Soldado marroquí
1863. Óleo sobre lienzo, 78 x 44,5 cmNo expuesto
La obra, titulada desde su ingreso en el Prado como Moro, está relacionada con La paz de Wad-Ras, que el artista realizó tras recibir el encargo del Ayuntamiento de Sevilla en 1860. No obstante, el pintor demoró su ejecución hasta 1870. El Reino, en su edición de 3 de julio de 1863, daba noticia de la expedición española que había partido del puerto de Tánger el 12 de mayo para adentrarse en Marruecos y en la cual iba “el célebre pintor sevillano D. Joaquín Bécquer”. Teniendo en cuenta que este cuadro está fechado ese mismo año, cabe pensar que fue realizado allí o, con mayor probabilidad, a la vuelta del viaje, a partir de los apuntes y notas recabados.
En todo caso, la obra debió tener un carácter de estudio, aunque el pintor lo firmase y fechase y presente un aspecto acabado, incluso en el fondo. La figura aparece incluida, con similar indumentaria y pose, en el extremo derecho del cuadro, aunque la parte inferior aparece allí cubierta por otros soldados. Además, se conoce otro trabajo preparatorio de similares características para este cuadro: Boceto de los Generales Prim y Ros de Olano, firmado en Sevilla en 1864 (Madrid, Subastas Durán, 27 de febrero de 2020, lote 135): de nuevo las figuras aparecen en la misma posición que en la obra definitiva, con un fondo muy similar, en el que Bécquer ha incluido también las sombras de las figuras.
Como parte del séquito de Muley-el-Abbas, este soldado espera en las inmediaciones de la tienda. Por su indumentaria, pertenece a la guardia del sultán, los llamados bojarís. Estos eran en su mayoría de ascendencia centro africana -y por ello normalmente de piel negra y cabellos rizados- y ocupaban el lugar más alto en el escalafón militar. Iban siempre equipados con bayoneta -que aparece puesta de pie y apoyada en el suelo-, pistolas y puñal. Aquí solo se adivina este, por debajo de la chilaba, en la parte derecha, pues por el remate no parece una gumía o sable. Es posible que el cordón que le cruza el pecho sea para sujetar esta arma. Calza babuchas y sobre su cabeza lleva un fez.
En sus manos sujeta las bridas. Aquí solo se aprecia la parte de estas que sube hacia arriba y que genera una sensación extraña por estar inconclusa, pero en el cuadro definitivo tienen su continuación, por la parte izquierda, en el caballo que tiene a su espalda. Este último detalle confirmaría que estamos ante un estudio preparatorio para el gran cuadro.
Martínez Plaza, Pedro José, 'Joaquín Domínguez Bécquer. Soldado marroquí'. Los Bécquer, un linaje de artistas, Sevilla, Consejería de Cultura y Deporte, Junta de Andalucía, 2025, p.156 nº41