Proyecto de retablo de una Virgen
1780 - 1800. Aguada gris, Lápiz negro sobre papel verjurado, 365 x 237 mmNo expuesto
La representación de esculturas a través de la pintura o el dibujo ha sido un ejercicio natural y habitual desde antiguo. Como parte del trabajo habitual del escultor o del ensamblador se podrían señalar todos aquellos dibujos que tenían que ver con el propio proceso creativo, que requería el estudio previo de los espacios destinados a la exhibición de las figuras mediante alzados realizados por esos artífices. Estos diseños, en todo caso, tenían la virtud de demostrar la maestría de sus autores en el arte imprescindible del dibujo, lugar de encuentro entre la pintura y la escultura y punto de partida. Los dibujos de retablos podían ser más o menos prolijos. Algunos estaban cargados de detalles minuciosos que ayudaban a entender los objetivos buscados, a presentar opciones o a matizar propuestas. La posibilidad de mostrar sobre el papel múltiples combinaciones daba lugar a una casuística inagotable, en la que los diferentes formatos planteados se compartían con el cliente. Las diferentes disciplinas se dan la mano en estas trazas en las que se puede observar el papel desempeñado por la escultura en función de su jerarquía dentro del conjunto.
Arias Martínez, Manuel, Darse la mano. Escultura y color en el Siglo de Oro, Madrid, Museo Nacional del Prado, 2024, p.355