Traza de arquitectura para retablo o baldaquino
Primera mitad del siglo XVIII. Lápiz negro, Aguada, Pluma, Tinta parda, Tinta azulada sobre papel verjurado, 974 x 290 mmNo expuesto
Por la tipología decorativa de la traza arquitectónica, el dibujo debe ser situado en el ámbito madrileño de la primera mitad del siglo XVIII, en el círculo de la familia Churriguera. Rodríguez Rebollo propuso la atribución a Joaquín de Churriguera (1674-1724) o a Juan de Villanueva y Barbales (1681-1764) en función de que la traza pudiera relacionarse bien con el proyecto del altar baldaquino de San Segundo en la catedral de Ávila (1713) o con el retablo de la iglesia madrileña de San Luis Obispo. En ambos casos las diferencias entre el dibujo, de gran complejidad y riqueza constructiva y decorativa, y los proyectos realizados, mucho más sencillos, son muy notables, lo que no permite asegurar su correspondencia. El formato de la traza, muy estrecho y alargado, y las barandillas que recorren sus cuerpos altos, permiten plantear la hipótesis de que en lugar de un proyecto de retablo sea un proyecto de catafalco, quizá vinculado con algún cardenal u obispo, pues las esculturas que se aprecian en el lateral y coronación se relacionan con Padres de la Iglesia. Como es frecuente en otros dibujos para retablos, solamente se ha presentado la mitad de la composición, pues la otra mitad habría de ser simétrica a excepción de las esculturas que lo adornasen. Lamentablemente falta la parte del arco central de la composición, en la que seguramente estaría el tabernáculo para la Sagrada Forma. El tamaño de la traza es excepcionalmente grande, para el que ha sido necesario unir tres hojas de papel (Matilla, José Manuel en Memoria de Actividades 2018, Museo Nacional del Prado, 2019, pp. 60-61).