Fragmentos de un vaso de cristal en forma de barco con Neptuno sobre un delfín
Hacia 1590. Cristal de roca / cuarzo hialino, Plata dorada.Sala 079B
Según las descripciones de los inventarios del Tesoro de los siglos XVII y XVIII y los volúmenes del interior del estuche este vaso, muy deteriorado durante la Guerra de la Independencia, estaría formado por tres piezas de cristal de roca, dos guarniciones de cobre dorado y una estatuilla de plata dorada. El cuerpo sería una pieza con perfil en arco rebajado y forma de barco con quilla y popa. Llevaba tres gallones, probablemente del lado de la proa. El pie, según los fragmentos existentes, era más pequeño, con escasa decoración, ramajes con hileras de granos y el motivo del candelero rematado por frutos y hojas. Apoyaba en una base en forma de florón, según se describe en Versalles en 1689, tallada junto con el vástago en una sola pieza. En la popa, una venera de cristal, en la que iba sentado Neptuno sobre un delfín, y se mencionaba también un engaste de oro esmaltado de negro que sujetaba la concha.
Aunque en este caso la pieza no fue robada, el vaso volvió de París destrozado, pues ya en 1815, la Embajada española en París testificó que no quedaban más que tres pedazos. Parece que este informe estaba equivocado, pues la Junta Gubernativa del Museo de Ciencias Naturales confirmó en 1839 que existían algunos fragmentos más, correspondiéndose a los que hoy se conservan.
Las representaciones de Neptuno cabalgando sobre delfines o una venera eran frecuentes en los grabados y las joyas del siglo XVI. Un diseño para un colgante, del repertorio grabado en 1581 por Hans Baptist Collaert II (Amberes 1566- h. 1620), presenta al dios marino rodeado de delfines y cabalgando sobre una venera; otra variante, posterior, realizada en 1582, muestra a Neptuno con dos náyades, sobre un dragón o monstruo marino. Del mismo autor, dos pinjantes, con Neptuno y Anfitrite respectivamente, sentados sobre conchas y llevados por delfines, fueron publicados en 1582. En el Museo del Prado, el vaso O54 tuvo también una escultura del dios Neptuno cabalgando sobre un delfín, robada en 1918.
Es una de las piezas pertenecientes al Tesoro del Delfín, el conjunto de vasos preciosos que, procedentes de la riquísima colección de Luis, gran Delfín de Francia, vinieron a España como herencia de su hijo Felipe V, primer rey de la rama borbónica española. Luis de Francia (1661-1711), hijo de Luis XIV y María Teresa de Austria, comenzó su colección tempranamente influenciado por su padre. La adquisición de obras se producía por diversas vías, desde regalos hasta su compra en subastas y almonedas. Al morir el Delfín, Felipe V (1683-1746) recibe en herencia un conjunto de vasos con sus respectivos estuches, que fueron enviados a España. En 1716 estaban en el Alcázar de Madrid, desde donde se trasladaron, en fecha posterior, a La Granja de San Ildefonso, lugar donde se citan a la muerte de Felipe V, conservados en la llamada Casa de las Alhajas. En 1776 se depositaron, por real orden de Carlos III, en el Real Gabinete de Historia Natural y continuaron en la institución hasta el saqueo de las tropas francesas en 1813. La devolución de las piezas se produjo dos años más tarde y con algunas pérdidas. Fue en 1839 cuando la colección llega al Real Museo, donde sufrió en 1918 un robo. Con ocasión de la Guerra Civil española fueron enviadas a Suiza regresando en 1939, con la pérdida de un vaso, desde entonces se encuentran expuestas en el edificio Villanueva.