Ruinas del interior de la iglesia del Carmen
1808. Aguada, Preparado a lápiz, Tinta agrisada sobre papel verjurado, 370 x 400 mmNo expuesto
La tinta, ya sea aplicada con pincel o con pluma, fue uno de los medios utilizados con más frecuencia por los artistas para realizar los dibujos para grabar durante la segunda mitad del siglo XVIII y primeros decenios del XIX. La serie de estampas de las Ruinas de Zaragoza nació como respuesta a la épica resistencia de los zaragozanos frente a las tropas francesas que entre el 15 de junio y el 14 de agosto de 1808 sitiaron la ciudad aragonesa. Tanto el heroísmo de sus habitantes como la desoladora destrucción que provocó el asedio, impulsaron a Juan Gálvez (1774-1846) y Fernando Brambila (1763-1834) a desplazarse hasta el lugar para reflejar el hecho histórico por medio del grabado. La serie quedó dividida en tres grupos que difieren en temática y formato y que son, de menor a mayor tamaño: los retratos de sus principales héroes, los distintos acontecimientos bélicos y las ruinas más emblemáticas. Al tercer grupo corresponderían, en principio, los dibujos que se presentan del interior de la iglesia del Carmen, hoy desaparecida.
Gálvez y Brambila trabajaron conjuntamente en el proceso creativo del proyecto, tanto en la elaboración de los bocetos y dibujos preliminares, como en la preparación y grabado de las planchas. Si bien, por las características artísticas de cada uno, se repartieron las labores atendiendo a sus respectivas especialidades. Así, Gálvez se dedicó a las figuras y a la representación de retratos y Brambila a la de los elementos arquitectónicos y al estudio de la perspectiva. En el caso presente, Brambila llevó a cabo dos dibujos de características muy distintas, en los que la utilidad de cada hoja para el proceso de elaboración del grabado adquiere un valor importante. Este dibujo, aunque presenta un ligero primer bosquejo a lápiz negro, fue realizado con aguadas de tinta de hollín aplicadas con pincel más algunos toques de aguada rosa. Estos son visibles sobre todo en la decoración del capitel corintio del pilar en la zona central de la composición, así como en los escombros en sombra del primer plano y en el arranque del arco a la derecha de la imagen.
En suma, el dibujo del Museo del Prado es una traducción del que se halla en la Fundación Lázaro Galdiano y cuya técnica acuosa responde, en esencia, a la intención de valorar sobre el papel el estudio lumínico de los claroscuros y las distintas gradaciones tonales que deberían quedar reflejadas en la estampa. En este sentido, la combinación de técnicas corresponde a un interés práctico de los artistas, ya que el dibujo de contorno se convierte en la herramienta con la que marcar y trabajar al aguafuerte sobre la lámina de cobre, y el segundo dibujo, por tanto, es referente y espejo para el proceso de grabado al aguatinta.
Matilla, José Manuel; Hernández Pugh, Ana, Del lapicero al buril: el dibujo para grabar en tiempos de Goya., Madrid, Museo Nacional del Prado, 2023, p.130-135, 214 nº42