Retrato de un caballero
Segunda mitad del siglo XIX. Albúmina, Aguada de pigmentos opacos [gouache, témpera] sobre papel fotográfico, 275 x 220 mmNo expuesto
Esta fotografía se había identificado erróneamente como un autorretrato del pintor Carlos Luis de Ribera (1815-1891) a la acuarela y como tal fue publicado en 1983. Previamente, la obra había formado parte de la exposición monográfica sobre el pintor Ribera que tuvo lugar en el Museo del Romanticismo en 1955, donde figuró como un pastel sobre cartulina: personaje vestido de negro apoyado sobre un bastón [...] (Manuscrito del Archivo del Museo del Romanticismo, Esquema de la vitrina, Exp. 536/1955/15). Sin embargo, a su llegada al Prado se analizó por medios ópticos confirmando que se trataba de una fotografía coloreada en toda su extensión, mediante aguada de pigmentos opacos. La identidad del personaje también se cuestiona por comparación con otros retratos del pintor Carlos Luis de Ribera. Está representado en medio de un escenario o forillo con mobiliario preparado para tal fin, como se solía hacer en los estudios fotográficos. Hasta que en el siglo XX no se resolviera el problema del color en la fotografía, el único medio para dotar a los positivados de un carácter más artístico fue colorear fotografías con aguadas siguiendo la misma técnica que tradicionalmente se venía empleando para iluminar estampas (Texto extractado de Solache, G. en: Memoria de Actividades 2015, Museo Nacional del Prado, 2016, p. 102).