Personaje masculino laureado
Segunda mitad del siglo XV. Mármol.No expuesto
Este tondo pertenece a una variante de los relieves de tradición renacentista que se caracteriza por representar acomodados personajes de la época en lugar de las habituales efigies de emperadores y figuras célebres de la Antigüedad. En estas imágenes se prefería el retrato de perfil, considerado muy prestigioso por reproducir el comitente a la manera de las monedas antiguas. En un principio, entre los años 1450 y 1570, las usaron soberanos y personalidades pudientes impulsoras de la cultura humanística, lo que a finales de siglo propició su paulatina difusión entre ricos mercaderes, banqueros y nobles que, deseosos de su promoción familiar, situaron estas efigies personales en vistosos lugares de los edificios de su propiedad. Al igual que en el caso de los relieves con cabezas imperiales, el centro promotor de estos retratos se circunscribe en la Italia septentrional y prevalece el medallón de formato redondo a las placas rectangulares.
La relación de estas producciones con el tondo del Prado se revela en la complexión del busto, que siguiendo un prototipo común en relieves y medallas de la época viste un traje moderno, en este caso una toga de magistrado o la túnica sacerdotal. Aunque idealizadas, sus facciones expresan detalles fisionómicos particulares en la nariz, en el pliegue nasolabial y en el trato de la mejilla. Su pelo corto, coronado de laurel, con mechones lisos agrupados en pequeñas guedejas peinadas hacia delante, exhibe concomitancias con los peinados de los soberanos julio claudios y con los retratos de Julio César. Lo más frecuente fue exhibir los tocados de moda de la época, pero como en esta pieza no fue excepcional la representación de personajes renacentistas con motivos iconográficos clásicos, los cuales debieron reflejar las tendencias humanistas de sus portadores.
Las observaciones iconográficas aducidas sitúan este tondo de pleno en el contexto de los medallones arquitectónicos norte italianos de la segunda mitad del siglo XV que reproducen prestigiosos ciudadanos coetáneos. Con éstos también comparte similitudes estructurales, como la proyección hacia fuera de la parte inferior del busto de Madrid, sobrepasando el nivel superficial del reborde plano que enmarca el frontal. Esta característica se repite muy a menudo en los medallones de este tipo, sobre todo en los florentinos y milaneses, desde los relieves más tempranos de Mino da Fiesole y Desiderio da Settignano hasta los más tardíos de principios del siglo XVI.
Este ejemplar muestra una talla de planos finos, superficiales e incluso delicados en el trato de los volúmenes, ofreciendo un aspecto que recuerda los obras renacentistas de metal. Este trabajo sutil se aproxima a los relieves florentinos de mediados del Quattrocento, como por ejemplo el de Julio César de Mino da Fiesole o el Augusto de Agostino di Duccio, con los que también comparte la forma elegante de la corona de laurel, la del ángulo agudo del ojo, el perfilado de los párpados y el grabado del iris. Dichas semejanzas son poco frecuentes en los medallones arquitectónicos del grupo al que pertenece este tondo, que por lo general muestran volúmenes más compactos y acentuados. Por esta razón, es plausible que este ejemplar se sitúe entre las piezas más tempranas de esta serie de ornamentos parietales con imágenes de privados de la Italia septentrional. Esta cronología justificaría la presencia en este ejemplar de vestigios del estilo lineal, fino y preciso característico de las pinturas y dibujos, de los relieves de metal y de las placas marmóreas del primer humanismo.
Clavería, Montserrat, 'Medallones marmóreos con retratos masculinos del Museo Nacional del Prado', Sevilla, Universidad de Sevilla, 2017, p.269-282