hagiográfica, la leche de la Virgen era un remedio de salvación y fue una apreciada reliquia, objeto de numerosas historias milagrosas. De acuerdo con una tradición cuyas primeras fuentes son iconográficas, el propio san Bernardo fue objeto de una milagrosa lactatio. Ante las angustiosas dudas que lo asaltaron cuando tenía que predicar ante una delegación episcopal, Bernardo decide invocar la protección de la Virgen. En un sueño, María le da de mamar de su pecho la leche de la sabiduría que le otorga el don de la elocuencia y le permite, al día siguiente, pronunciar un brillante sermón ante los distinguidos eclesiásticos.
Las manos de largos y expresivos dedos de los personajes o sus carnosos labios en forma de corazón la asemejan con el retablo procedente del Burgo de Osma (hoy repartido entre distintas instituciones), o el dedicado a los Gozos de Santa María del Museo de Bellas Artes de Bilbao. Se constata, igualmente, una cercanía con la Santa Marta y San Clemente del Museo de la Catedral de Valencia. Por su parte, los alargados dedos de los ángeles son parecidos al Cristo patiens del retablo de las Agustinas de Rubielos de Mora. Todo ello ofrece argumentos para una atribución a Gonçal Peris Sarrià. Cabe reseñar, igualmente, el fondo dorado con toques de buril a modos de zarzillos y vegetales. Por su parte, el pavimento rojizo es muy similar al representado en la tabla de santo Domingo Guzmán, conservada en el mismo Prado, y obra del mismo Peris (P003111).
Molina Figueras, Joan, 'Gonçal Peris Sarriá. Virgen de la leche con san Bernardo y san Benito, h.1415'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2023, Madrid, Ministerio de Cultura, 2024, p.67-68