¡Mira, mira com mencha!
1901. Óleo sobre lienzo, 220 x 170 cmNo expuesto
Dentro del costumbrismo rural, tan característico de los años finales del siglo, en que se superpone al realismo social y se enfrenta con el realismo modernista, este lienzo de un autor virtualmente desconocido, es ejemplo significativo del prosaísmo matizado de cierta delicadeza sentimental, inmediata y simplista. El gesto de la madre, que aproxima el pequeño a los corderos mientras comen para familiarizarle con la naturaleza, está expresado con una inmediatez casi iluminista. La figura del muchacho, el hermano mayor sin duda —que contempla la escena sonriendo— completa una composición con una hábil viveza luminosa.
Pérez Sánchez, A.E (com), El niño en el Museo del Prado, Madrid, Ministerio de Cultura, Dirección General de Bellas Artes, 1983, p.154