La Visitación
1662. Óleo sobre lienzo, 185 x 132 cmDepósito en otra institución
Este es un cuadro de colorido muy suave, en el que predomina el tono azul del manto de la Virgen, inspirándose en Alonso Cano, así como el carmín rosado de su vestido, junto con el colorido verdoso y amarillento de su prima Isabel. La frialdad de su entonación y la larga, suelta y transparente pincelada traducen una sensación de frialdad que contrasta con la contenida emoción del abrazo en el que se funden las dos mujeres. Las proporciones de sus figuras son muy elegantes y su esbeltez se funde con la delicadeza y ternura de sus expresiones; sus telas están dibujadas con naturalidad y el plano de distanciamiento en que se coloca a José y Zacarías subraya la emotividad de la escena cargada de dolorosos presentimientos.
La limpieza a la que fue sometida disminuyó el claroscuro en que parecía desarrollarse la escena y puso de relieve la magistral habilidad para realzar planos con leves insinuaciones y la economía de medios con que está resuelta toda la pintura.
Sin descartar la probable fuente de inspiración en algún grabado, existe en esta pintura una impronta muy personal que denota la discreta calidad que alcanzó este artista, superior a otros mejor conocidos de la escuela madrileña. (Urrea, J. Pintores del reinado de Carlos II, Museo del Prado, 1996, p.70).