Primavera
1901. Óleo sobre lienzo, 114 x 200 cmDepósito en otra institución
En primer término y ocupando la parte derecha del lienzo, un árbol que podría ser un cerezo, expande sus ramas cuajadas de flores. El sentido orientalista y decorativo que tiene Lhardy de la composición, hace que las ramas adopten posturas inciertas, por un lado se extienden hacia el cielo y por otro aparecen como quebradas, lanzando las flores hacia el suelo. A través de las ramas y flores se vislumbra una suave loma coronada por un grupo de árboles.
En el lado izquierdo de la composición, un menudo sendero nos conduce hacia un puentecillo, al lado del cual se yergue un espigado árbol, que le da también a esta obra un toque academicista que el pintor no consiguió abandonar en sus composiciones.
En esta obra se aprecia interés por el cielo que nos lo muestra grisáceo, plomizo, como de tormenta, es quizás una carga intencional de mostrar la naturaleza sumida en su estado natural, teniendo en cuenta el ambiente atmosférico del momento.
La pincelada sigue siendo gruesa y empastada en las flores y larga y plana en el resto. El efecto final sigue siendo una obra decorativa. (Texto extractado de: Saenz Ostiategui, M. E., La Pintura del Siglo XIX en el Museo de La Rioja, Logroño: Instituto de Estudios Riojanos, 1988, p. 40).