Retrato de un caballero joven
1600 - 1605. Óleo sobre lienzo, 65 x 49 cmSala 008B
El Greco realizó retratos de clérigos, humanistas, letrados y miembros de la pequeña nobleza local, convirtiéndose en el creador del retrato civil toledano fuera del ámbito de la corte madrileña. Para ello, siguió el sentido del retrato veneciano, aunque adaptado a las maneras de la sociedad española, marcada por una contención y una distancia que matizaron los modos del cretense. El Retrato de un caballero joven procede de la Quinta del duque del Arco, una finca de recreo situada en las cercanías del Pardo (Madrid) que fue adquirida en 1718 por don Alonso Fernández Manrique de Lara y Ribero, duque del Arco entre otros títulos, que estuvo al servicio del rey de España, a quien acabó donando su finca y los bienes que esta contenía. Este ejemplar se correspondería con uno de los retratos relacionados en la decimotercera pieza de verano de dicha quinta. Aparece asignado al Greco en el inventario hecho a la muerte de Carlos III, entre 1789 y 1794.
Aunque se han hecho varias propuestas de identificación del personaje, ninguna ha resultado convincente. Como otros retratos salidos de la mano del Greco, resulta sobre todo un expresivo prototipo del hidalgo castellano de la España del siglo XVI. La cabeza es de una refinada contención expresiva, realizada, como señaló José Álvarez Lopera -uno de los mejores especialistas en el pintor-, con una indudable riqueza de registros pictóricos que resultan ejemplares del Greco en su periodo final. La pintura se suele estudiar junto al Retrato de un caballero y al de Jerónimo de Cevallos (también en el Museo del Prado); los tres pintados en un momento muy cercano y vestidos con las vistosas gorgueras encañonadas del reinado de Felipe III. Manuel Bartolomé Cossío situó el Retrato de un caballero joven como el iniciador en la "progresión manifiesta" de esa trilogía de "soberbias cabezas, a cual más vigorosa" del Prado a las que puede sumarse el Retrato de Caballero de Pollok House (Glasgow) de parecidas dimensiones, composición y factura. El personaje aparece ligeramente girado a la derecha, representado en un busto largo que permite incluir la característica indumentaria de estos personajes: vestidos de negro y guarnecido el cuello con una amplia gorguera de hilo blanco encañonado que ayuda a subrayar la potencia visual de la cabeza.
La construcción pictórica de estas cabezas pone de manifiesto la capacidad de abreviar y economizar recursos que poseía el Greco al doblar el siglo. Los rasgos del rostro se han conseguido por medio de un entramado de pequeños toques de pincel que perfilan los detalles del bigote, la barba o la nariz o envolventes arrastres que difuminan las incidencias de la piel. La hábil aplicación del carmín en los labios, orejas y mejilla, otorgan expresiva vivacidad a esta hermosa cabeza que se hace muy próxima al espectador. El color acastañado de la capa de preparación configura el fondo del retrato, matizado por los toques grisáceos del pincel escasamente cargado de pigmento.
La cronología de esta pintura debe situarse a principios del XVII. Halldor Soehner vinculó el proceder pictórico de este retrato con el retablo de la capilla mayor del Hospital de la Caridad de Illescas de Toledo, por lo que concretó la realización en 1603-1605. Harold E.Wethey propuso una fecha semejante situándolo en el quinquenio 1600-1605; además, calificó la calidad y la caracterización de la obra de "excelentes". Especialistas posteriores han mantenido esa propuesta y la alta valoración por la calidad de este retrato (Ruiz Gómez, Leticia, en Martínez Plaza, Pedro J., Ages of Splendor. A History of Spain in the Museo del Prado, cat. exp. Pudong, Shanghái, 2024).