Ribera de Cudillero
1884 - 1885. Óleo sobre lienzo, 80 x 56 cmDepósito en otra institución
En el verano de 1884 Tomás Campuzano recorrió, junto con Casto Plasencia y Alfredo Perea parte de Asturias para pintar varios cuadritos. Este fue el núcleo original de la colonia artística de Muros, junto con Tomás García Sampedro, que había invitado a su maestro Plasencia a Muros, y José Robles, que llegó a Asturias a finales de agosto. Tanto Perea, que pintó un Puerto de Cudillero, como Campuzano, trabajaron en aquella localidad, una de las más pintorescas de la costa central de Asturias. El pintor santanderino, hijo de un ingeniero de Caminos, ya en esa primera campaña dibujó los trabajos del muelle en construcción. Además, realizó algunos óleos. Dos de estos, junto a otro titulado En San Esteban de Pravia, donde pintó también Plasencia en ese verano una obra titulada San Esteban de Pravia (Museo Nacional del Prado, P4583), los presentó a la Exposición Literario-Artística celebrada a finales de 1884 y principios de 1885 en Madrid. Las obras fueron consideradas por la crítica como “frescas marinas”, entre ellas un cuadro titulado En Cudillero, juzgado “muy bonito y rico en detalles”, y este otro, con el título Ribera de Cudillero. Ambas obras, la de Plasencia y la de Campuzano, fueron adquiridas a finales de la primavera siguiente para el Museo del Prado. Es posible que el pintor fechase entonces la pintura como de 1885, aunque la hubiera presentado previamente a aquella exposición en noviembre de 1884.
La obra representa, desde la playa, la fachada marítima de la localidad. Bajo las casas, pintorescamente apiñadas sobre los contrafuertes, el pintor representó con luz de mediodía los trabajos de la vuelta de la pesca en el momento de halar los botes para sacarlos a tierra. Como es habitual en su obra, los colores son muy claros y la ejecución, bastante suelta. Al fondo, al oeste, los cantiles del silúrico y devónico, aparecen con una presencia imponente y desnuda. No se ve el espigón del muelle, entonces aún en obras, que quedaría hacia el este, a la derecha. Las figuras tienen menor protagonismo que el paisaje, pero cuidó en las dos mujeres del segundo término de representar la vestimenta popular, así como el calzado, en una de ellas, con madreñas.
El interés en esta composición llevó al artista a realizar un aguafuerte con un encuadre y una iluminación similares en donde las sombras del primer término son muy parecidas. Sin embargo, varió las figuras y la disposición de las lanchas e introdujo unos asnos de cargadas alforjas. El título del grabado, Ribera de Cudillero (aguafuerte, cobre. Calcografía Nacional) es el mismo que el del cuadro y hace el número 20 de su colección Del Cantábrico, en la que es una de las escasas obras que pueden localizarse por su título. Aun volvió sobre la misma composición en 1894, cuando presentó a la exposición que organizó en Bilbao el Círculo de Bellas Artes de Madrid tres obras, una de las cuales tenía ese mismo título. A juzgar por un grabado reproducido entonces, la composición, también vertical, era muy parecida, variándose, de nuevo, las figuras.
Barón, Javier, 'Tomás Campuzano y Aguirre. Ribera de Cudillero' En: El factor Prado: los depósitos del Museo Nacional del Prado., Museo de Bellas Artes de Asturias,, 2022, p.182-185 nº 41