Marco de Tríptico con pasajes de la vida de Cristo y María
Hacia 1440. Dorado, Policromado, Tallado, Ensamblado a caja y espiga, 78 x 33,5 cmSala 058
Tríptico compuesto por tres marcos, el central más amplio que los laterales, realizado en roble del Báltico, típico de las tablas de los Países Bajos. Presenta un pequeño filo en talón y un amplio canto plano con una decoración fingida de piedras cuadradas y redondas sobre un fondo dorado. Y en el vierteaguas, decoración heráldica y epigráfica. Esta última también se repite en la cimera.
Este marco, probablemente concebido junto a la obra, complementa el programa iconográfico de la pintura que acompaña y realza la riqueza visual del tríptico abierto. Su ancha superficie está dorada, dejando reservas para la alternancia de rectángulos y círculos que, aunque ahora aparecen muy oscuros, originalmente estaban pintados de rojo y verde, decorados con flores estilizadas de cinco y de seis pétalos definidas con contornos sencillos en amarillo de plomo y estaño, tal vez buscando un efecto de placas esmaltadas. También se dejaron reservas para las inscripciones que corren sobre una franja de pintura negra por el borde inferior de las tres tablas y arriba en mitad de la tabla central. Están en latín, hechas con dorado al mordiente en letra gótica formal, y sólo son claramente legibles en la sección de arriba, que dice: "Juxta crucem stabat dolorosa / Mater virgo multium lacrimosa". Es una paráfrasis, como se ha señalado en la literatura, de los primeros versos del Stabat Mater, un himno centrado en el sufrimiento de la Virgen por la Crucifixión; el texto correcto sería "Stabat Mater dolorosa / Juxta crucem lacrimosa". Estas palabras están descentradas, a la izquierda, y la parte no utilizada de la reserva se ha rellenado con roleos decorativos que recuerdan los remates de renglón de los manuscritos. La colocación asimétrica debe ser intencionada, ya que supone alinearlas con la Virgen al pie de la cruz, debajo. Las inscripciones que corren por el registro inferior son muy fragmentarias, pero lo que se conserva basta para indicar que no son una mera continuación del Stabat Mater. Las pocas palabras que cabe descifrar no se encuentran en ninguna parte del himno ni forman un texto continuado; por el contrario, parecen formulaciones individuales alusivas a la escena que se ve sobre ellas: bajo la Circuncisión se distinguen las palabras "sang […] funditur"; bajo Jesús en el Templo, "[…] doleatem ceram"; bajo el Camino del Calvario, "[…] virginisfi lius /[…] pedem beata virgo proximus"; bajo la Piedad sólo es descifrable la palabra "dolens" (Nash, 2014).
La propia iconografía indica que el tríptico respondió a un encargo especial. Lo confirman los cinco escudos de armas insertos entre las inscripciones del marco inferior. Aunque gravemente deteriorados, el examen mediante microscopía óptica, infrarroja, ultravioleta y radiografía revela que eran idénticos entre sí y son aparentemente originales. Como en el caso de las inscripciones, su número y colocación parecen expresamente escogidos para actuar en conjunción con las inscripciones y las imágenes. La decisión de repetir el mismo escudo cinco veces seguramente no fue arbitraria: hay uno por cada acontecimiento, puntuando y dividiendo los textos a lo largo del borde inferior del marco. Leyendo de izquierda a derecha, el primero se sitúa en el extremo izquierdo del borde de la tabla izquierda, donde empieza la inscripción relativa a la Circuncisión de arriba; el segundo inicia la inscripción que corre bajo la escena de Jesús en el Templo; el tercero, en el centro, está en la vertical de la Crucifixión; el cuarto está al final del Encuentro camino del Calvario, y el quinto cierra la secuencia y equilibra la serie en el ángulo extremo derecho de la tabla lateral derecha, bajo la Piedad. De este modo, a través de esos escudos, el comitente queda unido visual y repetidamente con cada escena de la pintura.
A partir de los restos visibles en los escudos mejor conservados, Xavier de Salas los identificó en 1947 con el blasón de los Roís de Corella, condes de Cocentaina; Salas se basaba en que las mismas armas aparecían en el frontispicio de un libro impreso de 1583 dedicado a Jerónimo Ruyz de Corella, heredero del título en el siglo XVI. Existen, sin embargo, ejemplos importantes de este escudo más próximos en el tiempo al tríptico, que permiten afirmar con certeza que responde a una forma empleada en el siglo XV por determinados miembros de la familia. Entre esos ejemplos sobresalen las miniaturas de un manuscrito que celebra el ingreso de Eximén Pérez de Corella, gobernador general del reino de Valencia y conde de Cocentaina, y su hijo Pedro Roís de Corella en la cofradía de Santa Marta en Nápoles, manuscrito iluminado en las décadas de 1440 y 1450, así como los azulejos de cerámica vidriada recuperados del castillo de la familia Corella en Elda (Alicante), fechados en la década de 1440. En el tríptico hay restos, todavía visibles en la reflectografía infrarroja y bajo el microscopio, que parecen corresponder al emblema de la serpiente con cabeza de mujer que rodea o acompaña los escudos tanto en los azulejos como en las miniaturas de la cofradía (Nash, 2014).
En cuanto a la estructura del marco puede apreciarse como los tableros de roble se han ensamblado de una forma que puede considerarse propia del norte flamenco. El tipo de junta a caja y espiga reforzada con clavijas y el perfil de sus molduras se ven en una amplia gama de obras de Flandes y Brabante. Hasta 1520, por lo general, las tablas se encajaban en marcos ranurados o engargolados (Verougstraete, 2015). La decoración del marco, con motivos pintados repetidos que imitan un material más valioso, y el empleo de inscripciones que se relacionan física y textualmente con elementos internos de la pintura, son elementos que también se encuentran bajo distintos modos y combinaciones en los marcos de tablas francesas y flamencas, que son extraños a la producción española. Si se observan los laterales por su reverso, es decir, tal y como se vería el tríptico cerrado, puede apreciarse como el marco que circunda las figuras tiene restos de pintura que parecen ser originales y que imitan la fibra de la madera: un marco de madera, por tanto, pintado para que parezca madera alrededor de piedra.