Vieja ante el espejo
1655 - 1658. Aguafuerte, Buril sobre papel verjurado, 397 x 318 mmNo expuesto
El grabador de origen polaco Jeremias Falck realizó esta lámina durante su estancia en Ámsterdam, entre 1655 y 1658, cuando la pintura de Bernardo Strozzi (1581-1644) en la que se basó formaba parte de la colección del comerciante y político holandés Gerard Reynst (1599-1658). Reynst reunió una importante colección de obras de arte en esa ciudad, inicialmente de forma paralela a la que su hermano Jan (1601-1646) estaba conformando en Venecia, donde residía desde 1625. Tras el fallecimiento de Jan, Gerard unió ambos conjuntos. En 1655, Reynst encargó a los más destacados grabadores de Amsterdam -entre ellos Falck- abrir láminas que reprodujeran 34 de sus pinturas. Sin embargo, debido a su muerte accidental tres años más tarde, no llegó a ver el proyecto terminado. Finalmente, fue su viuda, Anna, quien se encargó de publicar la serie de estampas bajo el título Variarum imaginum a celeberrimis artificibus pictarum Caelaturae, entre 1665 y 1670.
La pintura de Strozzi -actualmente conservada en el Museo Pushkin de Moscú (n. inv. 221)- representa a una anciana sentada frente a un espejo, con un vestido de escote amplio que deja al descubierto uno de sus pechos, mientras se arregla atendida por dos sirvientas. Aunque la mujer permanece de espaldas al espectador, su rostro se refleja en el espejo: sostiene una rosa en una mano y se observa coqueta, ajena a las evidentes señales del paso del tiempo.
Como ya señaló Vittoria Markova (2007) en su estudio sobre la pintura italiana del Museo Pushkin, el tema de la vanitas alcanzó gran interés en la Venecia de la época, no solo en el ámbito pictórico, sino también en el literario. Sirva de ejemplo, el siguiente fragmento de una poesía anónima de 1620, que pudo haber servido de inspiración al pintor: “Misera donna hor come puoi mirare / Delle bellezze tue l’altre rovine. / Fuggi fuggi gli specchi, e non curare / rendere al volto tuo porpore e brine”.
Por otro lado, debido principalmente a la ausencia de firmas en la pintura y en la estampa, la autoría de estas obras ha generado dudas en la historiografía reciente. Gran parte de la confusión en torno a la pintura surgió por la existencia de variantes o copias del lienzo -Markova menciona cuatro destacadas en su estudio-, lo que llevó a algunos a atribuir el original a Johann Liss (h. 1597-1631) o incluso de Velázquez (1599-1660). Actualmente la obra se considera de Strozzi, siendo Roberto Longhi el primero en publicar esta hipótesis en 1917.
En cuanto a la estampa, también ha sido atribuida a otros grabadores que participaron en la serie Caelaturae, como Cornelis Visscher (1629-1658) o Theodor Matham (1606-1676). Aunque hoy día se acepta generalmente la autoría de Jeremías Falck, como ya señaló Julius C. Block en su monografía dedicada al artista, publicada en 1890. En 1655, cuando Falck debió recibir el encargo de este grabado, ya contaba con una dilatada experiencia como burilista, especialmente en el género del retrato, tanto en su ciudad natal, Danzing, como en París, donde había trabajado desde 1640. En la estampa -que presenta la imagen invertida respecto a la pintura- se aprecia su gran maestría técnica, tanto en la captación expresiva de la anciana y sus sirvientas, fiel al modelo pictórico, como en la representación de las diferentes texturas de telas, flores y otros objetos que componen la escena.
Entre los objetos representados, destacan aquellos de mayor carga simbólica, relacionados con la vanidad y la fugacidad de la belleza juvenil. La gran pluma de ave -posiblemente de avestruz o pavo real- que la joven sirvienta coloca en el tocado de la protagonista adquiere un matiz burlesco o crítico debido a su tamaño excesivo, como un intento por disimular las arrugas de la vejez. Además, la fragilidad de las flores alude a lo efímero de la vida. En este sentido, se interpreta la presencia de la rosa, representada desde dos ángulos -en la mano de la anciana y en el reflejo-, y, en la otra mano, el ramillete de narcisos y un girasol. Estas flores han sido identificadas por Eduardo Barba como Rosa x alba ‘Great Maiden’s Blush’, Narcissus tazetta subsp. tazetta y Helianthus annuus. Al igual que en el mito de Narciso, la anciana se ve atraída por la ilusión de su propia imagen idealizada y, como el girasol, dirige la mirada hacia esa belleza perdida, luz de la vida. En cuanto al collar de perlas, los frascos de perfume y el abanico o guante sobre el mantel de terciopelo del tocador, dispuestos delante del espejo, están representados con gran fidelidad, lo que sugiere que probablemente el pintor los tuviera realmente en su estudio. Esta hipótesis parece confirmarse por el gran vaso con mango en forma de arpía, situado en el extremo de la imagen, que es el mismo vaso de plata que Strozzi pintó en su cuadro La cocina, conservado en el Musei di Strada Nuova de Génova (n. inv. PR20).
Solache Vilela, Gloria, 'Jeremias Falck. Vieja ante el espejo'. Museo Nacional del Prado. Memoria de actividades 2024, Madrid, Ministerio de Cultura, 2025, p.63-66